Japón protesta a China por difusión de fotos virales que exacerban la tensión diplomática

China Japón

Las relaciones entre Japón y China sumaron este miércoles un nuevo foco de tensión luego de que Tokio presentara una queja formal a Pekín por lo que calificó como una gestión “no coordinada” de la prensa tras una reunión bilateral. El reclamo surgió después de que imágenes del alto funcionario japonés Masaaki Kanai, aparentemente inclinándose ante su homólogo chino, Liu Jinsong, se volvieran virales en redes sociales chinas, desatando una oleada de comentarios celebratorios en ese país.

Las fotografías muestran a Kanai, director del Buró de Asuntos Asiáticos y de Oceanía del Ministerio de Relaciones Exteriores japonés, adoptando una postura inclinada mientras Liu —jefe del Departamento de Asuntos Asiáticos de la Cancillería china— aparece con las manos en los bolsillos. Según indicó el secretario en jefe del gabinete japonés, Minoru Kihara, Tokio no fue informado previamente de que la prensa captaría ese momento posterior al diálogo, lo que provocó molestia por la manera en que se manejó la cobertura.

La reunión entre ambos funcionarios ya había sido tensa: Kanai y Liu no lograron resolver las diferencias generadas por los recientes comentarios de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien señaló que un ataque militar chino contra Taiwán podría constituir una situación que amenazaría la supervivencia de Japón, insinuando una posible respuesta de las Fuerzas de Autodefensa. Las declaraciones desataron una fuerte respuesta de Pekín y un creciente clima de fricción diplomática.

En China, las imágenes difundidas rápidamente fueron interpretadas como una muestra de superioridad de Liu sobre su contraparte japonesa. Usuarios en redes calificaron las fotos como “las mejores del año” y bromearon con que el funcionario japonés parecía un estudiante regañado.

El intercambio de acusaciones se trasladó incluso al escenario de Naciones Unidas. Un enviado chino afirmó que Japón está “totalmente descalificado” para aspirar a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, mientras un representante japonés rechazó esas declaraciones como infundadas y recordó la contribución de Tokio al mantenimiento de la paz global.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, redobló las críticas, acusando a Takaichi de desafiar el orden internacional de posguerra. Advirtió que, si Japón no retira sus declaraciones, China tomará “contramedidas estrictas y decisivas”, responsabilizando a Tokio por cualquier consecuencia.

El incidente ocurre en medio de un clima de tensión creciente que ya está afectando intercambios personales, turismo, educación y actividades culturales entre las dos naciones. La disputa también amenaza con empañar los esfuerzos de Japón para impulsar una reforma del Consejo de Seguridad que amplíe su membresía permanente más allá de Estados Unidos, Reino Unido, China, Francia y Rusia.

Mientras tanto, la controversia en torno a Taiwán se mantiene como el principal punto de fricción. Para China, la isla es una provincia rebelde cuya reunificación —por la fuerza si es necesario— constituye un asunto estrictamente interno. Para Japón, la estabilidad en el estrecho es un factor clave para su propia seguridad.

La viralización de unas fotografías aparentemente inocuas terminó así convirtiéndose en un nuevo catalizador de tensiones en una relación bilateral ya frágil y altamente sensible al clima político regional.

+ posts