La reciente gira GOAT Tour 2025 de Lionel Messi por India, que concluyó el 15 de diciembre en Nueva Delhi, ha generado un debate sobre las verdaderas implicancias de la visita del astro argentino para el desarrollo del fútbol en un país dominado históricamente por el cricket. Si bien el tour tuvo momentos de caos —especialmente el incidente en Kolkata donde los fanáticos destrozaron asientos del estadio— y otros de éxito rotundo, la pregunta que persiste es si esta efervescencia mediática puede traducirse en un crecimiento sostenido del fútbol indio.
India, con sus 1.400 millones de habitantes, representa un mercado enorme para cualquier deporte. Sin embargo, el fútbol ha permanecido durante décadas a la sombra del cricket, el deporte que moviliza pasiones y millones de dólares en el subcontinente. El ranking FIFA actual de India en el puesto 142 refleja las dificultades estructurales que enfrenta el deporte: infraestructura limitada, falta de inversión sostenida y una selección nacional que nunca ha participado en una Copa del Mundo.
El mejor ranking histórico de India fue el puesto 94 en febrero de 1996, una época dorada con jugadores como Baichung Bhutia. Desde entonces, el equipo nacional ha vivido un declive prolongado, tocando fondo en marzo de 2015 cuando cayó al puesto 173. Aunque hubo una recuperación temporal bajo el técnico Stephen Constantine, quien llevó al equipo nuevamente al puesto 96 en 2017, la tendencia reciente ha sido negativa: en julio de 2025, India cayó al puesto 133, el peor ranking en nueve años.
La Indian Super League: señales de esperanza
A pesar de los problemas de la selección nacional, la Indian Super League (ISL) representa un rayo de esperanza. Fundada en 2014 siguiendo el modelo de la Indian Premier League de cricket, la liga promedió 24.711 espectadores por partido en su temporada inaugural, ubicándose entre las cinco ligas con mejor asistencia en Asia. La temporada 2024-25 atrajo 157,2 millones de espectadores únicos, un crecimiento del 18% respecto al año anterior.

Los números de asistencia son impresionantes en ciertas regiones. Mohun Bagan Super Giant registró en 2023-24 una asistencia total de 506.709 espectadores, promediando 38.978 por encuentro. La final contra Mumbai City FC congregó a 62.007 aficionados, récord absoluto para una final de ISL.
¿Puede Messi cambiar el juego?
La visita de Messi, su primera desde 2011 cuando Argentina venció 1-0 a Venezuela en un amistoso disputado en el Salt Lake Stadium de Kolkata, generó una atención mediática sin precedentes. Miles de fanáticos esperaron hasta la madrugada para verlo llegar al aeropuerto de Kolkata. La inauguración virtual de una estatua de 70 pies del astro argentino y sus encuentros con celebridades como Shah Rukh Khan, Sachin Tendulkar y Sunil Chhetri captaron la atención del público indio.
Sin embargo, el incidente de Kolkata —precisamente en el mismo estadio donde Messi había jugado en 2011— revela las fragilidades del ecosistema futbolístico indio. La mala organización, que redujo la aparición programada de Messi de 45 a 20 minutos, desató el caos entre fanáticos que habían pagado hasta 130 dólares por una entrada —más de la mitad del ingreso semanal promedio en India. El organizador principal fue detenido y la ministra principal de Bengala Occidental se disculpó públicamente, evidenciando las brechas entre las expectativas y la capacidad de ejecución.
No obstante, sería simplista descartar el impacto de la gira por un incidente aislado. La visita de Messi generó conversaciones sobre fútbol en un país donde el cricket monopoliza el espacio mediático deportivo. De hecho, en esta ocasión, el presidente de la Junta de Control de Cricket de India (BCCI), Jay Shah, le regaló a Messi entradas para el T20 World Cup 2026 y un bate firmado por el equipo campeón mundial, un gesto simbólico del reconocimiento mutuo entre deportes.
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Los desafíos estructurales persisten
Para que la visita de Messi tenga un impacto duradero, India necesita resolver problemas estructurales profundos. La ISL, aunque exitosa en asistencia y audiencia, aún no es rentable para la mayoría de los clubes. A diferencia de la Indian Premier League de cricket, que vale aproximadamente 100 veces más, la ISL todavía busca su modelo de negocio sostenible.
La infraestructura sigue siendo un obstáculo crítico. La mayoría de los clubes no poseen infraestructura propia: ni estadios, ni academias, ni escuelas de fútbol. El desarrollo de talento juvenil, aunque ha mejorado, sigue siendo insuficiente para competir con las potencias asiáticas.
¿Momento catalizador o espejismo mediático?
La visita de Messi puede ser vista como un catalizador que acelera tendencias ya existentes. La ISL ha demostrado que existe una base de fanáticos apasionados en regiones como Bengala Occidental, Kerala y Karnataka. El desafío es convertir ese entusiasmo episódico en un compromiso sostenido que se traduzca en inversión en infraestructura, desarrollo juvenil y mejora del nivel competitivo de la selección nacional.
En sus palabras de despedida en Nueva Delhi, Messi prometió volver a India, «ojalá algún día para jugar un partido». Esa promesa, más allá de su viabilidad práctica, simboliza la aspiración de millones de fanáticos indios: ver a su país no solo como consumidor de espectáculos futbolísticos importados, sino como protagonista legítimo en el escenario del fútbol mundial. El camino es largo, pero la semilla, al menos, ha sido plantada.
Fanático de Asia, periodista part-time.














