Corea del Norte anunció este viernes que logró reparar y lanzar con éxito un destructor de 5.000 toneladas que había sufrido daños durante un intento fallido el mes pasado. El líder norcoreano Kim Jong Un asistió a la ceremonia de lanzamiento en el astillero de Rajin, ubicado en el noreste del país, donde también reveló un ambicioso plan de producción naval.
Según informó la agencia oficial KCNA, durante el acto realizado el jueves, Kim comunicó que Pyongyang tiene previsto construir dos destructores del mismo tipo cada año, lo que apunta a una expansión sostenida de su poderío marítimo. La declaración se da en un contexto de creciente tensión regional, con ejercicios militares en curso en la península y continuas pruebas armamentísticas por parte del régimen.
El destructor había resultado seriamente dañado el pasado 21 de mayo en el astillero de Chongjin, cuando volcó mientras era trasladado sobre un vagón plano, aplastando parte de su estructura inferior y quedando parcialmente escorado. El accidente impidió su salida al mar y fue considerado un revés simbólico para los planes militares del gobierno. Kim ordenó su reparación inmediata, fijando como plazo el próximo pleno del Partido de los Trabajadores de Corea, previsto para fines de junio.
Durante la ceremonia, Kim confirmó que un trabajador falleció en las tareas de recuperación del buque. KCNA informó que el líder norcoreano se reunió con la familia del fallecido para expresar sus condolencias, en un gesto inusual en la narrativa oficial del régimen.
El destructor ahora completado será entregado a la marina norcoreana alrededor de mediados de 2026. Aunque no se han detallado sus especificaciones, medios estatales destacaron que se trata de un buque multipropósito, lo que sugiere que puede ser utilizado tanto para defensa costera como para operaciones ofensivas de largo alcance.
Este evento se suma al lanzamiento en abril del Choe Hyon, otro destructor de 5.000 toneladas presentado en la ciudad portuaria de Nampho. Este buque, nombrado en honor a un combatiente revolucionario anti-japonés, está equipado con misiles de crucero supersónicos y sistemas de misiles balísticos tácticos, según el propio Kim. Se espera que entre en servicio en algún momento del próximo año.
La construcción y despliegue de estas naves forman parte de una estrategia de modernización naval que busca ampliar la capacidad de proyección militar de Corea del Norte más allá de sus fronteras inmediatas. Con este enfoque, el régimen refuerza su postura ante lo que considera amenazas externas, en particular la presencia militar de Estados Unidos y sus aliados en la región.
El acto en Rajin sirvió no solo como una demostración de recuperación técnica tras un fallo embarazoso, sino también como una señal política interna de que el régimen mantiene intacta su capacidad operativa y su visión estratégica.







