Mayo Clinic identifica mutación genética vinculada a enfermedad hepática grasa

Una investigación de la Mayo Clinic reveló que una mutación rara en un gen específico puede provocar enfermedad hepática grasa, alterando lo que se creía sobre sus causas. Este hallazgo, publicado en *Hepatology*, podría redefinir el enfoque diagnóstico y terapéutico global hacia esta afección metabólica, que afecta a cerca de un tercio de los adultos en el mundo.

Un hallazgo que cambia el paradigma genético de la enfermedad

La enfermedad hepática grasa, conocida actualmente como enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), ha sido estudiada durante décadas como un trastorno derivado principalmente de hábitos alimentarios poco saludables, sedentarismo y predisposición genética. Sin embargo, un equipo del Centro de Medicina Individualizada de la Mayo Clinic desafía esa narrativa al identificar una mutación específica en el gen MET que, por sí sola, puede desencadenar el desarrollo del trastorno.

El estudio, publicado en la revista Hepatology, se basó en el análisis genético de una familia con antecedentes de inflamación hepática sin los factores de riesgo tradicionales como la diabetes o el colesterol elevado. Los científicos detectaron una alteración puntual en la secuencia del gen MET, implicado en la reparación del hígado y el metabolismo de las grasas. Esta variación, nunca antes documentada en bases de datos científicas, interrumpe el proceso mediante el cual el hígado procesa los lípidos, generando acumulación de grasa, inflamación y, en algunos casos, fibrosis o cirrosis.

¿Qué función cumple el gen MET en la salud del hígado?

El gen MET codifica para un receptor de tirosina quinasa conocido como hepatocyte growth factor receptor. Este receptor desempeña un papel crucial en la regeneración del tejido hepático y en la comunicación celular que regula la respuesta a lesiones o estrés fisiológico. Cuando este mecanismo falla, la acumulación de grasa dentro de los hepatocitos aumenta, las células comienzan a inflamarse y el tejido pierde su capacidad de regeneración efectiva.

Los investigadores de Mayo Clinic, junto con el Colegio Médico de Wisconsin, demostraron que una sola “letra” alterada en la secuencia del ADN basta para modificar la instrucción genética. Ese pequeño error cambia la estructura del receptor del gen MET, impidiendo que se active correctamente el proceso de reparación hepática. Con el tiempo, esa falla produce una cascada inflamatória que puede evolucionar hacia enfermedad hepática grasa avanzada e incluso carcinoma hepatocelular.

¿Cómo se identificó la mutación responsable?

La historia comenzó con el análisis de una paciente y su padre, ambos con diagnóstico de esteatosis hepática inflamatoria sin los factores de riesgo metabólicos habituales. Ante el desconcierto clínico, el equipo liderado por el doctor Filippo Pinto e Vairo realizó un estudio genómico completo, secuenciando más de 20.000 genes. En esas secuencias apareció la alteración puntual dentro del MET.

El hallazgo fue verificado gracias a la colaboración con el Centro John & Linda Mellowes de Ciencias Genómicas y Medicina de Precisión del Colegio Médico de Wisconsin, bajo la dirección del doctor Raúl Urrutia. A partir de modelos celulares, comprobaron que el error genético interfería con el metabolismo de las grasas dentro del hígado.

El caso de esta familia ofreció la primera evidencia de que una única mutación heredada podía ser suficiente para causar la enfermedad hepática grasa, no simplemente contribuir a su aparición.

Más allá del caso familiar: validación en estudios poblacionales

Una vez localizada la variante, los investigadores recurrieron al estudio Tapestry, un proyecto genómico de la Mayo Clinic que ha secuenciado el exoma de más de 100.000 participantes en Estados Unidos. En una subpoblación de 4.000 adultos diagnosticados con MASLD, alrededor del 1% mostraba variantes raras en el mismo gen MET. De esas, cerca del 18% se concentraban en la misma región donde se halló la mutación familiar.

Los datos refuerzan la hipótesis de que, aunque infrecuente de manera individual, la mutación podría impactar en cientos de miles de personas a nivel global. El doctor Konstantinos Lazaridis, director ejecutivo del Centro de Medicina Individualizada, señaló que esta evidencia destaca el valor de los estudios genómicos de gran escala para revelar la contribución de variantes raras en enfermedades comunes.

El peso epidemiológico de una enfermedad silenciosa

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud y diversas investigaciones clínicas, aproximadamente el 30% de los adultos en el mundo presentan algún nivel de acumulación de grasa en el hígado. De ese grupo, entre el 10% y el 20% desarrolla inflamación y fibrosis, etapas previas a la cirrosis. En América Latina, la prevalencia de MASLD ha aumentado paralelamente al incremento del síndrome metabólico y la obesidad urbana. En algunos países, ya supera el 35% de la población adulta.

Hasta hace pocos años, la comunidad médica atribuía este fenómeno principalmente a la alimentación y el estilo de vida. Sin embargo, los nuevos avances en genética y medicina personalizada están revelando que, en ciertos casos, los genes son los principales responsables. La mutación en MET descubierta por la Mayo Clinic podría ser uno de esos ejemplos: una pieza faltante que explica los diagnósticos sin los factores de riesgo clásicos.

¿Por qué este descubrimiento redefine el papel de la genética en enfermedades metabólicas?

El hallazgo demuestra que enfermedades consideradas multifactoriales pueden tener una base monogénica en un pequeño porcentaje de pacientes. En otras palabras, una sola alteración genética puede desatar una cadena de eventos que culminan en enfermedad hepática grasa, independientemente del consumo calórico o la composición corporal. Este principio amplía la frontera entre enfermedades “genéticas” y “ambientales”, estableciendo un continuo más complejo donde ambas categorías se superponen.

Además, el estudio ilustra la utilidad de los programas de medicina de precisión, capaces de integrar datos del ADN, historia clínica y factores ambientales. A través de esta aproximación, se pueden identificar subgrupos de pacientes con mecanismos específicos de enfermedad, lo que facilita diseñar terapias dirigidas. En el caso del gen MET, futuras investigaciones podrían explorar fármacos que reactiven su función o compensen la vía metabólica dañada.

Nueva nomenclatura y su impacto clínico

En 2023, las principales sociedades de hepatología introdujeron el término enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD) para reemplazar “enfermedad por hígado graso no alcohólico”. El cambio busca reflejar su origen multifactorial y desligarse del concepto negativo ligado al consumo de alcohol. Este ajuste semántico coincide con una transformación profunda en la comprensión científica: de un trastorno relacionado con hábitos a una condición influida por un entramado biológico mucho más complejo.

El caso estudiado por la Mayo Clinic enfatiza que incluso bajo esta nueva definición, la enfermedad no se explica solamente por el metabolismo. La identificación de mutaciones en MET evidencia que en ciertos individuos, el componente genético tiene un peso causal directo.

Desafíos diagnósticos y terapéuticos futuros

A nivel clínico, este descubrimiento tiene implicaciones prácticas. Primero, abre la puerta a incorporar el análisis genético en pacientes con enfermedad hepática no explicada por factores tradicionales. Segundo, ofrece la posibilidad de diseñar herramientas de diagnóstico temprano basadas en biomarcadores moleculares. Y tercero, plantea nuevos horizontes terapéuticos mediante la modulación de vías genéticas específicas.

El Programa de Enfermedades Raras y No Diagnosticadas de la Mayo Clinic ya ha ofrecido pruebas genómicas a más de 3.200 pacientes desde 2019, trabajando con 14 divisiones médicas internas. En colaboración con instituciones académicas externas, el programa busca caracterizar y tratar enfermedades de origen genético poco comprendidas. Esta red multidisciplinaria será crucial para convertir hallazgos como el del gen MET en estrategias clínicas concretas.

¿Qué papel jugará la medicina individualizada en la siguiente década?

Las proyecciones de los especialistas apuntan a que el enfoque de medicina individualizada definirá la próxima generación de terapias hepáticas. El análisis genómico masivo, combinado con aprendizaje automático y bases de datos clínicas globales, permitirá desarrollar modelos predictivos de riesgo. Con esas herramientas, los médicos podrían identificar a individuos susceptibles antes de que aparezcan los síntomas.

Además, la clasificación molecular de la enfermedad hepática grasa podría modular los tratamientos ya existentes. Por ejemplo, terapias basadas en agonistas de receptores metabólicos o moduladores de lípidos podrían ajustarse según la genética del paciente. Este nivel de precisión también ayudaría a reducir efectos adversos y a optimizar los resultados a largo plazo.

Hacia una nueva comprensión global de las enfermedades hepáticas

La identificación de la mutación en el gen MET resalta la importancia de los datos genómicos como instrumento de salud pública. Si bien se trata de un hallazgo aislado en su origen, sus repercusiones alcanzan un espectro poblacional mucho más amplio. Las políticas sanitarias podrían incorporar, en un futuro cercano, tamizajes genéticos dentro de programas de prevención metabólica.

En la actualidad, una de las principales limitaciones sigue siendo la accesibilidad de las pruebas genéticas y la interpretación especializada de los resultados. Sin embargo, la expansión de proyectos colaborativos como Tapestry y la reducción progresiva de los costos de secuenciación auguran un escenario más equitativo. Esto permitirá que el conocimiento sobre mutaciones como las del MET se traduzca en políticas asistenciales concretas.

Los investigadores subrayan que este tipo de descubrimientos no solo aportan nuevas perspectivas sobre condiciones metabólicas, sino que también redefinen cómo deben entenderse las enfermedades comunes. En el futuro, distinguir entre causas ambientales y genéticas será menos relevante que identificar la combinación precisa que afecta a cada individuo. Esa precisión, sostienen, es el núcleo mismo de la medicina moderna.

 

Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.