Seúl despide al Papa Francisco con una misa solemne en la Catedral de Myeongdong

Seúl Papa

Este jueves, la Catedral de Myeongdong, en el corazón de Seúl, fue escenario de una emotiva misa en memoria del Papa Francisco. En medio de un ambiente de recogimiento y dolor, miles de fieles se congregaron para rendir homenaje a un líder espiritual que dejó una profunda huella en Corea del Sur y más allá. La ceremonia fue presidida por el arzobispo Peter Chung Soon-taick, quien expresó la conmoción y tristeza provocadas por la repentina muerte del pontífice.

Durante la misa, Chung subrayó la esperanza cristiana de la vida eterna, asegurando que el Papa Francisco, fiel a su fe hasta el final, ahora reposa en la gloria de la resurrección. Al reflexionar sobre su legado, el arzobispo destacó cómo el Papa transformó la Iglesia en un espacio de misericordia y sanación, abierto a todos sin distinción.

La relación entre Francisco y Seúl fue un eje central del homenaje. Su visita de cinco días en 2014 marcó un momento clave, no solo por el simbolismo de haber elegido ese país como primer destino en Asia, sino también por su cercanía con los más vulnerables. Durante aquel viaje, el Papa se reunió con personas con discapacidad y con las conocidas como “mujeres de consuelo”, víctimas de la esclavitud sexual durante la ocupación japonesa. Su gesto de humildad y escucha dejó una marca indeleble en la memoria colectiva del país.

Más allá de la comunidad católica, el pontífice fue visto por muchos surcoreanos como un símbolo de compasión sincera y compromiso con los derechos humanos. Su elección de Corea del Sur como sede de la Jornada Mundial de la Juventud 2027 reforzó esa conexión especial con el país, convirtiéndolo en el segundo de Asia en acoger el evento, tras Filipinas en 1995.

Durante la ceremonia, se proyectó un video que repasó la vida y misión del Papa, poniendo en primer plano su dedicación a la fe, la justicia social y la dignidad humana. Las imágenes emocionaron a los presentes, en un acto que no solo buscó despedir al pontífice, sino también celebrar el ejemplo que dejó.

Hasta la noche del miércoles, cerca de 10.000 personas habían pasado por el altar funerario instalado en la catedral, demostrando el impacto profundo que su figura tuvo en la sociedad surcoreana.

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