El ruido rosa podría estar perjudicando tu sueño, según un nuevo estudio

El ruido rosa, popularizado como herramienta para dormir mejor, podría estar interfiriendo con la salud del sueño. Un ensayo científico liderado por la Universidad de Pensilvania y publicado en Sleep, detectó que las personas expuestas a este tipo de sonido tuvieron una reducción significativa en el tiempo de sueño REM, etapa clave para la memoria y la regulación emocional.

Qué revelan los nuevos estudios sobre este sonido ambiental

Esta clase de sonido ha sido presentada durante años como una alternativa para conciliar el sueño frente al ruido blanco o la música ambiental. Se caracteriza por distribuir la energía del sonido a través de frecuencias audibles, generando un tono más suave y profundo que el ruido blanco. En plataformas digitales y aplicaciones de descanso, este tipo de sonido acumula millones de reproducciones cada noche. Sin embargo, la evidencia científica reciente comienza a cuestionar su efectividad para garantizar un descanso verdaderamente reparador.

Un ensayo clínico publicado el 2 de febrero de 2026 en la revista Sleep observó a 25 adultos sanos durante siete noches consecutivas en un laboratorio del sueño. Los investigadores compararon distintas condiciones: exposición a este sonido, ruido de aeronaves y silencio mediante el uso de tapones. Los resultados fueron específicos: quienes estuvieron expuestos al audio ambiental a un nivel de 50 decibelios —similar a una lluvia moderada— redujeron su tiempo en sueño REM en aproximadamente 19 minutos. Este hallazgo plantea interrogantes sobre la práctica común de reproducir este tipo de sonido para «mejorar» la calidad del descanso.

Cómo funciona el sueño y por qué este audio podría afectar su equilibrio

El sueño humano se compone de distintas fases que se alternan en ciclos de alrededor de 90 minutos. Entre ellas destacan el sueño profundo (NREM) y la fase REM, en la cual ocurren los sueños y se consolidan recuerdos y emociones. Ambos procesos son complementarios: mientras el sueño profundo contribuye a la restauración física, el REM fortalece la memoria y la estabilidad emocional.

El equipo liderado por el doctor Mathias Basner, profesor de sueño y cronobiología en la Universidad de Pensilvania, explicó que una reducción en el sueño REM altera la función cognitiva general y podría asociarse con trastornos emocionales a largo plazo. «El sueño REM es crucial para la consolidación de la memoria y el desarrollo cerebral», señaló Basner en un comunicado institucional. Esto sugiere que los efectos no solo afectan el descanso inmediato, sino también procesos neurológicos fundamentales.

¿Qué es exactamente y cómo se diferencia del ruido blanco?

Desde una perspectiva acústica, se trata de un sonido continuo que mantiene la misma potencia en cada una de sus octavas, de modo que las frecuencias más bajas tienen mayor energía. Esto contrasta con el ruido blanco, que distribuye la energía de modo uniforme en todas las frecuencias, generando un zumbido más agudo. Aunque ambos se escuchan como «estática» o un susurro constante, su composición física los hace diferentes en la manera en que interactúan con el cerebro durante el sueño.

En los últimos años, experimentos de neurociencia del sueño habían sugerido que los sonidos suaves y de espectro amplio, como este, podían estabilizar el ciclo de sueño profundo. Sin embargo, los resultados no siempre eran consistentes. Estudios previos, realizados entre 2014 y 2020, utilizaron parámetros sonoros entre 40 y 60 decibelios, y mientras algunos hallaron ligeras mejoras en la profundidad del sueño, otros no detectaron beneficios sostenibles. El nuevo ensayo de 2026 se suma a esta discusión con una mayor precisión en la medición de las fases del sueño a través de la electroencefalografía, lo que permite visualizar directamente la reducción del tiempo en REM.

¿Por qué podría ser perjudicial para ciertos grupos?

Una de las observaciones más relevantes del estudio de Basner fue la diferencia potencial de impacto según la edad. Los niños y adolescentes pasan entre un 25% y un 50% más de su tiempo durmiendo en fase REM que los adultos. Este periodo es crítico para el desarrollo neuronal y para el aprendizaje. Por ello, la exposición constante a este tipo de audio durante el descanso podría interferir en esos procesos, especialmente si las familias utilizan dispositivos o aplicaciones que reproducen sonidos de fondo toda la noche.

Los investigadores advirtieron sobre el uso extendido del ruido de banda ancha —categoría en la que se incluyen el ruido blanco, marrón y rosa— entre padres que buscan mejorar el sueño de recién nacidos. En paralelo, empresas tecnológicas y fabricantes de máquinas de sonido han expandido este mercado con promesas de «descanso más profundo». Pero los hallazgos recientes indican que estos productos podrían alterar los patrones naturales de sueño en edades tempranas. El equipo recomendó evaluar con rigor los efectos de exposición prolongada y definir niveles seguros de volumen y duración.

La influencia de la industria tecnológica del sueño

En la última década, el mercado global de tecnologías para el descanso ha crecido de forma sostenida. Según datos de Statista, el sector de «sleep tech» superó los 17.000 millones de dólares en 2024, impulsado por aplicaciones móviles, dispositivos portátiles y máquinas de sonido ambiental. Este tipo de audio se popularizó dentro de esta tendencia gracias a plataformas de streaming y a estrategias de marketing digital que lo promovían como una herramienta sencilla para combatir el insomnio.

Sin embargo, la evidencia que respalda su eficacia no es concluyente. Mientras las descargas de aplicaciones relacionadas superan los cien millones a nivel mundial, los estudios científicos sobre sus efectos fisiológicos son limitados y heterogéneos. El contraste entre la percepción popular y los datos empíricos revela un vacío de información que comienza a ser subsanado por investigaciones recientes.

¿Qué alternativas demostraron proteger mejor el sueño?

Durante el mismo experimento, los tapones auditivos mostraron resultados significativamente diferentes. Al bloquear de forma pasiva el ruido ambiental —como el de aeronaves o tráfico urbano—, los participantes mantuvieron un ciclo de sueño estable sin alteraciones en la proporción de sueños REM o sueño profundo. Esta observación confirma que reducir el estímulo acústico externo puede ser más seguro que introducir nuevos sonidos.

Según los investigadores, la exposición al ruido del tráfico aéreo redujo el sueño profundo en unos 23 minutos, mientras que la combinación con audio artificial afectó tanto al sueño profundo como al REM, alargando el tiempo de vigilia nocturna en aproximadamente 15 minutos. Una estrategia de protección sencilla, como el uso de tapones o la insonorización del dormitorio, resultó más eficaz que el acompañamiento sónico.

La respuesta del mundo científico y la necesidad de nuevas investigaciones

Los resultados del estudio han reactivado el debate sobre los llamados «colores del ruido». Investigadores de diferentes países comenzaron a diseñar nuevas pruebas que comparan distintos tipos de sonido ambiental para determinar si los efectos adversos son universales o dependen de características específicas del espectro. La Fundación del Sueño, que mantiene una línea de divulgación sobre hábitos saludables, actualizó en 2025 su guía de recomendaciones, advirtiendo sobre el uso de este tipo de sonidos en bebés y en personas con trastornos neurológicos.

Además, científicos del Reino Unido y Japón, en proyectos paralelos, investigan si los efectos negativos se intensifican en ambientes urbanos donde el oído ya se encuentra habituado a un nivel constante de ruido ambiental. Según un informe técnico del Instituto Nacional de Salud británico, la exposición a 50 decibelios durante más de seis horas podría afectar los patrones de ondas cerebrales asociados con la memoria a corto plazo.

Sonido ambiental y salud mental: un vínculo a explorar

La alteración del sueño REM está relacionada con múltiples trastornos de salud mental. La depresión, la ansiedad y la enfermedad de Parkinson comparten una característica común: una reducción sostenida de esta fase. Aunque el nuevo estudio no establece una causalidad directa, sí plantea una correlación preocupante. Si estos sonidos interfieren de manera sistemática con el REM, su uso cotidiano podría exacerbar síntomas en poblaciones vulnerables.

La literatura médica indica que la privación parcial de REM provoca irritabilidad, fallos en la memoria reciente y disminución en la capacidad de concentración. Estos efectos se acumulan con el tiempo, afectando el rendimiento laboral y académico. En ese contexto, los especialistas recomiendan limitar el uso de sonidos artificiales durante el descanso, al menos mientras no se definan parámetros seguros respaldados por estudios longitudinales.

¿Se puede usar de manera segura?

A pesar de las advertencias, los investigadores no descartan completamente su uso, siempre que se cumplan ciertas condiciones. El doctor Basner sugiere que volúmenes por debajo de 40 decibelios —más bajos que el murmullo de una biblioteca— podrían mitigar los efectos adversos. También sería recomendable limitar la reproducción a los primeros minutos del descanso, en lugar de mantenerla activa toda la noche. Estas indicaciones podrían permitir un equilibrio entre el aislamiento acústico y la preservación de los ciclos naturales del sueño.

Tendencias futuras y vigilancia del mercado

Las autoridades sanitarias de distintos países comienzan a tomar nota del fenómeno. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) evalúa si ciertos dispositivos de sonido ambiente deben clasificarse como productos de bienestar o equipos terapéuticos, lo que implicaría mayores requisitos de regulación. En Latinoamérica, el interés por las tecnologías del sueño sigue en ascenso, aunque la falta de supervisión técnica plantea riesgos en el uso doméstico de sonidos de banda ancha.

Por ahora, la evidencia científica invita a una reconsideración prudente. Aunque este tipo de sonido ha ganado popularidad como sustituto de la música relajante o el silencio, sus implicaciones fisiológicas requieren análisis más profundos. En una era marcada por la sobreexposición tecnológica, el descanso verdaderamente saludable podría depender menos de dispositivos y más de hábitos consistentes: horarios regulares, control de la luz ambiental y reducción de estímulos antes de dormir. Esa, según los expertos, sigue siendo la base más sólida para preservar un sueño reparador y funcional.

Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.