Argentina: la estabilización macro no alcanza para mejorar el empleo, según el IERAL

La recuperación macroeconómica argentina no está logrando traducirse en mejores condiciones laborales para la población. Así lo concluye un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, que analizó los datos del primer trimestre de 2026 y advirtió que el ordenamiento fiscal y monetario no es suficiente por sí solo para generar empleo de calidad.

La tasa de desempleo se ubicó en 7,8%, equivalente a 1,8 millones de personas, prácticamente sin variación respecto del 7,9% registrado en el mismo período de 2025. Más preocupante resultó el comportamiento de la subocupación, que trepó del 10,0% al 11,1%, alcanzando a cerca de 2,5 millones de personas.

La presión laboral —indicador que suma a los desocupados con quienes buscan otro empleo o necesitan trabajar más horas para complementar ingresos— se mantuvo en 23,6% de la población económicamente activa, lo que representa más de 5,3 millones de personas. La tasa de empleo, en tanto, permanece prácticamente estancada en 44,8%.

Geografía del empleo: provincias que juegan lesionadas y otras que no entran a la cancha

El informe del IERAL, producido por Laura Caullo y Guadalupe Galindez, responsables de la sección Social-Laboral, introduce una distinción analítica entre dos tipos de situaciones provinciales.

Por un lado, provincias con alta participación laboral pero elevada presión, donde muchos trabajadores tienen empleo pero insuficiente: es el caso de Córdoba, el interior de la provincia de Buenos Aires y La Pampa.

Por otro, provincias con baja participación y alta presión simultánea, como Tucumán, Catamarca y los partidos del Gran Buenos Aires, donde la problemática se agrava por estructuras productivas menos diversificadas, mayor peso del empleo público y, en el caso del conurbano, por la fuerte competencia en un contexto de alta densidad poblacional.

La tasa de desempleo se ubicó en 7,8%, equivalente a 1,8 millones de personas, prácticamente sin variación respecto del 7,9% registrado en el mismo período de 2025.

En el extremo opuesto, CABA, Santa Fe y Jujuy combinan baja presión laboral con alta participación, configurando mercados laborales relativamente más saludables. La Patagonia, favorecida por actividades vinculadas a hidrocarburos, minería y energía, exhibe en general menores niveles de presión laboral, aunque en algunos casos acompañados por tasas de inactividad elevadas.

Provincias como Río Negro, Santiago del Estero, Formosa y Chubut presentan menor tensión laboral pero también menor participación, lo que no necesariamente refleja un mercado de trabajo más dinámico sino una porción significativa de la población directamente fuera del mercado.

Informalidad en alza y pérdida de empleo registrado

Quienes logran conseguir empleo enfrentan un segundo desafío: la calidad de la inserción. La tasa de informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados en el primer trimestre de 2026, equivalente a 9,2 millones de trabajadores, consolidando una tendencia creciente observada desde 2024.

En paralelo, entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026 se perdieron 100.000 puestos asalariados privados y 21.000 empleos públicos, mientras que el número de monotributistas creció en aproximadamente 90.000 personas, señal de una migración hacia formas de inserción más precarias.

El IERAL concluye que la consolidación de la recuperación dependerá no solo de mantener el orden macroeconómico sino de su capacidad para generar más y mejores oportunidades laborales. La persistencia de la presión laboral elevada, el avance de la informalidad y la contracción del empleo registrado privado configuran la principal deuda pendiente del proceso de estabilización en curso.

 

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