Filipinas lideró la exitosa negociación de la resolución “Implementación del Tercer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2018-2027)”, que fue adoptada por consenso por la Segunda Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta resolución se destaca por ser una de las resoluciones de texto más largas entre las resoluciones de la Segunda Comisión. El proceso, que implicó negociaciones intergubernamentales detalladas, duró más de un mes, lo que refleja la complejidad y la importancia de la resolución.
La embajadora Leila C. Lora-Santos, segunda representante permanente adjunta de Filipinas ante las Naciones Unidas, desempeñó un papel crucial a la hora de facilitar estas negociaciones. Sus habilidades diplomáticas y su amplia experiencia fueron fundamentales para llevar estas conversaciones a una conclusión exitosa. Filipinas, en colaboración con Chile, cofacilitó las consultas informales y destacó su compromiso de abordar la pobreza global.
La resolución enfatiza que el trabajo decente para todos sigue siendo un camino clave para salir de la pobreza y reconoce que el acceso a una educación relevante y de calidad tiene un impacto significativo en el alivio de la pobreza y la ruptura de las trampas de la pobreza intergeneracional.
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Además, la resolución reconoce la necesidad urgente de abordar la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, el hambre, la desnutrición y la inseguridad alimentaria. Pide complementar los esfuerzos nacionales con programas, medidas y políticas internacionales concretos, eficaces y de apoyo, y destaca la importancia de fortalecer las capacidades estadísticas y los sistemas de seguimiento nacionales.
En términos de acciones prácticas, la resolución insta a la comunidad internacional a mejorar la cooperación y asignar recursos para el desarrollo de áreas rurales y urbanas, la agricultura y la pesca sostenibles. Hace hincapié en el apoyo a los pequeños agricultores, en particular a las agricultoras, pastoras y pescadoras de los países en desarrollo. La resolución también aboga por mayores inversiones en capital humano para empoderar a las personas para que alcancen su potencial como miembros productivos de la sociedad. Esto incluye facilitar la transformación estructural de las economías en desarrollo a través de inversiones en educación y formación de calidad universalmente accesibles, que abarquen la formación en habilidades digitales.
La resolución enfatiza que el trabajo decente para todos sigue siendo un camino clave para salir de la pobreza
Además, la resolución alienta a la comunidad internacional a evitar el acaparamiento de alimentos y productos básicos, mantener canales comerciales y mercados abiertos para el movimiento de alimentos, energía, fertilizantes y otros insumos y productos agrícolas, y trabajar para eliminar todas las formas de proteccionismo. Este esfuerzo tiene como objetivo prevenir una crisis alimentaria garantizando que los alimentos se distribuyan a los consumidores a precios asequibles, particularmente en las economías de bajos ingresos y de mercados emergentes.
El papel de liderazgo de Filipinas en la resolución está en línea con las prioridades y estrategias de desarrollo del país contenidas en el Plan de Desarrollo de Filipinas 2023-2028, con su objetivo general de revitalizar la creación de empleo y acelerar la reducción de la pobreza hacia una sociedad próspera, inclusiva y resiliente.
El Segundo Comité de la Asamblea General de la ONU es el Comité encargado de los asuntos Económicos y Financieros. También es el Comité encargado de los temas de desarrollo al ser el principal Comité que delibera sobre la implementación de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).







