Baí Zé o Hakutaku: el guardián místico de la sabiduría y la protección

hakutaku

En la vasta mitología china y japonesa, donde las criaturas sobrenaturales abundan y cumplen un papel vital en la cultura y las creencias populares, la figura del denominado en China como Baí Zé (en chino tradicional, 白澤; en chino simplificado, 白泽) o hakutaku en Japón (白澤 en japonés), es conocido como un ser benevolente. También llamado el «pantano blanco», este guardián místico ha sido venerado por generaciones ya que se considera que representa la inteligencia, el poder y que cumple un papel importante como protector de la humanidad.

Los orígenes de la leyenda

El Baí Zé se menciona por primera vez en la historia de China durante el siglo IV, un período en el que el Emperador Amarillo, Huáng Dì, conocido por ser uno de los grandes soberanos y figuras mitológicas del antiguo imperio, inició un viaje hacia el este, cerca del Mar Oriental.

Se cree que fue en este viaje que Huáng Dì encontró a la criatura, un ser que se dice poseía un vasto conocimiento sobre todas las formas de vida y criaturas sobrenaturales. La leyenda cuenta que, tras este encuentro, el emperador dictó la guía de los 11,520 tipos de monstruos y espíritus, junto con los métodos para protegerse de ellos y cómo enfrentarlos.

Esta información se plasmó en un libro llamado Bái Zé Tú (que se traduce como Diagramas del Pantano Blanco). Aunque lamentablemente la obra que se ha perdido con el tiempo, fragmentos de ella sobreviven en otros textos antiguos, como los manuscritos de Dunhuang.

La imagen del Hakutaku en Japón

En Japón, el hakutaku se representa con una imagen imponente y peculiar. Generalmente descrito como un ser de aspecto bovino o felino con un cuerpo semejante al de un león, tiene entre tres y nueve ojos y, a menudo, varios cuernos en la cabeza y los costados.

Aunque su apariencia varía de acuerdo con la leyenda, (algunos otros relatos indican que solo tiene un ojo en el centro de la cabeza) todas las representaciones coinciden en destacar su inteligencia y capacidad de hablar el idioma humano. Es un ser que se cree capaz de leer la mente y posee un conocimiento profundo de la creación y el universo.

La historia de su aparición en Japón se asocia con la prefectura de Toyama, en el Monte Tateyama, donde se cuenta que un hakutaku, conocido localmente como kutabe, apareció y predijo una epidemia mortal. Los aldeanos, guiados por la criatura, crearon amuletos y talismanes que los protegieron de la enfermedad.

De esta forma, la criatura pasó de ser un mito a un amuleto de buena suerte y defensa espiritual. En la era Edo incluso se vendían las pinturas y representaciones del hakutaku para proteger a las familias de los espíritus malignos y las enfermedades.

Un guardián contra el mal

Como ya se mencionó, el hakutaku es, entonces, una figura de la protección física, pero también de la defensa contra las adversidades espirituales.

En Japón, se creía que la criatura, al tener el conocimiento acerca de todos los monstruos y espíritus malignos, podía evitar que estos se acercaran a su presencia. Así, sus pinturas y figuras se usaban en casas y templos como amuletos para repeler desastres y presagios nefastos.

Esta práctica se extendió incluso durante la epidemia de cólera de 1858 en Edo (la actual Tokio). En aquel momento, se les aconsejaba a los ciudadanos poner la imagen de un hakutaku en sus almohadas antes de dormir, para protegerse de la enfermedad.

Es curioso el hecho de que el hakutaku comparte características con otro ser mítico japonés: el baku. Este es un espíritu que devora pesadillas y malos sueños. La idea de un ser que consume las malas experiencias y protege a las personas de los males es un tema común en la mitología asiática. En el caso del hakutaku, se asocia con esta función por su habilidad para «comer» los males y evitar que los humanos sufran las consecuencias.

Representaciones en el arte

Esta figura mitológica ha sido representada en numerosas formas a lo largo de la historia, desde las pinturas tradicionales hasta las esculturas en templos y los manuscritos antiguos.

Uno de los artistas más conocidos en retratar al hakutaku fue Toriyama Sekien, un pintor y autor japonés del período Edo que incluyó la criatura en su famosa obra Konjaku Hyakki Shūi (Suplemento a los Cientos de Demonios del Presente y del Pasado). Esta producción es parte de su famosa serie Gazu Hyakki Yakō (El Desfile Nocturno de los Demonios), que documenta criaturas y espíritus de la mitología japonesa.

 

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