Corea del Norte ha descartado rotundamente cualquier posibilidad de diálogo con Corea del Sur, al tiempo que calificó de inútiles las políticas del Gobierno del presidente surcoreano, Lee Jae Myung. Así lo afirmó Kim Yo-jong, influyente hermana del líder norcoreano, Kim Jong-un, en una declaración difundida este lunes por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA).
Kim, quien ocupa el cargo de vicedirectora de departamento en el Comité Central del Partido de los Trabajadores, sostuvo que la Administración Lee “no se diferencia en nada” de su antecesora, al continuar su “cegada sumisión” a la alianza entre Seúl y Washington y mantener una línea de confrontación con Pyongyang.
“Dejamos en claro, una vez más, que no estamos interesados en ninguna política ni propuesta del Sur, y no habrá ningún tipo de contacto ni conversación con ellos”, afirmó Kim, rechazando de plano cualquier iniciativa de acercamiento.
La declaración supone la primera respuesta oficial del régimen norcoreano desde que Lee asumió la presidencia, el mes pasado. Kim también criticó los planes de Seúl para revitalizar su Ministerio de Unificación, al que calificó como “inútil”, y acusó al Gobierno surcoreano de estar “poseído por el fantasma de la unificación por absorción”.
En su mensaje, Kim desestimó como insignificante la reciente decisión del Gobierno surcoreano de suspender las transmisiones de propaganda contra el Norte, y acusó a Seúl de intentar borrar con gestos simbólicos una historia de confrontación y hostilidad.
Además, calificó de “delirio ridículo” la propuesta de invitar a Kim Jong-un a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en octubre en Gyeongju, Corea del Sur.
Desde Seúl, el portavoz del Ministerio de Unificación, Koo Byoung-sam, reconoció que la declaración refleja los “altos muros de desconfianza” entre ambas Coreas, pero reiteró que la Administración Lee continuará buscando la reconciliación y cooperación intercoreana.
“La declaración demuestra que el Norte está observando de cerca nuestra política”, señaló Koo, quien añadió que el Gobierno surcoreano no se dejará afectar por las reacciones de Pyongyang y seguirá comprometido con la paz duradera en la península.
Por su parte, la oficina presidencial de Corea del Sur expresó una postura similar, afirmando que la prioridad seguirá siendo reducir la hostilidad y construir un entorno en el que “no haya necesidad de lucha” en la región.







