Facciones y agenda-setting en el G20 (2008-2019): Evaluación de las Dinámicas Previas a la Pandemia

Facciones G20

Un referente de la gobernanza económica global es el foro internacional del G20, el cual ha ido transformando progresivamente su estructura institucional. En el artículo “Facciones y agenda-setting en el G20 (2008-2019): Evaluación de las Dinámicas Previas a la Pandemia” disponible en la Latin American Journal of Asian Studies se investiga cómo los intereses de los países más desarrollados se encuentran sobrerrepresentados en detrimento de las propuestas de los países emergentes.

Representatividad de los países

La heterogeneidad del grupo significa un reto a la hora de poder adoptar propuestas que satisfagan los intereses de la totalidad de los miembros, dado que hay una preferencia por las opciones de los países desarrollados. En este sentido, se presenta un desequilibrio de agendas que se materializa en los procesos de gobernanza económica global en foros internacionales.

Desequilibrio en las agendas

La literatura académica señala que este dominio de las economías más grandes puede llevar a una crisis de legitimidad del G20. A su vez, la experiencia propia de los países más desarrollados en procesos de negociación económica conlleva a que tengan mayor espacio en torno a la toma de decisiones. De está forma, se plantea que el G20 funciona como un G7 ampliado por sus acciones en lo que respecta a economía global.

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Los “clubes” dentro del G20

Al interior del G20 se pueden observar “subgrupos”, dado que hay países que son parte del G7, otros del BRICS y otros que se encuentran sin alineación. En este sentido, la sobrerrepresentación del G7 en detrimento del resto de los “clubes” se puede deber por la homogeneidad de este grupo en comparación al BRICS y los no alineados. En efecto, la similaridad de los perfiles económicos, financieros, institucionales y políticos de cada país les entrega una mayor posibilidad de influencia en la construcción de agendas dentro del G20 y, también, su funcionamiento se basa en torno a las concepciones tradicionales del poder político.

Si bien los países del G7 tienen un mayor control en torno a sus intereses y las agendas que se discuten, una de las razones por las cuales los países emergentes se mantienen en el G20 es por el poder blando asociado a la pertenencia de este foro. 

La postura que cada Estado tenga frente a la globalización y su régimen político es un factor relevante según los resultados del artículo para hacer valer sus intereses en la agenda del G20. Es por esto que los perfiles similares de los países del G7 en torno a la promoción de regímenes democráticos y la apertura de la economía facilitan la coordinación de sus perspectivas dentro del foro. Por su parte los países del BRICS y las facciones no alineadas tienen una mayor dificultad para coordinar sus intereses, puesto que no todos los países son propicios a la globalización y presentan mayor diversidad en sus regímenes políticos.

Te invitamos a leer el artículo completo para reconocer otros factores que explican la sobrerrepresentación de los países desarrollados en el G20 y los desafíos en torno a la representatividad de los intereses de los países emergentes en torno a la deliberación política y económica a nivel global.

 

 

DOI: https://doi.org/10.5354/2810-6865.2023.72774

AUTOR DE LA SÍNTESIS: LEONARDO BENAVIDES SALAZAR

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Estudiante de Doctorado en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Especialista en Valores Ciudadanos de la  Universidad Católica Andrés Bello y Licenciada en Educación de la Universidad Central de Venezuela.

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