China y la apertura de Milei: las dos caras del cierre anunciado de FATE

La histórica fábrica argentina de neumáticos FATE cerró definitivamente sus puertas este 18 de febrero de 2026, poniendo fin a más de ocho décadas de producción nacional y dejando en la calle a 920 trabajadores, tras una ola de importaciones de neumáticos desde China. El anuncio, que los empleados conocieron al llegar a su jornada laboral por un cartel en la puerta de la planta de Virreyes, en San Fernando, marca un punto de inflexión en el debate sobre las responsabilidades y consecuencias de la política de apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei.

La decisión de la familia Madanes Quintanilla, propietaria de FATE, no fue repentina sino el desenlace de una erosión sistemática de competitividad que la empresa venía denunciando desde mayo de 2024. En ese momento, FATE despidió a 97 trabajadores alertando sobre una «sostenida pérdida de competitividad exportadora» provocada por una combinación de factores estructurales y coyunturales que terminaron por hacer inviable la producción local.

El tsunami importador

Los números son elocuentes. Según datos del Indec procesados por consultoras económicas, las importaciones de neumáticos crecieron 34,8% en promedio entre 2023 y 2025. En términos monetarios, pasaron de USD 462 millones en 2024 a USD 688 millones en 2025, un salto del 44%. El récord se alcanzó en mayo de 2025, cuando ingresaron al país 869.525 neumáticos en un solo mes, la cifra más alta en dos décadas.

China emergió como el protagonista indiscutido de esta avalancha. Según datos de la industria, el gigante asiático representa actualmente el 78% del mercado de neumáticos para autos y camionetas en Argentina. La participación de productos chinos en el sector de plásticos y neumáticos creció 9,1 puntos porcentuales en 2025, según análisis de la consultora Equilibra. Hoy, aproximadamente el 75% del mercado argentino de neumáticos está compuesto por productos importados, de los cuales el 60% corresponde a marcas chinas.

Esta irrupción forzó a los fabricantes locales, incluida FATE, a bajar sus precios hasta un 15% para no perder totalmente su cuota de mercado. Los precios en dólares de los neumáticos cayeron 38,3% y en pesos 42,6% entre 2023 y 2025, según la consultora PxQ. Para FATE, que operaba con sus márgenes ya ajustados, esta deflación forzada resultó insostenible.

La arquitectura de la apertura

La política comercial del gobierno de Milei aceleró dramáticamente este proceso. Los aranceles de importación bajaron del 35% vigente en octubre de 2024 al 16% actual, considerado el estándar internacional. Simultáneamente, se eliminaron las SIRA (Sistema Integral de Registro de Importaciones), se acortaron los plazos de pago de importaciones, se flexibilizaron las compras vía couriers y se eliminó el Certificado de Homologación de Autopartes de Seguridad (CHAS) para neumáticos importados.

El gobierno justifica estas medidas como herramientas de contención inflacionaria y mejora del poder adquisitivo. Y los resultados son innegables: mientras la inflación argentina cerró 2025 en 31,5%, rubros como prendas de vestir y calzado aumentaron solo 15,3%, beneficiándose directamente de la competencia externa. Para los consumidores que necesitaban cambiar neumáticos, la apertura significó precios casi equiparables a los de Chile, eliminando el tradicional «tour de compras» transfronterizo.

El contexto macroeconómico y la presión impositiva

Sin embargo, las empresas locales enfrentan un escenario asimétrico. FATE denunció en su momento una «abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo y elevada conflictividad gremial».

La apreciación del peso en el contexto de la política cambiaria actual agrava la situación. Con un crawling peg reducido al 1% mensual y la eliminación del impuesto PAIS, los productos importados se vuelven relativamente más baratos mientras que exportar se hace más difícil. Como señaló la consultora Equilibra: «abrirse en un mundo que se cierra es una pésima estrategia».

La utilización de capacidad instalada en el sector de productos de caucho y plástico cayó del 56,8% en noviembre de 2023 al 33,4% en diciembre de 2025, el segundo rubro industrial con peor desempeño. FATE operaba al 30% de su capacidad antes de cerrar, con dos de cada tres máquinas apagadas, una situación comparable a los peores momentos de la crisis de 2001.

La dimensión laboral y sindical

El cierre de FATE se produjo en medio de un conflicto prolongado con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA). La empresa denunció que llevaba 14 meses sin otorgar aumentos salariales, con un salario promedio de 1,2 millones de pesos mensuales. El sindicato, por su parte, señaló que entre 2021 y 2023 FATE había registrado saldos positivos estimados en 192 millones de dólares.

En septiembre de 2025, durante una visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel a la planta, el líder sindical Alejandro Crespo le entregó un documento cuestionando la apertura de importaciones «utilizadas por las patronales para producir despidos y todo tipo de desvinculaciones». Cinco meses después, esas palabras adquirieron carácter profético.

Las responsabilidades compartidas

¿Quién es responsable del cierre de FATE? La respuesta no admite simplificaciones. Por un lado, la apertura comercial abrupta sin reformas estructurales previas expuso a la industria nacional a una competencia para la cual no estaba preparada. Como advirtió la Fundación FUND.AR, la reforma fiscal para bajar impuestos a la producción debería realizarse antes de la apertura, no después: «El orden de los factores aquí sí altera el producto».

Por otro lado, la histórica protección arancelaria permitió la supervivencia de estructuras productivas con problemas de competitividad, conflictividad laboral y baja productividad. Fuentes cercanas a la empresa señalaron que «hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo».

El cierre de FATE debe entenderse en un contexto más amplio. Según el Centro CEPA, entre noviembre de 2023 y mayo de 2025 cerraron 15.564 empresas en Argentina, de las cuales 1.482 eran industriales. El empleo registrado cayó en 270.852 puestos entre 2024 y 2025. En 16 de los 20 sectores industriales relevados, la industria argentina perdió participación en el mercado interno frente a las importaciones.

Javier Madanes Quintanilla, con un patrimonio estimado en USD 1.500 millones según Forbes Argentina, concentrará ahora sus esfuerzos en Aluar y sus negocios energéticos. El predio de 40 hectáreas en San Fernando queda como testimonio silencioso de una industria que no pudo adaptarse a tiempo, en una economía que apostó a la apertura sin construir previamente las condiciones para la competitividad.

El cierre de FATE no es solo una tragedia laboral para 920 familias. Es un espejo donde se reflejan las tensiones irresueltas entre proteccionismo e integración global, entre estabilidad macroeconómica y desarrollo industrial, entre competitividad internacional y empleo local. En ese espejo, las responsabilidades se distribuyen entre quienes promovieron décadas de protección ineficiente y quienes impulsan ahora una apertura sin redes de contención. Los 920 despidos son el precio que se paga cuando ambos caminos convergen abruptamente.

Lao
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Colaborador en ReporteAsia