Corea del Sur expresó este miércoles su preocupación ante los informes que apuntan a que Corea del Norte planea enviar miles de trabajadores militares de la construcción a Rusia, en una nueva señal del fortalecimiento de la cooperación entre ambos países en el contexto de la guerra en Ucrania.
Según medios rusos, Pyongyang estaría preparando el despliegue de unos 5.000 trabajadores de la construcción militar y 1.000 zapadores en la región rusa de Kursk, lo que representa un salto cualitativo en el apoyo indirecto de Corea del Norte al esfuerzo bélico de Moscú. Este posible envío se produce justo cuando ambos países se aprestan a conmemorar el primer aniversario del tratado de defensa mutua firmado entre Kim Jong-un y Vladímir Putin en junio del año pasado.
Desde Calgary, Canadá, donde el presidente surcoreano Lee Jae Myung asiste a la cumbre del G7, un funcionario presidencial aseguró que la situación es “preocupante” y aclaró que Seúl no respalda de ningún modo el despliegue de tropas norcoreanas. En paralelo, el Ministerio de Asuntos Exteriores en Seúl emitió una declaración en la que manifestó su “profunda preocupación” y pidió al régimen de Kim que “detenga tales acciones de inmediato”.
El gobierno surcoreano considera que la supuesta iniciativa viola abiertamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que prohíben la exportación de mano de obra norcoreana al extranjero. La contratación de trabajadores provenientes de Corea del Norte fue sancionada precisamente para frenar los flujos de divisas que Pyongyang podría canalizar hacia sus programas armamentísticos.
Un funcionario de la Cancillería surcoreana enfatizó que cualquier forma de cooperación entre Rusia y Corea del Norte debe ajustarse al derecho internacional y a las resoluciones del Consejo de Seguridad, y advirtió que este tipo de acciones “no debe representar una amenaza para la paz y la seguridad en la península de Corea ni en el resto del mundo”.
La preocupación de Seúl se enmarca en una creciente inquietud regional por el acercamiento militar entre Moscú y Pyongyang, consolidado a través de visitas de alto nivel como la que realizó esta semana Serguéi Shoigú, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, a la capital norcoreana. En su segundo viaje al país en menos de dos semanas, Shoigú se reunió nuevamente con Kim Jong-un, en representación directa del presidente Putin.
La cooperación entre ambos regímenes, tanto en lo simbólico como en lo práctico, se está convirtiendo en un nuevo foco de tensión que amenaza con desestabilizar aún más el equilibrio geopolítico en el noreste asiático y en Europa del Este. Corea del Sur, en este contexto, busca movilizar apoyo internacional para presionar a Pyongyang y evitar que el conflicto en Ucrania se convierta en una vía de legitimación para alianzas que violen las normas establecidas por la comunidad internacional.






