El gobierno de Japón elevó este martes al nivel 4 —el más alto— su alerta de viaje para todo el territorio de Irán, recomendando a sus ciudadanos que evacúen el país de inmediato y se abstengan de realizar cualquier viaje. La decisión se da en medio de la intensificación de los ataques israelíes contra objetivos en Irán desde la semana pasada, lo que ha generado una rápida degradación del panorama de seguridad en la región.
La medida ocurre apenas días después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores emitiera una alerta de nivel 3 para la mayor parte del país, aconsejando evitar cualquier desplazamiento. Sin embargo, el recrudecimiento del conflicto y la posibilidad de nuevas ofensivas llevó a las autoridades a extender la máxima advertencia a todo el territorio iraní. Zonas fronterizas con Irak y Pakistán ya se encontraban bajo esa misma categoría desde antes.
El ministro de Asuntos Exteriores, Takeshi Iwaya, declaró en una conferencia de prensa que el gobierno está considerando opciones para evacuar a los ciudadanos japoneses tanto desde Irán como desde Israel, en coordinación con terceros países. “La situación se ha vuelto cada vez más tensa, por lo que permaneceremos en alerta para proteger a nuestros nacionales”, afirmó, al tiempo que instó a todas las partes a actuar con la máxima moderación para evitar una mayor escalada.
Un funcionario del gobierno confirmó que, tras el ataque israelí del lunes por la noche, unas 20 personas de nacionalidad japonesa que residen en Teherán ya han recibido información sobre lugares más seguros a los que podrían trasladarse, en caso de que la situación se deteriore aún más.
Israel declaró el viernes pasado que había lanzado una ofensiva contra instalaciones nucleares y objetivos militares iraníes. Teherán respondió con ataques de represalia, aumentando el riesgo de una confrontación más amplia en una región ya marcada por décadas de inestabilidad. El conflicto ha provocado una ola de advertencias internacionales por su potencial de desbordarse más allá de sus fronteras.
Japón, que depende en gran medida de las importaciones de petróleo de Medio Oriente, ha mantenido tradicionalmente relaciones diplomáticas con tanto Irán como Israel, tratando de preservar una posición neutral en conflictos regionales. La actual escalada, sin embargo, ha forzado a Tokio a adoptar medidas más contundentes para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
En paralelo, Corea del Sur también elevó este martes su nivel de alerta para todo Irán al nivel 3, recomendando firmemente a sus ciudadanos abandonar el país. La Cancillería surcoreana anunció que seguirá vigilando la situación de cerca y adoptará medidas adicionales para proteger a sus nacionales.
La posibilidad de una evacuación internacional coordinada y la participación de países aliados en operaciones logísticas comienzan a cobrar fuerza, a medida que crece el temor a una guerra regional. Japón, por ahora, prepara sus recursos diplomáticos y logísticos, consciente de que el margen de maniobra se reduce con cada nuevo ataque.







