La Administración General de Aduanas de China (GACC) publicó el 17 de julio la habilitación de COTO Centro Integral de Comercialización S.A. para exportar carne vacuna al mercado chino, incorporándola a la lista de establecimientos argentinos autorizados, que suma ahora 71. La resolución habilita carne con hueso y sin hueso, tanto enfriada como congelada, y es el resultado de las auditorías técnicas del SENASA y de la gira institucional que autoridades nacionales realizaron en China en junio. Junto a COTO fueron habilitados Bustos y Beltrán S.A. de Córdoba y Frigorífico Bermejo S.A. de Salta.
La noticia no sorprende a quienes conocen la estrategia exportadora de COTO. La empresa lleva casi una década construyendo su presencia en China de manera sistemática y metódica, convirtiéndolo en el destino central de su negocio internacional. Aproximadamente el 60% de las exportaciones de carne de COTO tiene como destino China, según declaró Alfredo Coto en entrevistas previas. La nueva habilitación no es un punto de partida sino la consolidación formal de una relación comercial que la empresa viene desarrollando desde antes de que muchos frigoríficos especializados miraran seriamente hacia ese mercado.
Una carnicería que volvió a sus orígenes, pero en Shanghái
COTO nació en 1970 como una cadena de carnicerías en el sur del Gran Buenos Aires. Alfredo Coto entendió rápido que el negocio del minorista dependía del mayorista y que para capturar más valor había que controlar toda la cadena, desde la hacienda hasta la góndola. Esa lógica de integración vertical —que hoy incluye tres frigoríficos propios y lo ubica entre los mayores faenadores de carne y cuero del país— es también la que explica su apuesta por China.
En 2018, COTO compró una planta de faena de Mattievich en Rosario para escalar su capacidad exportadora. Ese año, las exportaciones representaban apenas el 4% del negocio total de la empresa. A partir de ahí, el plan fue explícito: duplicar las exportaciones y conquistar el mercado chino. Guillermo Calcagno, director ejecutivo de la firma, describió el proceso como el resultado de «más de dos años» de trabajo para poner en funcionamiento la operación en China.
En noviembre de 2024, COTO formalizó su presencia en el país con el lanzamiento de un marketplace para venta minorista en Shanghái, la ciudad de 27 millones de habitantes que funciona como capital financiera y gastronómica de China. La operación se estructuró a través de una filial local —con oficina comercial en Shanghái, abierta siete años antes— cuya función es venderle directamente carne argentina a restaurantes, hoteles y supermercados del gigante asiático. «Este logro representa un hito histórico para la industria cárnica y para COTO en particular», escribió Calcagno en LinkedIn al anunciar el lanzamiento.
La estructura internacional de COTO
Lo que muchos consumidores de los supermercados COTO desconocen es que la empresa tiene una presencia internacional considerablemente más amplia que la de sus locales en el AMBA y el interior argentino. La compañía opera filiales en Chile, Uruguay, Brasil, Europa, China —la de Shanghái— y Dubai. Exporta cortes de carne vacuna y porcina a la Unión Europea, China, Chile, Rusia, Brasil, Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos y países africanos. Tiene una cuota Hilton —el cupo de exportación de carne de alta calidad al mercado europeo— de 1.500 toneladas anuales, ubicándola entre los cinco mayores exportadores argentinos en esa categoría.
La meta declarada de Alfredo Coto es «multiplicar por cuatro las ventas de carne al mundo.» Con tres frigoríficos propios, capacidad de ciclo completo y una filial operativa en Shanghái, la habilitación del GACC le da a la empresa la herramienta regulatoria que le faltaba para acelerar esa expansión en el mercado más importante.
El contexto: Argentina y China, el vínculo agroalimentario más importante del país
La habilitación de COTO ocurre en un contexto de récord histórico en las exportaciones argentinas a China. En 2025, Argentina exportó al gigante asiático más de 9.700 millones de dólares, el mayor valor registrado en la historia de la relación bilateral, con productos agroindustriales representando el 88% del total. China es el segundo socio comercial de Argentina, detrás de Brasil, y el destino del 11% de las exportaciones nacionales.
En el segmento de carne vacuna específicamente, China es el mayor importador del mundo y Argentina uno de sus principales proveedores. La demanda china de proteína animal crece de manera estructural impulsada por el ascenso de la clase media urbana: en 2025, las importaciones chinas de carne vacuna representaron una porción significativa de un déficit agroindustrial global de 197.000 millones de dólares que el país no puede cubrir con producción propia.
Para COTO, estar habilitada en ese mercado con una filial propia en Shanghái y capacidad de vender directamente a la cadena de restaurantes, hoteles y supermercados —sin intermediarios— es una ventaja competitiva concreta sobre los frigoríficos exportadores que dependen de importadores chinos locales para colocar su producto. Es, en definitiva, la misma lógica que Alfredo Coto aplicó en 1970 cuando decidió que no alcanzaba con vender a la carnicería: hay que ser la carnicería.
Colaborador en ReporteAsia














