Una pregunta muy recurrente es: ¿Por dónde arranco con el Tango? ¿Qué me recomendas para escuchar en Spotify? En mi opinión, el primer paso para un argentino, a quien en su gran mayoría en este siglo XXI el tango nos pasa por al lado, es tener una experiencia de música en vivo. Vamos con un breve recuento de lugares para visitar en distintos barrios. La lista es arbitraria y les pido que nos escriban si tienen más sugerencias:
El Faro (Parque Chas)
Histórico Bar Notable donde casi todos los meses del año ocurre el ciclo «El Tango vuelve al barrio» de, a mi gusto, el cantor de tango más importante de la actualidad, Cucuza Castiello. Es un ciclo que ocurre hace casi 20 años liderado por Cucuza, donde siempre van invitados. Hay que ir preparado porque la tertulia es larga con un show espectacular y la casa invita a quedarse a la recalada. Nunca logré cumplir la noche entera. 100% locales y 0% turistas.
La Viruta (Palermo)
Acá me inicié en este camino. Esta milonga ubicada en Palermo, pero cero palermitana, ocurre en un centro armenio. Clásica milonga con una buena relación de locales y turistas. Se baila toda la noche. Entre los tangos también se baila algún que otro rock y folclore. Lo obligado es el café con leche con medialunas a las 5 a.m.
El Boliche de Roberto y La Catedral (Almagro)
Estas van en tándem porque la noche implica ir a los dos, que están a un par de cuadras. Se arranca en El Boliche de Roberto, un bar centenario donde el mito y una plaqueta dicen que allí cantó Gardel; con eso es todo para arriba. Acá el público es joven y mezcla locales con turistas. En mi caso, llegando a los 40, me voy sintiendo viejo allí, pero es asunto mío. Para los rockeros, quiero que lo asocien al tándem Makena/Mamita/Carnal. Con todo lo bueno y con lo otro. Hay música en vivo y casi siempre acústica (es decir, sin amplificación). Tiene magia: la vereda explota y el patiecito tiene mística. Hay que ir preparado para el ruido y estar apretados, pero es parte del encanto. Es temprano: de la cena hasta la 1 o las 2 de la mañana, y a esa hora caminamos un par de cuadras a La Catedral.

La Catedral: Cuando entras por primera vez a La Catedral no hay manera de no flashear con el lugar inmenso, ubicado en el cruce de Sarmiento y Medrano. En el salón principal se han grabado películas y series de Netflix yanquis, entre otras cosas. En La Catedral se baila, pero también se escuchan músicos que se plantan en la pista y le dan para adelante. Es un planazo sentarse en una mesa con una birra de litro y ver todo lo que está ocurriendo. El tándem con Roberto es perfecto.
Club Social Cambalache (San Telmo)
Ya el barrio es tango, y acá entrás a una casona que debe estar entre las primeras casas de Buenos Aires. Todo ocurre en uno de los patios más lindos de la ciudad. Generalmente el show es planificado y vas a ver a algún músico profesional (vuelvo a recomendar ir a ver a Cucuza acá). No es tan turístico, pero si viene algún amigo o familiar de afuera es un lugar ideal para llevarlo. 10/10.
La Nacional Tango y Milonga Congreso (Congreso)
En La Nacional volvemos al mood de La Viruta. Acá vamos mejor empilchados a aprender y disfrutar. Hermoso salón por Alsina, buenos precios y buen morfi. Entiendo que el mismo grupo de personas lleva adelante Milonga Congreso, que literalmente se baila en la plaza frente al Palacio Legislativo.
…con tantas opciones que pasamos por al lado, me preocupa que el tango se canse de esperar…
Milonga Techos Azules (Villa Soldati)
Esta es espectacular y distinta a todas. Movida diurna y dentro del Parque de la Ciudad: llegamos a un salón con techo vidriado donde los domingos ocurre esta milonga a cielo abierto, con clases abiertas al público. Es un lindo plan familiar y algo distinto para hacer el fin de semana.
Río de Tango (Boedo)
En el centro cultural Sigue la Polilla, los martes hay clases, orquesta en vivo, gran selección de música, empanadas y vino. Creo que es un lugar ideal para aprender a bailar en un ambiente relajado, de buena onda y con sustancia.
Milonga Sans Souci (Palermo)
Escribiendo esto me doy cuenta que fui una sola vez y no entiendo cómo no volví. Es una puertita por Scalabrini Ortiz que de afuera no dice nada y adentro dice todo. La llevamos al nivel de Viruta y La Nacional. Suenan orquestas del carajo, se baila, se come y se bebe rico, y a buen precio. Acá también nos ponemos una camisita: si vamos con una remera de Viejas Locas nos vamos a sentir algo incómodos (eso se lo dejamos al Boliche de Roberto).

Yiyo el Zeneize (Parque Avellaneda)
Llegando al final del artículo, el autor se va tomando licencias más arbitrarias que nunca en el listado. Yiyo el Zeneize fue un almacén de ramos generales centenario y hace años es un restaurante espectacular manejado por la familia de siempre. Los fines de semana, en todos los horarios, mientras comés algún plato de bodegón suena un tango en vivo liderado por Christian Gaume y los Tangos Espirituales.
Varela Varelita y Strummer lado B (Palermo)
Me tomo el atrevimiento de sumar dos «chivos». Al primer bar seguramente lo conozcan: Varela Varelita, café porteño que ya tiene más de 75 años, donde recomiendo su sanguchería, especialmente el de milanesa. Yendo al tango, todos los sábados de 17 h a 20 h, unos muchachos llamados Maldición Maleva toman el bar por asalto y arrancan con los clásicos. Se arma una especie de peña donde circulan (circulamos) distintos cantores entre cafés y fernets de la casa (recomendado). Si estás leyendo y cantás, o no cantás pero querés, estás invitado o invitada.
Strummer: Por Godoy Cruz se encuentra este reducto de música punk (recomiendo ir a ver los ciclos de punk de día, los sábados durante toda la tarde). Aquí, quien les escribe, junto a varias personas, un jueves al mes le cambiamos la tónica a la cuadra y entre bandoneones y violas le modificamos el tempo. Es en el lado B: se entra gratis, se come rico y pueden escuchar y ver, por ejemplo, a Angelito Martínez.
Bueno, llegamos hasta acá. Quedaron muchos lugares afuera (El Beso, Cachivachería, Cocha, etc.), por lo que en breve hacemos la continuación. Más de uno me va a decir: cómo no nombraste este lugar. Les pido perdón y envíenlos que los sumamos.
Por último, cerrando esto, dejo una playlist y propongo que reflexionemos sobre aquella frase del polaco Goyeneche: «El Tango te espera…». Con tantas opciones que pasamos por al lado, me preocupa que el tango se canse de esperar.
Si entramos a mi Linkedin verán que me dedico al Ecommerce y es algo que me gusta mucho. Por otro lado, una gran pasión es la música. Escribo canciones y toco algo de piano hace más de 20 años. Hoy estas canciones las canto en la banda Los Particulares 30. Me gustaba el rock, ahora me gusta el tango.








