En todo el mundo hay millones de niños y niñas afectados por los conflictos, los efectos del cambio climático, los desplazamientos, los brotes de enfermedad y el aumento de la pobreza a los que se está privando de sus derechos fundamentales.
Más de 460 millones de niños y niñas viven sumidos en situaciones de violencia devastadoras (o están huyendo de ellas), en lugares como el Estado de Palestina, Haití, Myanmar, la República Democrática del Congo, Sudán y Ucrania. Entretanto, casi la mitad de la niñez de todo el mundo vive en países donde el riesgo derivado de los efectos del cambio climático es extremadamente alto.
Pero pese a las enormes dificultades, la situación podría revertirse. Mediante una acción humanitaria rigurosa llevada a cabo en colaboración con aliados y con el respaldo crucial de una financiación flexible, UNICEF puede llegar a los niños y niñas más vulnerables a fin de proveerles servicios y suministros vitales que aseguren el acceso equitativo a la atención sanitaria, la educación, el agua salubre y el saneamiento. Y con ello a su vez puede velar por que se respeten sus derechos.
Durante la primera mitad de 2024, UNICEF y sus aliados prestaron servicios de atención primaria de salud a más de 26 millones de niños, niñas y mujeres; llevaron agua potable salubre a más de 17 millones de personas; facilitaron el acceso de casi 10 millones de niños y niñas a los servicios educativos; y practicaron pruebas para detectar la emaciación a otros 12 millones más. Pero las necesidades humanitarias de la infancia están alcanzando cotas sin precedentes: calculamos que a lo largo de 2025 precisarán ayuda humanitaria más de 210 millones de niños y niñas en 146 países y territorios.
Toda la acción humanitaria y las actividades de promoción de UNICEF se siguen centrando en llegar a los niños y niñas más vulnerables; esto es, los que padecen discapacidad, los que provienen de comunidades marginadas, los refugiados y migrantes y las niñas, sin importar de dónde sean.
Durante la primera mitad de 2024, UNICEF y sus aliados prestaron servicios de atención primaria de salud a más de 26 millones de niños, niñas y mujeres
La financiación flexible resulta fundamental, ya que aumenta la capacidad de UNICEF para responder de manera rápida y equitativa a crisis inesperadas y prepararse para riesgos futuros. Además, esta financiación nos permite distribuir recursos donde más se necesitan, algo esencial para alcanzar a los niños y niñas en situaciones de emergencia que la comunidad internacional ha dejado casi en el olvido.
Sin embargo, pese a nuestro llamamiento incesante de financiación flexible, esta solo representa el 9% del total de la financiación humanitaria recibida a día de hoy por UNICEF; es decir, que la mayor parte de los fondos se destinan y concentran en torno a un puñado de situaciones de emergencia. En consecuencia, hay demasiados niños y niñas que quedan desatendidos. Debemos invertir urgentemente esta tendencia si queremos llegar a todos los niños y niñas que necesitan asistencia humanitaria, y crear un mundo en el que se protejan y respeten los derechos de cada infancia y donde todos los niños y niñas puedan crecer y prosperar.













