Desafíos de costos para General Motors en China y Corea

General Motors

General Motors (GM) enfrenta un panorama mixto mientras reestructura sus operaciones globales bajo el peso de los nuevos aranceles impulsados por el gobierno de Estados Unidos. A pesar de registrar ganancias y mantener una estrategia optimista hacia el futuro, la automotriz estadounidense estima que las tarifas impuestas podrían costarle entre 4.000 y 5.000 millones de dólares este año, lo que ha obligado a revisar a la baja su guía de ganancias netas para 2025.

La medida más significativa del gobierno estadounidense ha sido la eliminación de las exenciones arancelarias para piezas y vehículos importados, afectando directamente a compañías con una presencia global como General Motors. En respuesta, la automotriz ha implementado una serie de «iniciativas de autoayuda» para compensar al menos el 30% del impacto, incluyendo la reconfiguración de su cadena de suministros y el fortalecimiento de su producción en América del Norte.

Uno de los mayores logros destacados por GM es la disminución de su dependencia de componentes fabricados en China, que ahora representan menos del 3% del gasto en materiales directos para su producción estadounidense. A su vez, el 27% de los componentes usados en autos ensamblados en EE. UU. se obtienen localmente y más del 80% cumplen con las reglas del tratado USMCA (con México y Canadá).

Paralelamente, General Motors ha invertido de forma significativa en sus capacidades de fabricación de vehículos eléctricos (EV), posicionándose como el mayor fabricante de celdas de baterías en EE. UU. gracias a sus plantas conjuntas en Ohio y Tennessee. Esto no solo reduce su exposición a mercados externos, sino que también refuerza su estrategia de electrificación.

Sin embargo, parte del costo de los aranceles también se deriva de la importación de vehículos terminados desde Corea del Sur, México y Canadá. De los 4.000-5.000 millones estimados en impacto tarifario, alrededor de 2.000 millones están relacionados con estos vehículos importados, lo que subraya la necesidad de seguir relocalizando la producción.

A pesar del contexto desafiante, GM ve señales positivas en su negocio en China. Tras un 2024 particularmente difícil, la automotriz reportó ingresos por participación positiva de aproximadamente 50 millones de dólares durante el primer trimestre de 2025. Esto se logró gracias a una reestructuración de sus operaciones y el lanzamiento de nuevos productos adaptados al mercado local.

No obstante, los números globales de su empresa conjunta con SAIC Motor exponen la profundidad de los retos: los ingresos cayeron 53% en 2024 y se registró una pérdida neta de casi 27.000 millones de yuanes. Esta situación se vio reflejada en una tasa de utilización de capacidad de producción de solo 22%, frente a más del 100% en 2018.

Expertos del sector como Takaki Nakanishi y la consultora AlixPartners señalan que los fabricantes chinos llevan la delantera en la adopción de EVs y tecnologías inteligentes, lo que deja a jugadores tradicionales como GM y Volkswagen en desventaja competitiva dentro del mercado más grande del mundo. La velocidad de innovación y adaptación por parte de las marcas locales se ha convertido en un diferencial clave.

Aunque la situación de GM en China es crítica, sus directivos confían en que la reestructuración traerá una «corriente favorable» para el resto de 2025. La meta es mantener ingresos por participación positivos durante todo el año, a pesar de las tensiones entre China y EE. UU.

Mientras tanto, GM también enfrenta un escenario difícil en Corea del Sur. Su filial GM Korea informó una caída del 6,3% en ventas de abril en comparación con el año anterior. Las ventas domésticas se desplomaron un 42%, reflejando un deterioro en la demanda local, mientras que las exportaciones bajaron 4,3%. En el acumulado de enero a abril, las ventas totales cayeron un 9,1%, con una fuerte contracción del 41% en el mercado interno.

GM Korea, que sigue una estrategia dual de venta de vehículos ensamblados localmente e importados, enfrenta limitaciones estructurales. Su portafolio actual incluye solo dos modelos ensamblados en el país y dos importados, lo cual complica la competitividad frente a marcas locales con mayor diversidad y adaptabilidad.

Este panorama evidencia la fragilidad del modelo global de General Motors en un entorno donde los riesgos geopolíticos, las nuevas regulaciones comerciales y la transformación tecnológica redefinen la industria automotriz. Aunque la compañía está tomando medidas para adaptarse, los resultados financieros muestran que el camino a la estabilidad está lejos de ser lineal.

Las cifras son contundentes: una reducción de hasta 4.300 millones de dólares en la guía de ganancias anuales y una pérdida acumulada de 4.400 millones por sus participaciones en China durante 2024. La relocalización de la cadena de suministros y la apuesta por los EV son movimientos necesarios, pero no suficientes ante la magnitud de los desafíos.

General Motors atraviesa un momento clave de redefinición. Sus decisiones en los próximos trimestres, tanto en términos de inversión como de estrategia regional, serán determinantes para su capacidad de competir en un sector que ya no premia a los grandes por su historia, sino por su agilidad e innovación en un mundo fragmentado y en constante cambio.

+ posts