Los ministros de Exteriores de India y China se reunieron este lunes en Nueva Delhi en un intento renovado por suavizar tensiones y encaminar sus vínculos bilaterales, deteriorados tras cinco años de enfrentamientos en la frontera del Himalaya.
El canciller indio, Subrahmanyam Jaishankar, recibió a su homólogo Wang Yi para una serie de conversaciones destinadas a devolver estabilidad a una relación que entró en crisis en 2020, cuando un choque entre tropas en la zona en disputa dejó veinte soldados indios y cuatro chinos muertos. El episodio, el más grave en décadas, congeló los contactos políticos de alto nivel y marcó el inicio de una larga etapa de desconfianza.
Desde entonces, ambos países desplegaron decenas de miles de efectivos en el área montañosa, convirtiendo la línea de separación en un foco permanente de tensión. El año pasado lograron un acuerdo parcial para retirar tropas adicionales de ciertos puntos y coordinar patrullajes, lo que abrió la puerta a un modesto alivio en el terreno.
En sus palabras iniciales durante el encuentro, Jaishankar subrayó la necesidad de una desescalada como condición para dar un nuevo impulso a la relación bilateral. “Tras atravesar un periodo difícil en nuestra relación, nuestras naciones buscan avanzar. Esto requiere un enfoque sincero y constructivo de ambas partes”, señaló.
Por su parte, Wang destacó que la frontera se ha mantenido en calma en los últimos meses y mencionó la autorización concedida a peregrinos indios para visitar lugares clave en la región autónoma del Tíbet como un gesto de buena voluntad. Su visita incluye también reuniones con el primer ministro Narendra Modi y con el asesor de seguridad nacional Ajit Doval, donde se espera discutir la posibilidad de reducir el número de tropas estacionadas en la zona.
El viaje del canciller chino se produce en un contexto en el que India también lidia con tensiones comerciales con Estados Unidos. El presidente Donald Trump anunció la semana pasada un arancel del cincuenta por ciento a productos indios, que incorpora una penalización adicional para las compras de crudo ruso. La medida entrará en vigor el 27 de agosto y ha añadido presión a Nueva Delhi en un momento en el que busca equilibrar sus vínculos estratégicos tanto con Washington como con Pekín.
La visita de Wang Yi, en este marco, es vista como un intento de ambos gobiernos por encontrar espacios de entendimiento que permitan encauzar una relación marcada por la desconfianza, pero considerada esencial para la estabilidad en Asia.







