Corea del Sur estima en 2.000 los soldados norcoreanos muertos en Ucrania mientras Pyongyang prepara un nuevo despliegue

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El Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur (NIS, por sus siglas en inglés) informó que cerca de 2.000 soldados norcoreanos enviados a Rusia han perdido la vida en el marco de la guerra en Ucrania, según revelaron este martes legisladores surcoreanos tras una sesión a puerta cerrada del comité parlamentario de inteligencia. La cifra, significativamente superior a la reconocida por Pyongyang, refleja el creciente costo humano de la colaboración militar entre Corea del Norte y Moscú.

Los legisladores Park Sun-won y Lee Seong-kweun indicaron que el NIS detalló cómo las tropas norcoreanas desplegadas hasta el momento permanecen en la retaguardia en calidad de fuerzas de reserva, aunque no se descarta un relevo en el liderazgo militar de los contingentes. Según la agencia de inteligencia, Pyongyang tiene previsto enviar otros 6.000 efectivos en lo que constituirá la tercera oleada de apoyo directo al esfuerzo bélico ruso. Además, alrededor de 1.000 ingenieros de combate norcoreanos ya habrían arribado al territorio ruso para tareas de refuerzo logístico y de infraestructura.

El contraste entre las cifras oficiales norcoreanas y las evaluaciones externas es notorio. Corea del Norte ha admitido unas 350 bajas en las dos primeras rondas de despliegue, mientras que en abril el NIS situaba el número en al menos 600. Ahora, tras lo que describió como un “análisis exhaustivo” en coordinación con agencias de inteligencia de otros países, la estimación total se ha elevado a 2.000 fallecidos, lo que apunta a que la participación norcoreana está resultando mucho más costosa de lo que Pyongyang reconoce.

Desde octubre del año pasado, Corea del Norte ha enviado aproximadamente 13.000 soldados junto con armamento convencional para apuntalar a Rusia en su ofensiva contra Ucrania. El creciente involucramiento militar de Pyongyang no solo refleja su alianza estratégica con Moscú, sino que también plantea interrogantes sobre la capacidad de sostener semejante despliegue en el tiempo y sobre las motivaciones políticas del régimen de Kim Jong Un.

La cooperación bélica entre ambos países se produce en un contexto de creciente aislamiento internacional para Corea del Norte, que enfrenta sanciones globales por su programa nuclear y balístico. Para Rusia, la llegada de efectivos norcoreanos supone un refuerzo en momentos en que sus propias fuerzas enfrentan un prolongado desgaste tras más de tres años de guerra. Sin embargo, la magnitud de las bajas reportadas sugiere que el beneficio táctico podría estar acompañado de un elevado costo humano y político.

Aunque el gobierno de Seúl no ha ofrecido comentarios adicionales, el informe del NIS confirma que la guerra en Ucrania se ha convertido en un terreno donde confluyen intereses y apoyos de países que buscan desafiar el orden internacional dominado por Occidente. La inminente llegada de nuevos soldados norcoreanos a Rusia no solo reconfigura el mapa militar en el frente ucraniano, sino que también profundiza las tensiones en la península coreana y en el noreste asiático.

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