Cáncer colorrectal: cómo una huella microbiana redefine su tratamiento

Un equipo internacional de científicos ha identificado que el cáncer colorrectal presenta una huella microbiana única, distinta a la de otros tumores. El hallazgo, publicado en Science Translational Medicine y liderado por la Universidad de East Anglia (UEA), podría modificar la manera en que se diagnostica y trata esta enfermedad, una de las más letales y frecuentes en el mundo.

Un mapa genómico que revela más de lo esperado

La investigación sobre el cáncer colorrectal y su vínculo con los microbios tumorales representa un cambio de paradigma en la biología del cáncer. El equipo liderado por el Dr. Abraham Gihawi analizó secuencias genómicas de 11.735 muestras de 22 tipos distintos de cáncer, extraídas del proyecto Genomics England. A diferencia de otros estudios centrados únicamente en el ADN humano, este trabajo examinó también el ADN microbiano presente en los tumores para comprender si existía una relación estructural entre los microorganismos y la progresión de las enfermedades oncológicas.

El hallazgo fue claro: dentro del conjunto de tumores analizados, solo el cáncer colorrectal mostró una comunidad microbiana consistente y distinguible. Es decir, sus tumores guardan una huella biológica microbiana que no se repite en otros tipos de cáncer. Esta singularidad, según el equipo, es tan precisa que permitiría diferenciar un tumor colorrectal de otros tipos basándose únicamente en su perfil microbiano, abriendo la posibilidad de desarrollar herramientas diagnósticas más precisas y menos invasivas.

¿Qué hace diferente al cáncer colorrectal?

El cáncer colorrectal —que afecta al colon o al recto— se ubica hoy como el segundo responsable de muertes por cáncer en el mundo, solo detrás del cáncer de pulmón. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostican más de 1,9 millones de casos nuevos y cerca de 900.000 fallecimientos. En el Reino Unido, donde se centró este estudio, es el cuarto tipo de cáncer más común.

Lo que distingue a esta enfermedad, de acuerdo con los resultados de la UEA, es su estrecha relación con el microbioma intestinal. Las bacterias, virus y hongos que habitan en el intestino humano parecen jugar un papel determinante no solo en la aparición del cáncer, sino también en su evolución y respuesta al tratamiento.

Desde hace más de una década, se habían identificado vínculos entre bacterias como Fusobacterium nucleatum o Escherichia coli y ciertos tumores de colon. Sin embargo, este estudio confirma que esa conexión no es anecdótica, sino estructural: los tumores colorrectales albergan comunidades de microbios que forman parte del ecosistema tumoral, interactuando directamente con las células cancerígenas.

¿Cómo se identificó esta huella microbiana?

El análisis genómico fue posible gracias al desarrollo de herramientas informáticas específicas. El equipo liderado por Gihawi diseñó un programa capaz de eliminar el ADN humano de las muestras y conservar solo las secuencias microbianas. Posteriormente, cruzaron esa información con datos clínicos —como la localización del tumor o la respuesta al tratamiento— para establecer correlaciones.

Esa metodología permitió detectar patrones precisos. En el caso del cáncer colorrectal, la composición microbiana era tan uniforme entre los pacientes que funcionaba como una firma biológica. Por el contrario, en otros cánceres —como el de pulmón, páncreas o mama— las comunidades microbianas variaban sin mostrar un patrón constante.

Además, el estudio ayudó a corregir una idea extendida en la oncología: la de que cada tipo de cáncer posee una firma microbiana propia. Los datos mostraron que solo el cáncer colorrectal cuenta con una composición microbiana verdaderamente distintiva.

Implicaciones clínicas y económicas

Con el avance de la secuenciación genómica en hospitales, la detección de estas huellas microbianas podría integrarse a los análisis clínicos sin un costo adicional significativo. Esto se debe a que, al secuenciar el genoma del tumor, también se registran fragmentos de ADN bacteriano y viral, que pueden analizarse simultáneamente.

Este enfoque promete transformarse en una herramienta diagnóstica complementaria: detectar la presencia de comunidades microbianas específicas podría ayudar a confirmar el diagnóstico de cáncer colorrectal, incluso en estadios tempranos. Además, permitiría desarrollar tratamientos personalizados según las características microbiológicas de cada paciente.

Por ejemplo, se ha evidenciado que ciertos microbios podrían influir en cómo los pacientes responden a la quimioterapia o la inmunoterapia. Conocer el perfil microbiano de un tumor podría ayudar a predecir su evolución o resistencia a determinados fármacos.

Microbios que predicen la supervivencia

El estudio también halló que algunas bacterias presentes en tumores estaban asociadas a tasas de supervivencia distintas. En ciertos casos de sarcoma, por ejemplo, la presencia de determinadas especies bacterianas coincidía con una mejor tasa de recuperación, mientras que en otros, la existencia de bacterias patógenas se vinculaba con peores resultados clínicos.

Esto plantea la posibilidad de que los microbios no sean simples acompañantes pasivos del cáncer, sino actores activos en su comportamiento biológico. Algunos microorganismos pueden alterar la respuesta inmunológica del paciente, modificar la capacidad del tumor para desarrollarse o incluso facilitar la resistencia a fármacos.

Historia y evolución del estudio del microbioma tumoral

El interés científico por las bacterias asociadas al cáncer no es reciente. Desde principios del siglo XX, investigadores como William Coley ya habían explorado el uso de bacterias atenuadas para estimular el sistema inmunológico contra tumores, una aproximación que se considera precursora de la inmunoterapia moderna.

En las últimas dos décadas, los avances en secuenciación y bioinformática han permitido redescubrir esa relación. Estudios del Instituto Nacional del Cáncer (EE. UU.) y del Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) han documentado que infecciones crónicas por ciertos virus, como el papilomavirus humano (HPV) o el virus de Epstein-Barr, están detrás de diversos tipos de cáncer.

Lo novedoso del trabajo de la UEA es que aplica ese enfoque microbiano a todos los tipos de cáncer de manera integral, y que logra detectar vínculos no solo causales, sino también predictivos.

¿Qué oportunidades abre la genómica en el tratamiento oncológico?

La secuenciación genómica integral —o whole genome sequencing (WGS)— se ha convertido en una herramienta central de la medicina de precisión. Permite identificar mutaciones genéticas, virus latentes y ahora, gracias a estudios como este, comunidades microbianas que podrían ser biomarcadores.

El profesor Daniel Brewer, coautor del trabajo, subrayó que esta tecnología ya no solo revela alteraciones genéticas humanas, sino también la presencia de virus poco comunes —como el HTLV-1 o el HPV— que, al pasar inadvertidos, podrían tener un papel en la evolución del cáncer. Estos hallazgos, dijo, consolidan el valor clínico del análisis genómico como un instrumento de cribado y seguimiento terapéutico.

Fuentes clínicas consultadas señalan que esta técnica podría aplicarse, por ejemplo, en programas de prevención del cáncer colorrectal junto a las pruebas de sangre oculta en materia fecal y las colonoscopias, combinando indicadores genéticos y microbianos para una detección más temprana.

La dimensión internacional del hallazgo

El proyecto fue desarrollado con la participación de más de una docena de instituciones: la Universidad de Leeds, el Quadram Institute, Oxford Nanopore Technologies, la Universidad de Manchester, el Instituto de Cáncer de Londres, el NIHR Manchester Biomedical Research Centre y centros de investigación de Grecia, Estados Unidos y España.

Financiado por la Big C Cancer Charity y Prostate Cancer UK, el estudio demuestra la importancia de las colaboraciones internacionales para abordar cuestiones biomédicas complejas. El intercambio de datos de secuenciación, bajo protocolos bioéticos y de protección de datos, fue clave para alcanzar una muestra poblacional tan amplia.

¿Por qué los microbios del cáncer colorrectal son tan relevantes para el futuro médico?

Más allá de la curiosidad científica, los resultados apuntan a una integración práctica entre microbiología y oncología. Si las huellas microbianas son tan específicas y estables como lo sugiere la evidencia, los hospitales podrían incorporar su detección dentro de los exámenes rutinarios, identificando tumores incluso antes de que se manifiesten clínicamente.

Además, la modulación del microbioma —mediante probióticos, antibióticos o dietas personalizadas— podría convertirse en una estrategia de apoyo terapéutico. Aunque aún falta evidencia clínica concluyente, varios ensayos científicos ya exploran esa posibilidad.

En términos de políticas sanitarias, esta línea de investigación también plantea preguntas sobre cómo integrar nuevas capas de información biológica al historial médico digital de cada paciente. Los sistemas de salud deberán adaptar sus protocolos y bases de datos para incluir indicadores microbianos junto a los genéticos.

Una huella que podría guiar el diagnóstico temprano

El cáncer colorrectal, con su huella microbiana detectada por secuenciación genómica, se perfila como el primer tipo de cáncer cuya identificación podrá basarse tanto en células humanas como en microorganismos asociados. Este avance marca un paso importante hacia una oncología integrativa, donde el diagnóstico y la terapia se diseñen contemplando al paciente y su ecosistema microbiano.

A medida que la genómica continúa expandiéndose en los sistemas de salud y se reducen los costos de secuenciación, la perspectiva de aplicar estos hallazgos de forma rutinaria puede estar cada vez más cerca. La posibilidad de identificar el cáncer colorrectal por su huella microbiana no solo sugiere una nueva forma de diagnóstico, sino también una ventana hacia tratamientos más personalizados y eficientes.

Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.