Mientras buena parte de la industria automotriz lucha por mantenerse a flote ante la avalancha de modelos eléctricos de bajo costo y una guerra de precios cada vez más agresiva, Hyundai parece haber encontrado una rendija por donde volver a posicionarse en China. Con el lanzamiento del ELEXIO, su primer vehículo eléctrico diseñado exclusivamente para ese país, la automotriz surcoreana busca reescribir su historia en el mercado más competitivo del mundo.
Durante su presentación global en Shanghái, Hyundai dejó claro que considera a China como un territorio clave. Bajo el lema “En China, para China, hacia el mundo”, la empresa anunció una nueva estrategia centrada en adaptar su oferta a las preferencias locales, con la intención de recuperar terreno frente a competidores que han sabido moverse con mayor agilidad en el mercado de autos eléctricos.
El ELEXIO, un SUV eléctrico desarrollado sobre la plataforma E-GMP que también impulsa al IONIQ 5, ofrece una autonomía que alcanza los setecientos kilómetros bajo el estándar CLTC. Su diseño, con faros LED en forma de cubo y una barra luminosa que recorre todo el frente, apunta a captar la atención de un público cada vez más exigente y familiarizado con las propuestas de las marcas chinas.
Más allá de la apuesta estética y tecnológica, los números recientes respaldan un giro alentador. La firma Beijing Hyundai, resultado de la alianza con un socio local, redujo significativamente sus pérdidas en el primer trimestre del año, pasando de más de ciento cuarenta mil millones de wones en 2024 a poco más de cuarenta y dos mil millones este año. Ese cambio se explica, en parte, por una reducción en los costos operativos tras la venta de la planta de Chongqing y por un repunte en las exportaciones, que pasaron de apenas seiscientas unidades a casi quince mil vehículos en el mismo período.
La inversión de más de mil millones de dólares que Hyundai destina a renovar su negocio en China refleja un compromiso sostenido con ese mercado. Si bien el ELEXIO aún no ha salido a la venta, se espera que su lanzamiento en la segunda mitad de 2025 acelere el proceso de recuperación. De mantenerse esta tendencia, la empresa podría alcanzar ganancias antes de fin de año, o incluso durante el segundo trimestre.
El desafío no es menor, pero Hyundai parece dispuesta a asumirlo, confiando en que este nuevo modelo eléctrico represente el inicio de una etapa diferente en su relación con China.









