Adolescentes recurren a la creatina para lograr masa muscular, no a los esteroides

El uso de creatina entre adolescentes estadounidenses se disparó entre 2019 y 2024, sustituyendo en parte el consumo de esteroides, revela un nuevo estudio de la Universidad de Michigan. La tendencia refleja cómo cambian las prácticas de construcción muscular y las presiones sociales sobre la imagen corporal en jóvenes.

El crecimiento del uso de creatina en adolescentes

Entre 2019 y 2024, el uso de creatina por parte de adolescentes estadounidenses aumentó significativamente, según datos del estudio publicado en Annals of Epidemiology en mayo de 2026. En ese período, el consumo se incrementó un 90 % entre los varones y un 168 % entre las mujeres jóvenes. La muestra analizada incluyó cerca de 875.000 estudiantes de secundaria, de octavo a duodécimo grado, lo que convierte este análisis en uno de los más representativos sobre hábitos de suplementación juvenil.

El hallazgo central del informe es que la búsqueda de un cuerpo más atlético y musculoso ya no se canaliza principalmente a través de esteroides anabólicos, como sucedía décadas atrás. El informe indica que, mientras el uso de creatina crecía, el de esteroides se reducía a menos de la mitad. Este punto marca un cambio generacional en los métodos para alcanzar objetivos corporales y refleja la influencia de nuevas tendencias culturales impulsadas por las redes sociales.

¿Qué explica este cambio en los hábitos de los adolescentes?

El investigador principal Philip Veliz, profesor asociado de la Universidad de Michigan, atribuye parte del incremento al fenómeno conocido como looksmaxxing, una corriente en línea que promueve la optimización estética del cuerpo a través de ejercicio, suplementación y rutinas basadas en la percepción de atractivo social. Según Veliz, esta tendencia, ampliamente difundida en plataformas como TikTok e Instagram, está moldeando las actitudes corporales tanto en adolescentes hombres como mujeres.

La exposición constante a contenido sobre rendimiento físico, nutrición e ideal corporal, amplificada por algoritmos que promueven estos temas, empuja a los jóvenes a buscar estrategias para mejorar su apariencia y desempeño. En un contexto de alta competitividad estética, la creatina aparece como una opción rápida y socialmente aceptada frente a alternativas más riesgosas como los esteroides anabólicos. Estos últimos, aunque todavía presentes, se asocian ahora con riesgos legales y de salud más evidentes.

Qué es la creatina y cómo actúa en el organismo

La creatina es una sustancia que el cuerpo produce naturalmente a partir de tres aminoácidos: arginina, glicina y metionina. Está presente en alimentos como la carne roja y el pescado, pero su concentración en el organismo puede incrementarse mediante suplementos dietéticos, disponibles sin prescripción médica en tiendas deportivas y plataformas en línea.

De acuerdo con la Facultad de Medicina de Harvard, la función principal de la creatina consiste en facilitar la producción rápida de energía durante breves episodios de esfuerzo intenso, como levantar pesas o realizar sprints. No construye músculo de forma directa, pero permite entrenamientos más prolongados y eficientes al retrasar la fatiga. En consecuencia, quienes la consumen pueden experimentar ganancias musculares como resultado de entrenamientos más productivos, no por una acción anabólica propia del suplemento.

A diferencia de los esteroides, la creatina no altera el funcionamiento hormonal ni genera las mismas preocupaciones médicas. Sin embargo, su uso requiere precaución: un consumo excesivo o desinformado puede relacionarse con deshidratación o problemas digestivos leves. Los especialistas en nutrición deportiva insisten en que su utilización debería realizarse con supervisión y acompañamiento profesional.

Evolución histórica: de los esteroides a los suplementos legales

Durante los años noventa y principios de los 2000, la preocupación social giraba en torno al uso de esteroides anabólicos, particularmente entre atletas escolares y universitarios. Aquellos compuestos, derivados sintéticos de la testosterona, ofrecían incrementos de masa muscular a corto plazo, aunque con serios riesgos: daño hepático, alteraciones hormonales y efectos psicológicos como irritabilidad o dependencia.

La vigilancia regulatoria y las campañas educativas redujeron progresivamente su popularidad. Paralelamente, el mercado de suplementos nutricionales experimentó una expansión sin precedentes. La creatina, introducida comercialmente a mediados de la década de 1990, se posicionó como una opción legal para mejorar el rendimiento atlético. Su reputación se reforzó cuando estudios independientes demostraron su seguridad en adultos sanos, generando una percepción más positiva entre entrenadores y deportistas.

El estudio más reciente muestra que esta percepción se ha trasladado a segmentos cada vez más jóvenes. En la actualidad, el suplemento ya forma parte del repertorio habitual de productos de fitness en adolescentes, impulsado tanto por tiendas especializadas como por influyentes digitales que promueven rutinas y “stackings” de suplementos.

¿Cómo influyen las redes sociales en las decisiones corporales juveniles?

Las redes sociales operan como motores de aspiración corporal contemporánea. Las plataformas visuales posicionan modelos de belleza cada vez más precisos y exigentes, y la retroalimentación constante refuerza la idea de mejora continua a nivel físico. En este entorno, la exposición a contenidos sobre “transformaciones” o “antes y después” condiciona la percepción de éxito y bienestar entre los jóvenes.

El fenómeno del looksmaxxing surge como símbolo de esta cultura de la perfección corporal digitalizada. Más allá de la estética, implica la idea de optimizar todos los aspectos físicos, incluidos la piel, la simetría facial, la vestimenta y la musculatura. El uso de creatina, considerado una herramienta accesible y de bajo riesgo, se integra de forma natural en esa lógica de automejoramiento.

Mientras tanto, los especialistas advierten que esta presión estética puede derivar en problemas de autoestima, trastornos alimenticios o distorsión de la imagen corporal. Aunque la creatina en sí no representa un peligro inmediato, su consumo podría dirigir a otros comportamientos compensatorios: tomar más suplementos, abusar de bebidas energéticas o adoptar dietas extremas sin asesoramiento técnico.

Datos epidemiológicos y diferencias por género

El estudio de la Universidad de Michigan destaca una disparidad notable entre los patrones de uso según el género. Si bien el porcentaje de varones usuarios de creatina sigue siendo mayor, el incremento proporcional entre las mujeres fue sustancialmente más alto. Esto podría vincularse a la creciente participación femenina en deportes competitivos y rutinas de entrenamiento de fuerza, espacios históricamente dominados por hombres.

Entre 2019-2020 y 2023-2024, el porcentaje de varones que reportaron haber usado creatina en el último año pasó de 9 % a casi 17 %. En las adolescentes mujeres, la cifra aumentó de 1 % a más del 3 %. En paralelo, el uso de esteroides descendió del 2 % al 1 % o menos entre todos los encuestados. Estas tendencias sugieren un proceso de normalización del suplemento y una mayor aceptación de la actividad física como parte del bienestar integral femenino.

Por qué preocupa a los expertos el uso no regulado

Aunque los suplementos de creatina se venden libremente, los expertos advierten sobre la falta de controles específicos para su consumo en menores de edad. La mayoría de las investigaciones disponibles se centra en adultos jóvenes y atletas entrenados, lo que deja un vacío de información sobre los efectos prolongados en adolescentes que aún se encuentran en desarrollo físico y hormonal.

El profesor Veliz subraya que su investigación no pretende demonizar el uso de creatina, sino comprender los contextos en que los adolescentes comienzan a consumirla. La principal inquietud radica en que este hábito temprano pueda servir como puerta de entrada a productos más fuertes, incluidos los esteroides, en etapas posteriores de la juventud.

Algunos nutricionistas apuntan también a la desinformación sobre la dosis adecuada. Los adolescentes pueden guiarse por recomendaciones en línea, provenientes de foros, entusiastas del fitness o influenciadores sin formación científica, lo que aumenta el riesgo de abuso o combinación inadecuada con otros productos.

Contexto social: rendimiento, imagen y validación

La búsqueda de rendimiento físico guarda estrecha relación con la búsqueda de validación social. En comunidades juveniles, especialmente en plataformas digitales, la visibilidad del cuerpo y la musculatura se asocia con la popularidad y la autoestima. Así, la creatina se integra en un ritual de pertenencia: consumirla es participar en una narrativa de esfuerzo y mejora, aunque los resultados no siempre se traduzcan en beneficios reales a largo plazo.

Los expertos en comportamiento adolescente señalan que la frontera entre la motivación saludable y la presión estética puede ser delgada. En escuelas secundarias y gimnasios locales, el suplemento aparece ya naturalizado entre grupos de entrenamiento, y la falta de políticas de orientación sobre su uso puede amplificar los riesgos asociados.

Hacia una educación más integral en nutrición y salud corporal

Las conclusiones del estudio apuntan a la necesidad de reforzar la educación en salud y nutrición desde etapas tempranas. Los investigadores recomiendan incorporar información sobre suplementos deportivos en los programas escolares, no solo para advertir de sus posibles riesgos, sino también para aclarar qué beneficios pueden obtenerse de manera segura.

A nivel institucional, podría promoverse una coordinación entre educadores físicos, padres y profesionales de la salud. Un monitoreo adecuado evitaría la adopción prematura de suplementos o su uso por influencia social más que por necesidad fisiológica. En el plano regulatorio, expertos piden que la administración de alimentos y medicamentos revise las estrategias de etiquetado y control de calidad para productos de creatina destinados a menores.

Perspectivas futuras del consumo juvenil de suplementos

El comportamiento observado no se limita a los suplementos de creatina, sino que forma parte de un movimiento más amplio vinculado con la optimización corporal juvenil. Los investigadores anticipan que en los próximos años podría observarse una diversificación en el uso de otros compuestos legales, como la beta-alanina o la proteína de suero concentrada, especialmente si continúan las presiones estéticas promovidas por los entornos digitales.

La evolución de esta tendencia dependerá en gran medida del papel que asuman las plataformas sociales, los educadores y los fabricantes en torno a la comunicación responsable. Si la educación sobre nutrición deportiva se fortalece, el consumo informado podría consolidarse como práctica segura. No obstante, si el vacío regulatorio persiste, el riesgo de escalamiento hacia sustancias prohibidas o de mal uso podría incrementarse.

El aumento del uso de creatina en adolescentes refleja un cambio en la relación cultural con el cuerpo y la salud. No se trata únicamente de una cuestión de rendimiento físico, sino de un fenómeno social que combina tecnología, identidad y presión estética. Comprender sus causas y acompañar su evolución resulta clave para proteger la salud juvenil en un entorno cada vez más orientado a la autoexigencia visible.

Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.