El líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvieron este jueves un encuentro en Pekín en el que discutieron sobre planes “a largo plazo” de cooperación bilateral. La reunión, celebrada al margen del desfile militar chino por el 80º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, fue confirmada por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA).
El cara a cara entre ambos mandatarios se produjo después de que, junto al presidente chino Xi Jinping, asistieran al masivo desfile en la plaza de Tiananmén, un evento que reunió a dirigentes de más de veinte países y exhibió el poderío militar chino. En ese escenario, la imagen del trío en la tribuna central proyectó una alianza simbólica frente a Estados Unidos y sus aliados.
Según la KCNA, Kim y Putin repasaron de manera detallada los proyectos de cooperación entre sus países, acordando reforzar las relaciones y mantenerlas en un “alto nivel”. Moscú, añadió la agencia, “siempre recordará” los sacrificios de las tropas norcoreanas desplegadas en apoyo a la guerra de Rusia en Ucrania, mientras que Kim reiteró su compromiso de respaldar a Moscú en lo que describió como una obligación “fraternal” para defender la soberanía y la integridad territorial rusas.
La agencia estatal norcoreana, sin embargo, evitó mencionar la invitación que Putin habría hecho previamente a Kim para visitar Rusia, una visita que sigue pendiente.
El encuentro bilateral se produce en un momento de creciente atención internacional sobre la profundización de la cooperación militar entre ambos países. Corea del Norte ha enviado desde octubre del año pasado unos quince mil soldados y material bélico a Rusia, según estimaciones de servicios de inteligencia. Esta misma semana, el Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur calculó que Pyongyang planea enviar seis mil efectivos adicionales en un nuevo despliegue, al tiempo que cifró en unos dos mil los soldados norcoreanos muertos en el frente.
La guerra en Ucrania, que podría estar acercándose a una fase de definición según algunos analistas, ha estrechado los vínculos entre Moscú y Pyongyang, en un momento en que ambos países enfrentan fuertes sanciones internacionales. Para Kim, además, la reunión en Pekín significó su debut en un escenario multilateral de alto nivel, compartiendo tribuna con Xi y Putin en un acto cargado de simbolismo histórico y político.
El desfile en la capital china sirvió como telón de fondo de esta cumbre. Pekín buscó conmemorar lo que denomina la “victoria contra Japón” y reafirmar su papel en el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Para Xi, la cita reforzó la narrativa de una China fuerte y acompañada por aliados dispuestos a desafiar el liderazgo global de Estados Unidos.
La fotografía de Xi, Putin y Kim saludando a las tropas desfilando en Tiananmén cristalizó la imagen de un frente común que, aunque desigual en capacidades, busca mostrar cohesión estratégica en un momento de tensiones crecientes con Washington.







