En el corazón del Chaco, la localidad de General Pinedo se convirtió en escenario de la puesta en marcha del Parque Solar La Corzuela. Con una potencia instalada de 40 megavatios, este complejo fotovoltaico tiene la capacidad de abastecer a más de treinta y cuatro mil hogares y evitar la emisión de más de cincuenta mil toneladas de dióxido de carbono por año.
Se trata de la tercera planta solar que MSU construye en la provincia y un nuevo eslabón en la red de proyectos que consolidan a Chaco como uno de los territorios con mayor generación de energías renovables del país.
La obra representó una inversión cercana a los veinte millones de dólares y se desplegó sobre 92 hectáreas donde se instalaron casi setenta mil paneles solares. Desde su entrada en operación, La Corzuela no solo refuerza la provisión energética provincial, sino que también se inscribe en una estrategia nacional para diversificar la matriz eléctrica y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Este parque es además el primero en entrar en funcionamiento dentro del programa RenMDI, una iniciativa lanzada en 2023 para acelerar la incorporación de energías limpias al sistema eléctrico argentino. Con su inauguración, MSU Green Energy marcó un hito en la transición energética nacional y en el cumplimiento de la Ley 27.191, que establece como meta que al menos un veinte por ciento del consumo eléctrico provenga de fuentes renovables para dos mil veinticinco.
El aporte de La Corzuela a la matriz energética
La generación de 40 megavatios permite que la electricidad producida en La Corzuela se sume al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), garantizando su distribución en distintos puntos del país. Para dimensionar el impacto, basta decir que la energía generada equivale a lo que consumen treinta mil hogares promedio en un año.
En términos ambientales, la reducción anual de cincuenta mil toneladas de dióxido de carbono representa un avance concreto en la lucha contra el cambio climático. Esta cifra equivale a retirar de circulación más de treinta mil autos a nafta o a plantar cientos de miles de árboles. De esta manera, el parque contribuye directamente a los compromisos asumidos por la Argentina en el marco del Acuerdo de París y otros tratados internacionales.
El proyecto también tuvo un efecto positivo en la economía local. Durante la etapa de construcción se contrataron decenas de trabajadores chaqueños, lo que generó empleo e impulsó el desarrollo de capacidades técnicas en la zona. Al mismo tiempo, proveedores locales participaron en el suministro de servicios y materiales, multiplicando el impacto económico más allá de la propia obra.
El rol del programa RenMDI
La puesta en marcha de La Corzuela no puede entenderse sin el contexto del programa RenMDI, que significó un relanzamiento de la política nacional de fomento a las energías renovables. Esta iniciativa adjudicó noventa y ocho contratos en todo el país, con proyectos que abarcan desde parques solares y eólicos hasta centrales de biomasa, biogás y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos.

En la primera etapa de adjudicaciones, cuarenta y seis emprendimientos solares, eólicos y de biomasa fueron aprobados, sumando más de quinientos megavatios. Entre ellos, La Corzuela se destacó como el primero en entrar en operación efectiva, convirtiéndose en un emblema del programa. La segunda etapa sumó proyectos más pequeños y diversificados, con el objetivo de llevar energía limpia a distintas regiones del país.
La decisión de ubicar un parque solar en General Pinedo respondió a la excelente radiación solar de la región, combinada con la necesidad de reforzar el sistema eléctrico chaqueño, que en los últimos años sufrió fuertes tensiones durante los picos de consumo. Con este aporte, Chaco se posiciona entre las cinco provincias con mayor generación renovable del país, compartiendo ese podio con San Juan, Buenos Aires, Chubut y Jujuy.
La visión de MSU Green Energy
Para MSU Green Energy, La Corzuela representa mucho más que una planta generadora. La empresa, división de energías renovables de MSU, lleva adelante un plan de inversiones, distribuido en once parques solares que, en conjunto, sumarán seiscientos sesenta y cinco megavatios de capacidad instalada. El objetivo es ambicioso: alcanzar un gigavatio en operación para dos mil veintisiete, consolidando a la compañía como líder del sector en Argentina.
La estrategia combina la instalación de grandes parques, como Pampa del Infierno de ciento treinta megavatios, con plantas de menor escala que aportan flexibilidad y permiten cubrir la demanda en distintas regiones. En todos los casos, la empresa sostiene un enfoque que integra sostenibilidad ambiental con beneficios sociales y económicos para las comunidades locales.
La Corzuela no es un hecho aislado, sino parte de un proceso de expansión que tiene a Chaco como epicentro. Con tres parques solares ya en operación —Pampa del Infierno, Villa Ángela y La Corzuela— la provincia concentra buena parte de la capacidad instalada de MSU Green Energy. Este despliegue no solo garantiza electricidad más limpia para los chaqueños, sino que también convierte a la provincia en un polo de innovación energética que puede servir de modelo para otras regiones del país.
Así es Pampa del Infierno, el parque solar de MSU que transforma la energía en Chaco
El aporte de los parques solares chaqueños se hizo evidente durante los últimos veranos, cuando la demanda eléctrica alcanzó niveles récord. Gracias a la energía inyectada por estas plantas, miles de hogares evitaron apagones incluso en jornadas de temperaturas extremas.
Con La Corzuela ya en funcionamiento, MSU Green Energy refuerza su liderazgo en el camino hacia una matriz energética diversificada. Cada nuevo proyecto no solo suma megavatios de potencia, sino que también fortalece la infraestructura eléctrica nacional, reduce las emisiones y genera empleo.
De cara al futuro, la empresa se prepara para poner en marcha otros parques en provincias como Formosa y Catamarca, al tiempo que continúa evaluando nuevas oportunidades de inversión. La meta de alcanzar un gigavatio para 2027 se vuelve cada vez más tangible a medida que se concretan proyectos como este.
El caso de La Corzuela demuestra que la transición energética en Argentina es posible cuando se combinan visión estratégica, políticas públicas claras y compromiso empresarial. El parque chaqueño es un símbolo de esa transformación: una planta que no solo genera electricidad, sino que también aporta desarrollo, sostenibilidad y esperanza para un futuro más limpio.
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.












