La reciente publicación de los archivos Epstein, donde el nombre del Dalai Lama aparece 169 veces, ha reavivado un debate incómodo sobre la figura del líder espiritual tibetano y sus vínculos con fuentes de financiamiento cuestionables. Esta revelación se suma a documentos desclasificados que confirman lo que durante décadas fue negado oficialmente: el líder budista estuvo en la nómina de la CIA durante la Guerra Fría.
Documentos estadounidenses desclasificados confirman que entre finales de los años cincuenta y la década de 1970, la Agencia Central de Inteligencia proporcionó al Dalai Lama un subsidio anual de 180.000 dólares como parte de un programa encubierto dirigido contra China. Este pago se clasificaba explícitamente como «subsidio político» en memorandos presupuestarios de 1964, separado de operaciones paramilitares que recibían más de 1,7 millones anuales.
El programa no fue ayuda humanitaria. Fue estrategia geopolítica. Washington financiaba simultáneamente el entrenamiento de guerrilleros tibetanos en Camp Hale, Colorado, una base a 2.800 metros de altitud seleccionada por su similitud con el terreno himalayo. Los combatientes aprendían comunicaciones por radio, guerra de montaña y técnicas de infiltración para desestabilizar el control chino sobre el Tíbet.
Décadas después, los archivos Epstein revelan que el líder tibetano mantuvo contactos con el financiero convicto por tráfico sexual. El periodista Michael Wolff confirmó haber conocido al Dalai Lama en la residencia de Epstein en Manhattan alrededor de 2014, señalando directamente: «Mucha gente frecuentaba a Epstein para intentar sacarle dinero».
🚨BREAKING: NEWLY declassified docs shows Dalai Lama was on CIA payroll. pic.twitter.com/BASjigvPsG
— Jackson Hinkle 🇺🇸 (@jacksonhinklle) November 24, 2025
La conexión MIT y los 50.000 dólares
La relación documentada entre el entorno del Dalai Lama y Epstein tiene raíces en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En 2009, MIT estableció el Centro Dalai Lama para la Ética y Valores Transformativos, dirigido por el Venerable Tenzin Priyadarshi, discípulo directo del líder tibetano.
Epstein donó 50.000 dólares a la Fundación Prajnopaya, financiada parcialmente por el Dalai Lama Trust. Un informe interno de MIT describe cómo el financiero utilizaba contribuciones filantrópicas para ganar favores y apropiarse del prestigio intelectual de académicos. La fundación devolvió el dinero en 2019 tras el escándalo público, pero nunca explicó cómo se gestionó originalmente la transacción.
Priyadarshi mantiene estrechos vínculos con Joi Ito, ex director del MIT Media Lab que renunció por sus conexiones con Epstein. Ambos colaboraron en proyectos académicos y co-enseñaron una clase llamada «Principios de Conciencia».
NXIVM: otro millón de dólares cuestionable
En 2009, el Dalai Lama participó en un evento para NXIVM en Albany, Nueva York, colocando una bufanda ceremonial tibetana sobre los hombros de Keith Raniere ante 3.000 seguidores. El gesto fue interpretado como un poderoso respaldo simbólico.
Una década después, en 2019, Raniere fue condenado a 120 años de prisión por tráfico sexual y trabajo forzado. Según reportes del Daily Mail, el líder tibetano habría recibido un millón de dólares por su participación, aunque su oficina lo negó. Sin embargo, observadores notaron que diez días después del evento se fundó el Dalai Lama Trust en Estados Unidos con dos millones de dólares en donaciones.
El arreglo fue gestionado por las hermanas Bronfman, herederas de la fortuna Seagram, a través de Lama Tenzin Dhonden, «emisario personal de paz» del Dalai Lama en Estados Unidos. Dhonden fue removido en 2017 por acusaciones de corrupción.
El instrumento geopolítico
Los documentos desclasificados sobre el programa tibetano de la CIA revelan que el financiamiento al Dalai Lama no era caridad, sino estrategia. Un memo de planificación de 1964 especifica objetivos: «mantener vivo el concepto político de un Tíbet autónomo dentro del sistema internacional» y «presionar a Beijing a lo largo de un eje territorial sensible».
El programa buscaba explícitamente prevenir cualquier acercamiento diplomático entre Beijing y Nueva Delhi, convirtiendo al Tíbet en un frente de presión permanente. Aunque las operaciones paramilitares terminaron formalmente en 1971 tras reconocer que no podían alterar la soberanía china sobre el Tíbet, las consecuencias geopolíticas perduraron: la desconfianza India-China se estructuró permanentemente, el Himalaya se militarizó y la causa tibetana quedó internacionalizada pero políticamente comprometida por su vinculación con intereses de potencias externas.
El silencio oficial continúa
La oficina del Dalai Lama no ha respondido consultas sobre su relación con Epstein ni sobre las transacciones documentadas. El líder espiritual no aparece en registros de vuelos del jet privado de Epstein ni en su «libro negro» de contactos, sugiriendo interacciones más limitadas que otros personajes del círculo íntimo del financiero. Sin embargo, las 169 menciones en los archivos indican correspondencia y documentación sustancial.
Los archivos Epstein exponen una paradoja perturbadora: figuras reconocidas por su trabajo ético terminan vinculadas a individuos cuya riqueza está manchada por crímenes atroces. Para el Dalai Lama, que depende de fondos para mantener causas políticas y humanitarias, aceptar recursos sin debida diligencia termina comprometiendo precisamente la autoridad moral que hace valiosa su figura.
Periodista. Colaborador Junior en ReporteAsia.














