Ahn Gyu-back, ministro de Defensa, presidió la ceremonia de inauguración en Gwacheon; el nuevo esquema separa funciones de seguridad e investigación y apunta a Corea del Norte y las amenazas cibernéticas.
El Ministerio de Defensa de Corea del Sur formalizó el reemplazo del Comando de Contrainteligencia de la Defensa —disuelto tras la declaración de ley marcial del 3 de diciembre— por tres organismos nuevos: el Cuartel General de Contrainteligencia de la Defensa, el Grupo de Apoyo a la Seguridad de la Defensa y la Unidad de Investigación de Seguridad, esta última integrada al Comando de Investigación de la Defensa.
La ceremonia se realizó el 3 de mayo en el edificio de Gwacheon, provincia de Gyeonggi, que hasta la disolución albergaba al antiguo Comando. Ahn Gyu-back fue categórico en su mensaje: la creación del nuevo cuartel general busca cerrar «toda la oscura historia de las agencias de contrainteligencia que se convirtieron en instrumentos del poder», mencionando explícitamente el golpe del 16 de mayo, el golpe del 12 de diciembre, la ley marcial del 17 de mayo y la insurrección del 3 de diciembre. El ministro exigió que la nueva estructura funcione como una «agencia de contrainteligencia del pueblo» capaz de recuperar la confianza pública.
Al frente del Cuartel General de Contrainteligencia quedó, de manera interina, el teniente general Pyeon Mu-sam, quien ya había ocupado el cargo de comandante interino del Comando disuelto desde agosto de 2025, tras la asunción del gobierno de Lee Jae Myung. Pyeon fue ascendido a teniente general en enero de este año y se espera su confirmación formal en el nuevo puesto.

En términos operativos, el nuevo cuartel general concentrará sus esfuerzos en tres frentes: contrainteligencia contra Corea del Norte y actores extranjeros, prevención de filtraciones de secretos militares en la industria de defensa, y protección frente a amenazas cibernéticas. También evalúa sumar tareas de apoyo en contrainteligencia para el mantenimiento y reparación de buques de la Armada de Estados Unidos y otros activos estratégicos.
El Grupo de Apoyo a la Seguridad de la Defensa, instalado en un edificio propio en Yongsan, Seúl, tomará las auditorías de seguridad de unidades de nivel de cuerpo de ejército hacia arriba, las investigaciones de incidentes y la prevención de accidentes de seguridad militar. Las funciones de investigación de delitos como espionaje, traición y filtración de secretos quedaron en manos de la nueva Unidad de Investigación de Seguridad.
Por qué importa
La reforma es, ante todo, una respuesta institucional al trauma político dejado por la fallida ley marcial de diciembre de 2024, en la que el entonces presidente Yoon Suk-yeol intentó apoyarse en el aparato de contrainteligencia militar para consolidar el poder. El desmembramiento del Comando en tres organismos con jurisdicciones separadas —y la explícita apelación retórica a los golpes de 1961 y 1979— busca instalar un candado estructural: que ninguna agencia concentre de nuevo la capacidad de vigilancia interna, investigación y disciplina que históricamente facilitó las intervenciones militares en la política surcoreana.
Al mismo tiempo, la reforma no reduce las capacidades del aparato: las redistribuye y las orienta hacia amenazas externas —Corea del Norte, ciberseguridad, protección de la cadena de suministro de defensa— mientras intenta blindar el uso doméstico bajo mayor control civil. Es un patrón que se repite en otras democracias que atravesaron intentos de golpe o abusos de poder militar: separar función de inteligencia interna de función de seguridad operativa, y ponerlas bajo mandos y edificios distintos para dificultar la coordinación que permitió los abusos pasados.
Colaboradora, especialista en Comunicación & Relaciones Internacionales.












