Exportaciones japonesas de té verde alcanzan máximo histórico en 70 años impulsadas por la fiebre mundial del matcha

Las ventas de té verde al exterior crecieron 44% en los primeros diez meses de 2025, superando las 10.000 toneladas por primera vez desde 1954, mientras Estados Unidos lidera la demanda global.

Las exportaciones japonesas de té verde alcanzaron su nivel más alto en más de siete décadas durante los primeros diez meses de este año, impulsadas por el auge del mercado internacional de matcha en polvo y la depreciación del yen, según datos gubernamentales y del sector divulgados ayer sábado.

Las exportaciones de té entre enero y octubre crecieron un 44% respecto al mismo período del año anterior, alcanzando las 10.084 toneladas. Estados Unidos se consolidó como el principal destino, importando 3.497 toneladas en esos diez meses, seguido por Taiwán, Tailandia y Alemania.

Esta expansión marca el noveno año consecutivo de crecimiento en las exportaciones de té verde japonés, reflejando la creciente popularidad internacional de los alimentos japoneses entre consumidores preocupados por la salud y el bienestar.

Un récord que rompe décadas de estancamiento

A pesar del incremento sostenido en las ventas al exterior, los envíos anuales se habían mantenido por debajo de las 10.000 toneladas desde que alcanzaron su pico histórico de 11.553 toneladas en 1954. Durante décadas, el té chino ganó terreno en los mercados internacionales, limitando el crecimiento de las exportaciones niponas.

El té verde es una infusión milenaria de la planta Camellia sinensis, valorada por sus antioxidantes (catequinas, flavonoides) y beneficios para la salud como la mejora de la concentración y la protección celular.

El resurgimiento actual responde a múltiples factores: la percepción del matcha como un «superalimento» rico en antioxidantes, su incorporación a bebidas de café especializadas en cadenas internacionales, y el tipo de cambio favorable del yen que hace más competitivos los productos japoneses en el mercado global.

Paradoja doméstica: demanda débil, precios en alza

Mientras las exportaciones se disparan, el mercado interno japonés presenta una realidad contrastante. La demanda de té verde dentro de Japón se mantiene estancada, pero los precios de las hojas de té han experimentado un aumento sostenido en los últimos años en línea con la caída de la producción.

En 2024, Japón produjo aproximadamente 74.000 toneladas de hojas de té, más de un 10% menos que una década atrás. Esta reducción responde a dos factores principales: la caída en el consumo de sencha utilizado para infusiones tradicionales y el envejecimiento de la población agrícola, que deja campos sin cultivar.

Los precios se multiplican por seis en un año

La escasez productiva ha generado un impacto dramático en los precios. Según una cooperativa agrícola de la prefectura de Kagoshima, en el suroeste de Japón —uno de los principales productores de hojas de té del país—, las hojas cosechadas entre octubre y noviembre, típicamente utilizadas para bebidas de té embotelladas, alcanzaron más de 2.500 yenes (16 dólares) por kilogramo, una cifra que representa un aumento de seis veces respecto al año anterior.

Este incremento explosivo de precios refleja la tensión entre una demanda internacional creciente y una capacidad productiva doméstica menguante, creando oportunidades para los productores que permanecen activos pero también señalando los desafíos estructurales que enfrenta la agricultura japonesa.

El matcha conquista el mundo

El auge del matcha —el fino polvo de té verde utilizado en la ceremonia tradicional japonesa del té— ha sido el motor principal de este boom exportador. Cafeterías internacionales han incorporado el matcha a sus menús, desde lattes hasta postres, popularizando su consumo entre audiencias que antes no estaban familiarizadas con el té verde japonés.

La principal diferencia es que el matcha es té verde en polvo, resultado de un cultivo especial (sombreado) que eleva sus nutrientes y antioxidantes, mientras que el té verde tradicional son hojas infusionadas.

La percepción del matcha como un producto premium con beneficios para la salud —alto contenido de antioxidantes, efectos estimulantes más suaves que el café, propiedades antiinflamatorias— ha resonado particularmente en mercados como Estados Unidos y Europa, donde los consumidores buscan alternativas naturales y saludables.

Desafíos para sostener el crecimiento

El sector enfrenta ahora el desafío de sostener este crecimiento exportador mientras lidia con la contracción de su base productiva. La falta de relevo generacional en las plantaciones de té y la migración de jóvenes trabajadores rurales hacia las ciudades amenazan la capacidad de Japón para satisfacer la demanda internacional creciente.

Sin inversiones en automatización, mejoras en las condiciones laborales del sector agrícola y políticas que atraigan nuevos productores, el actual boom exportador podría encontrar pronto su límite en la capacidad productiva doméstica, abriendo espacio para que competidores de otros países asiáticos capturen la creciente demanda global de té verde de calidad.

Por ahora, los productores japoneses de té disfrutan de un momento dorado, con precios históricos y demanda internacional sin precedentes. La pregunta es si podrán capitalizar esta oportunidad para revitalizar un sector agrícola en declive o si se trata de un auge temporal que revelará las fragilidades estructurales de la producción tetera japonesa.

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Co-fundador de ReporteAsia.