Kei Nishikori, nacido en Matsue, Shimane, Japón, el 29 de diciembre de 1989, se ha establecido como uno de los grandes nombres del tenis mundial. Considerado el mejor tenista asiático de la historia, Nishikori ha roto barreras, desafiado expectativas y elevado el perfil del tenis en Japón y en toda Asia. Su viaje profesional ha estado lleno de hazañas que le han permitido destacarse en un deporte dominado tradicionalmente por los europeos y estadounidenses.
Sus primeros pasos: un talento emergente
A la temprana edad de cinco años, comenzó a jugar al tenis, deporte en donde encontró su verdadera pasión. Su madre, Eri, maestra de piano, y su padre, Kiyoshi, ingeniero, le dieron el apoyo necesario para alcanzar sus sueños. Con solo 14 años, dejó su hogar en Japón y se mudó a Estados Unidos para entrenar en la famosa Academia IMG Bollettieri en Florida, sin hablar una palabra de inglés. Allí comenzó a destacar entre los jóvenes tenistas y se convirtió en miembro del exclusivo grupo del Masaaki Morita Tennis Fund, patrocinado por el CEO de Sony, Mr. Morita.
En 2006, a los 16 años, Nishikori hizo su primera incursión importante en el tenis profesional al ganar su primer título Future en Mazatlán, México. Este éxito fue solo el principio de lo que se convertiría en una carrera excepcional. Un año después, en 2007, participó por primera vez en un evento ATP, en el Torneo de Los Ángeles.

Uno de los momentos más sorprendentes de la carrera de Nishikori ocurrió en 2008, cuando ingresó al Torneo de Delray Beach desde la clasificación previa, ocupando el puesto número 244 del mundo. En una victoria histórica, derrotó a jugadores consagrados para conquistar su primer título ATP y se cinvirtió en el primer japonés en alcanzar una final de torneo ATP desde 1992.
El mismo año, el exitoso jugador sorprendió al mundo del tenis al convertirse en el primer japonés en llegar a los octavos de final del Abierto de los Estados Unidos, tras vencer a David Ferrer, quien era el cuarto favorito del torneo.
A lo largo de los años, Nishikori continuó rompiendo récords y alcanzando logros históricos. En 2011, se convirtió en el primer asiático en derrotar al número 1 del mundo, Novak Djokovic, en las semifinales de Basilea. Aunque perdió en la final ante Roger Federer, el hecho de que llegara hasta este punto dejó ver su capacidad para competir al más alto nivel.
En 2012, en el Abierto de Australia, llegó por primera vez a los cuartos de final, un hito histórico para el tenis japonés. Ese mismo año, en el Torneo de Tokio, Nishikori ganó su segundo título ATP al derrotar a Milos Raonic en la final. Esta victoria lo convirtió en el primer japonés en ganar el título en el Rakuten Japan Open Tennis Championships.
En Roland Garros 2013, Nishikori alcanzó la cuarta ronda, su mejor desempeño en el torneo parisino, donde fue eliminado por Rafael Nadal. Sin embargo, al año siguiente, en el Abierto de los Estados Unidos 2014, el jugador japonés alcanzó un punto brillante al convertirse en el primer asiático en llegar a la final de un Grand Slam. Aunque perdió ante Marin Čilić, su desempeño en el torneo fue digno de reconocimiento.
En 2016, Nishikori ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río al derrotar a Rafael Nadal en un emocionante partido. Este triunfo fue histórico, ya que fue la primera medalla en tenis para Japón en 96 años.

Un estilo de juego único
Nishikori es reconocido por su estilo de juego caracterizado por golpes sólidos y consistentes, especialmente en su revés a dos manos, que es considerado uno de los mejores del circuito. Su velocidad y agilidad en la cancha, junto con su capacidad para generar ritmo con su derecha, lo han llevado a ser considerado un oponente formidable. Aunque su servicio no es su mayor fortaleza, su consistencia y capacidad para devolver los servicios con precisión le han permitido mantenerse competitivo a nivel mundial.
Bajo la tutela del entrenador Michael Chang, el tenista japonés ha perfeccionado su juego, adoptando una técnica que le permite golpear las pelotas antes, lo que le da una ventaja al descolocar a sus oponentes. Tiene un enfoque defensivo que combina con su capacidad ofensiva, lo que le ha valido comparaciones con jugadores como Novak Djokovic y Fernando González.











