Exenciones fiscales: la jugada de India para captar capital soberano saudita

Economía India

India podría conceder una serie de exenciones fiscales al Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita como parte de una estrategia para captar hasta 100.000 millones de dólares en inversiones en los sectores de infraestructura y energía. Esta medida se enmarca en los esfuerzos del gobierno indio por consolidarse como un destino prioritario para el capital soberano global, especialmente proveniente de Medio Oriente.

El Ministerio de Finanzas está considerando otorgar un «holiday» fiscal de hasta diez años al PIF, uno de los fondos soberanos más grandes del mundo con activos por más de 925.000 millones de dólares. Esta iniciativa incluiría también la simplificación de los procedimientos para que el fondo saudita pueda acogerse a beneficios establecidos en las secciones 10(23FE) y 80IA de la Ley del Impuesto a la Renta de India.

La sección 10(23FE) exonera del pago de impuestos a fondos soberanos y fondos de pensiones globales por las ganancias de intereses, dividendos y plusvalías generadas por inversiones en activos de infraestructura realizadas durante ciertos períodos. Arabia Saudita aspira a obtener un tratamiento similar al que actualmente recibe la Autoridad de Inversiones de Abu Dabi (ADIA), cuyo nombre está explícitamente mencionado en la legislación.

El PIF ya tiene derecho a beneficios similares bajo dicha sección, pero busca una inclusión específica en el texto legal que le permita evitar engorrosos trámites administrativos. Según fuentes oficiales, la incorporación de PIF directamente en la normativa facilitaría considerablemente el proceso de acceso a las exenciones fiscales.

Además, podría aplicarse la sección 80IA, que otorga vacaciones fiscales de hasta una década sobre las utilidades generadas por inversiones en infraestructura, dependiendo del tipo de proyectos y la forma en que se canalicen los fondos.

La decisión se enmarca en un contexto de creciente acercamiento bilateral. Durante la reciente visita del primer ministro Narendra Modi a Riad, se abordó una agenda de inversiones sauditas en sectores clave para India, como energía, petroquímica, tecnología, infraestructura digital, farmacéutica, manufactura y salud. En 2024, ambos países crearon un Grupo de Trabajo de Alto Nivel para promover el flujo de capitales entre ambas naciones.

Pese a su envergadura, la presencia de PIF en India ha sido hasta ahora limitada. Sus principales incursiones incluyen inversiones de 1.500 millones de dólares en Jio Platforms y 1.300 millones en Reliance Retail Ventures, dos divisiones clave del conglomerado Reliance Industries. El gobierno indio busca ampliar de manera significativa esta presencia.

Aramco y los nuevos proyectos energéticos

En paralelo, Saudi Aramco, la petrolera más grande del mundo y de propiedad estatal saudita, está explorando participaciones del 20% en dos grandes refinerías que India planea construir en sus costas este y oeste. Las plantas estarán lideradas por las estatales ONGC y BPCL, y Aramco podría invertir cerca de 2.800 millones de dólares en estos proyectos combinando deuda y capital.

Sin embargo, al no ser un fondo soberano, Aramco no podría acceder a las exenciones de la sección 10(23FE). Para sortear esta limitación, se están evaluando estructuras de inversión alternativas, como la creación de fondos de inversión en infraestructura (InvITs), en colaboración con las petroleras estatales indias. De concretarse, PIF podría canalizar su inversión a través de estos vehículos y beneficiarse del tratamiento fiscal favorable.

El desembarco de mayores flujos del PIF podría representar un punto de inflexión en la estrategia india de modernización de infraestructura y transición energética. Los 100.000 millones de dólares proyectados, si se materializan, permitirían acelerar obras clave, como carreteras, ferrocarriles, puertos, energías limpias y digitalización.

En términos macroeconómicos, una inyección de tal magnitud tendría un efecto multiplicador significativo sobre el crecimiento del PIB, la generación de empleo calificado y la expansión de la capacidad instalada. Además, reforzaría la posición de India como destino predilecto para fondos soberanos globales, en un contexto de competencia creciente con países del sudeste asiático.

El caso del PIF refleja una tendencia más amplia en la política económica india: ofrecer incentivos específicos para atraer inversores institucionales de largo plazo. Esto incluye no solo beneficios fiscales, sino también la reducción de trámites burocráticos, la creación de mecanismos de resolución de disputas y el fortalecimiento del marco regulatorio.

La experiencia previa con ADIA sirvió de modelo para este enfoque. Su inclusión directa en la legislación permitió una entrada de capital más fluida, estableciendo un precedente que ahora podría beneficiar al PIF. Según fuentes del Ministerio de Finanzas, la clave está en crear un ambiente de confianza y previsibilidad que respalde decisiones de inversión a 10 o 20 años.

Pese al entusiasmo, existen temas sensibles que deberán resolverse. Uno es el tratamiento de los derechos de propiedad intelectual y participación accionaria en sectores estratégicos. Otro es la necesidad de garantizar transparencia en la ejecución de los proyectos, especialmente en aquellos vinculados a infraestructura crítica.

También deberá evitarse que el esquema de exenciones sea percibido como injusto respecto de otros inversores institucionales o nacionales. El diseño del mecanismo deberá ser balanceado, transparente y conforme a los compromisos internacionales de India en materia fiscal y comercial.

La posibilidad de que India otorgue amplias exenciones fiscales al fondo saudita PIF representa una jugada estratégica para atraer capitales y consolidar su liderazgo regional en infraestructura y energía. Si bien el monto proyectado de 100.000 millones de dólares aún es preliminar, el simple hecho de negociar este tipo de acuerdos posiciona a India en una liga superior en la competencia global por inversión soberana.

El desafío ahora será traducir estos anuncios en acuerdos concretos, con reglas claras, controles adecuados y un equilibrio entre el atractivo fiscal y el beneficio económico de largo plazo. Si lo logra, India podría convertirse en el próximo gran receptor de capital soberano de Medio Oriente, acelerando su transformación estructural y su proyección internacional.

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