Las principales bolsas de Asia cerraron con marcados altibajos este miércoles 9 de abril, tras la entrada en vigencia de una nueva y agresiva ronda de aranceles por parte de Estados Unidos sobre productos chinos. La medida, impulsada por el presidente Donald Trump, estableció una carga récord del 104 % sobre importaciones provenientes de China, lo que generó un nuevo pico de inestabilidad en los mercados financieros globales.
El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio lideró las pérdidas en la región con una caída cercana al 4 %, situación que motivó una reunión de emergencia entre el Ministerio de Finanzas japonés y el Banco de Japón. En Corea del Sur, el índice Kospi cayó un 1,74 %, mientras que el Taiex de Taiwán se desplomó un 6 %, a pesar de que el gobierno activó un fondo de estabilización tras la histórica caída del lunes, cuando perdió un 9,7 % en un solo día.
La mayor tensión se sintió en el sector tecnológico, especialmente en Taiwán. Las acciones de TSMC, el mayor productor de semiconductores del mundo, retrocedieron un 3,8 %, acumulando pérdidas superiores a los 123.000 millones de dólares en tres días, a pesar de estar excluidos de los nuevos aranceles. En el caso de Hon Hai Precision (Foxconn), las operaciones fueron suspendidas luego de una caída del 10 %, tope diario permitido.
A contramano de sus pares regionales, las bolsas chinas lograron revertir la tendencia negativa. En Shanghái y Shenzhen, los índices cerraron con alzas del 1,31 % y 1,22 %, respectivamente. La Bolsa de Hong Kong también se recuperó parcialmente, cerrando con una ganancia del 0,68 %. Este comportamiento se explica, según medios locales, por intervenciones coordinadas de instituciones financieras estatales y programas de recompra de acciones lanzados por grandes empresas chinas.
En el Sudeste Asiático, altamente dependiente del comercio exterior, las bolsas cerraron con pérdidas significativas. Vietnam y Malasia registraron caídas superiores al 3 %, mientras que Singapur perdió un 2,4 %. En India, el índice Nifty 50 retrocedió un 0,4 %, y en Australia el S&P/ASX 200 cayó un 1,8 %.
Estas caídas reflejan el temor creciente a una recesión global, provocada por la intensificación del conflicto comercial entre las dos principales economías del mundo. La escalada arancelaria, que ahora se extiende a más de 60 países, ha generado fuertes turbulencias en los mercados de bonos, divisas, commodities y acciones.
Desde las 00:01 (hora de Washington) del miércoles, Estados Unidos activó aranceles adicionales que van del 11 % al 50 % para varios socios comerciales, entre ellos la Unión Europea, Japón, Vietnam, Argentina y Corea del Sur. Sin embargo, el mayor impacto recayó sobre China. A las tarifas previas del 34 % y del 50 %, se sumó un nuevo tramo que lleva el total acumulado al 104 %.
Desde Beijing, la respuesta fue inmediata: se anunció una represalia con nuevos aranceles del 84 % a productos estadounidenses, que entrarán en vigor este jueves. El gobierno chino aseguró estar preparado para “luchar hasta el final” y defender sus intereses estratégicos.
La reacción no se limitó a Asia. Las principales bolsas europeas también comenzaron la jornada en rojo: el FTSE 100 de Londres cayó un 2,2 %, el DAX alemán un 2,3 %, el CAC 40 de París un 2,4 % y el Ibex español un 2 %. El índice paneuropeo STOXX 600 retrocedió un 2,6 %, y los futuros de Wall Street marcaron una tendencia de incertidumbre.
En Estados Unidos, el martes el Dow Jones cayó 320 puntos (-0,8 %), el Nasdaq perdió un 2,1 % y el S&P 500 descendió un 1,5 %, acumulando una baja superior al 12 % desde el anuncio de los nuevos aranceles.
La desconfianza también golpeó al mercado de deuda. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años superó momentáneamente el 5 %, su mayor nivel desde 2023, y el del bono a 10 años subió a 4,35 %. Esta situación pone en duda el rol tradicional de refugio de los bonos estadounidenses y refleja la huida de capitales hacia activos considerados más seguros como el yen, el franco suizo o incluso el oro.
“El mercado ya no considera a los bonos del Tesoro como un lugar seguro. Al contrario, se están convirtiendo en una fuente adicional de presión para los mercados bursátiles”, explicó Alexandre Baradez, analista de IG Markets.
Las acciones de grandes farmacéuticas como Pfizer, Eli Lilly y Bristol-Myers Squibb cayeron cerca del 3 % en la apertura de Wall Street, luego de que Trump anunciara que planea imponer “aranceles importantes” sobre productos farmacéuticos. Esto abre un nuevo frente en una guerra comercial que ya afecta a la tecnología, la energía, la maquinaria y los alimentos.
La situación ha despertado preocupación entre economistas y gestores de fondos. Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, advirtió sobre un “colapso único en la vida” del orden monetario, político y geopolítico. En la misma línea, expertos de Goldman Sachs y JPMorgan elevaron la probabilidad de una recesión en Estados Unidos.
“La volatilidad extrema está generando un nivel de estrés que puede derivar en un accidente financiero o en un evento sistémico”, alertó Alexandre Hezez, director de inversiones del Grupo Richelieu en París.
El intento de Trump por presionar a China mediante sanciones económicas está teniendo un efecto de boomerang sobre los mercados globales. La incertidumbre generada por las decisiones comerciales de la Casa Blanca está golpeando a empresas, consumidores e inversores por igual, generando pérdidas multimillonarias y desatando una huida hacia activos seguros.
Si bien el gobierno estadounidense afirma que mantiene conversaciones con más de 70 países para alcanzar acuerdos bilaterales que los excluyan de los nuevos aranceles, el panorama actual muestra una economía global sacudida por decisiones unilaterales y represalias cruzadas.
El conflicto comercial entre Washington y Beijing, lejos de resolverse, ha entrado en una fase crítica. Las próximas semanas serán clave para determinar si la escalada encuentra un límite negociado o si el mundo deberá prepararse para un nuevo ciclo de desaceleración económica.
Colaboradora en ReporteAsia.








