Nuevo tratamiento para edema macular diabético reduce inyecciones a dos veces al año

El nuevo tratamiento para edema macular diabético, aprobado por la FDA y conocido como Susvimo, promete cambiar la frecuencia con que los pacientes deben acudir a la clínica. Desde 2023, esta innovadora solución ofrece una alternativa al régimen mensual de inyecciones al permitir recargas semestrales, reduciendo así la carga asistencial para millones de personas con diabetes.

Una patología silenciosa con alto impacto global

El edema macular diabético (EMD) constituye una de las principales causas de pérdida de visión en adultos con diabetes tipo 1 y tipo 2. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 6% de la población diabética mundial —alrededor de 30 millones de personas— desarrollará esta complicación ocular a lo largo de su vida. Se produce cuando los vasos sanguíneos de la retina, debilitados por la hiperglucemia crónica, comienzan a filtrar líquido hacia la mácula, el área responsable de la visión central nítida.

A medida que esa acumulación de líquido aumenta, la visión se deteriora progresivamente, afectando la lectura, la conducción y la identificación de rostros. Si no se trata a tiempo, el daño puede ser irreversible, convirtiéndose en una causa significativa de discapacidad visual. Los especialistas subrayan que su evolución suele pasar inadvertida en los estadios iniciales, lo que refuerza la necesidad de exámenes oftalmológicos periódicos.

Cómo ha evolucionado el tratamiento en la última década

Desde la introducción de las terapias anti-VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular) hace más de quince años, el manejo del edema macular diabético ha girado en torno a las inyecciones oculares mensuales de fármacos como ranibizumab o aflibercept. Estos medicamentos bloquean las proteínas que inducen el crecimiento de vasos sanguíneos anómalos y reducen la filtración de líquido.

Sin embargo, esta modalidad terapéutica exige una adherencia estricta. En muchos casos, los pacientes deben acudir mensualmente al hospital u oftalmólogo, lo que implica ausencias laborales, costes de transporte y un impacto en la calidad de vida. Estudios clínicos han evidenciado que la interrupción del tratamiento puede revertir los beneficios en pocas semanas, agravando el riesgo de pérdida visual.

Ante este panorama, la industria farmacéutica y los centros de investigación han intensificado la búsqueda de soluciones más sostenibles. En ese contexto surge el nuevo tratamiento para edema macular diabético conocido como Susvimo, desarrollado por Genentech (parte del grupo Roche), y aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2021.

¿Qué es Susvimo y cómo funciona?

Susvimo es un implante ocular diseñado para liberar de forma continua ranibizumab, el mismo principio activo que se usaba en las inyecciones mensuales. Su particularidad radica en su dispositivo: un diminuto reservorio que se inserta quirúrgicamente en la pared del ojo y que libera microdosis del medicamento durante seis meses. El paciente debe acudir al especialista dos veces al año para realizar el relleno del depósito en un procedimiento ambulatorio.

Esta tecnología se basa en el principio de liberación sostenida, ampliamente utilizado en la farmacología oncológica y neurológica, pero hasta ahora poco aplicada en oftalmología. Según los ensayos clínicos PORT Delivery System (PDS), publicados en la revista Ophthalmology Science, los pacientes que recibieron el implante mantuvieron resultados visuales comparables a quienes continuaron con inyecciones mensuales de ranibizumab durante un periodo de 60 semanas.

El doctor Jay Chhablani, profesor de oftalmología en la Universidad de Pittsburgh, señaló que “la reducción en la frecuencia de tratamientos representa un avance relevante, pero debe individualizarse según la progresión de cada paciente”. El especialista enfatiza que el EMD es una condición dinámica y que algunos casos pueden requerir ajustes en la dosis o combinaciones terapéuticas.

¿Por qué era necesario un cambio en el modelo de tratamiento?

Los tratamientos oculares de alta frecuencia han sido históricamente uno de los principales desafíos en la atención de enfermedades retinianas. Según el American Journal of Ophthalmology, cerca del 20% de los pacientes abandonan la terapia anti-VEGF antes de completar el primer año, principalmente por la carga logística y económica que implica.

En países de ingresos medios o con escasez de oftalmólogos, esta falta de continuidad se traduce en pérdidas de visión evitables. Un informe del Consejo Internacional de Oftalmología (ICO) indica que las citas frecuentes también saturan los servicios de salud pública, lo cual limita el acceso de nuevos diagnósticos.

El nuevo tratamiento para edema macular diabético, al espaciar las visitas médicas, podría aliviar esta presión y mejorar la adherencia terapéutica. No obstante, la introducción de implantes quirúrgicos plantea desafíos adicionales: requiere personal entrenado, infraestructura quirúrgica y seguimiento postoperatorio para prevenir infecciones o desplazamientos del dispositivo.

Riesgos y efectos adversos asociados

Como cualquier intervención intraocular, el uso del implante Susvimo no está exento de riesgos. Entre las complicaciones registradas en ensayos clínicos se observan infecciones oculares, sangrados leves y, en contadas ocasiones, desprendimiento de retina. Por este motivo, las autoridades sanitarias insisten en que los pacientes deben recibir una evaluación prequirúrgica exhaustiva y revisiones periódicas posteriores al procedimiento.

Por otra parte, algunos pacientes pueden experimentar aumento de la presión intraocular o molestias oculares temporales, que suelen ser controlables mediante terapia adicional. La doctora Lisa Schocket, jefa del Departamento de Oftalmología de la Universidad de Maryland, explica que “la información y el consentimiento informado son fundamentales, ya que el paciente debe comprender tanto las ventajas como los riesgos antes de optar por este tipo de implante”.

¿Cuáles son las alternativas actuales y en desarrollo?

Además de Susvimo, el panorama terapéutico del edema macular diabético incluye opciones emergentes como Vabysmo (faricimab), un agente biológico que bloquea dos vías moleculares involucradas en el daño vascular: VEGF y Angiopoyetina-2 (Ang-2). Este doble mecanismo ofrece un control más prolongado de la enfermedad, con inyecciones que pueden espaciarse hasta cada 16 semanas en algunos casos.

También se investiga la utilización de terapias génicas dirigidas a la retina, diseñadas para inducir al propio ojo a producir proteínas inhibidoras del VEGF, lo que teóricamente permitiría tratamientos únicos o de ultra largo plazo. Estas tecnologías se encuentran aún en fase experimental, aunque varios ensayos clínicos avanzan con resultados promisorios según reportes del Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos (NEI).

En paralelo, las terapias con corticosteroides intravítreos se usan en casos específicos, aunque con precauciones por su riesgo de inducir cataratas o aumento de la presión ocular.

¿Qué papel juega el control metabólico en la prevención del EMD?

Los especialistas destacan que la aparición del edema macular diabético está estrechamente relacionada con el control glucémico a largo plazo. Niveles elevados de hemoglobina glicosilada (HbA1c) incrementan el riesgo de daño microvascular y, por ende, la posibilidad de desarrollar complicaciones oculares. Mantener una dieta equilibrada, cumplir con el tratamiento antidiabético y controlar la presión arterial son medidas que reducen de manera significativa las probabilidades de deterioro visual.

Programas de salud pública, como los implementados en el Reino Unido y Canadá, han demostrado que los exámenes oftalmológicos anuales para personas con diabetes mejoran la detección precoz y la evolución del EMD. Estos sistemas incluyen herramientas de inteligencia artificial para analizar fotografías de retina, lo que facilita un diagnóstico inicial incluso en regiones con pocos especialistas.

Retos hacia la adopción global del nuevo tratamiento

Aunque el nuevo tratamiento para edema macular diabético ya se comercializa en Estados Unidos, su implementación global enfrenta barreras regulatorias y económicas. En América Latina, por ejemplo, las autoridades sanitarias aún analizan su aprobación, y los costos asociados al procedimiento quirúrgico podrían limitar su cobertura inicial en los sistemas públicos.

Los expertos consideran que la verdadera transformación radicará en la capacidad de los sistemas de salud para integrar este tipo de terapias de liberación prolongada como parte de sus programas de atención crónica. En contextos donde la prevalencia de diabetes sigue en aumento —se prevé que alcance a 643 millones de personas en 2030 según la Federación Internacional de Diabetes—, optimizar los recursos y reducir la frecuencia de intervenciones médicas se convierte en una prioridad.

Una mirada a futuro: el equilibrio entre innovación y accesibilidad

El desarrollo de Susvimo y tecnologías similares marca una tendencia hacia tratamientos más prolongados y personalizados en oftalmología. No obstante, los especialistas advierten que la equidad en el acceso será determinante para que la innovación se traduzca en un beneficio de salud pública. La combinación de seguimiento tecnológico, educación del paciente y mejora en el control metabólico podría redefinir el manejo del EMD en la próxima década.

En última instancia, los avances terapéuticos deben acompañarse de políticas de prevención y tamizaje efectivo. Detrás de cada nuevo tratamiento para edema macular diabético se encuentra el desafío persistente de reducir la ceguera evitable asociada a la diabetes, un objetivo que solo podrá alcanzarse con un enfoque integral que combine ciencia, acceso y compromiso sostenido de los sistemas sanitarios.

Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.