Putin ofrece apoyo a nuevo gobierno de Siria tras la caída de Bashar al-Assad

Putin Siria

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, envió un mensaje al nuevo líder sirio, Ahmed al-Sharaa, respaldando los esfuerzos para garantizar la integridad territorial de Siria y ofreciendo la cooperación práctica de Moscú en diversos asuntos, informó este jueves el Kremlin.

La caída de Bashar al-Assad en diciembre, tras 13 años de guerra civil, marcó un cambio drástico en el escenario político sirio y obligó a Rusia a reconfigurar su presencia en el país, donde mantiene intereses estratégicos clave. Moscú también ha expresado su preocupación por la reciente ola de violencia sectaria en la región.

Según el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, Putin manifestó su apoyo a los esfuerzos del nuevo gobierno sirio para “estabilizar la situación lo antes posible, en beneficio de la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de Siria”.

En su mensaje, Putin reafirmó la «disposición de Rusia a desarrollar una cooperación práctica con el liderazgo sirio en todos los ámbitos bilaterales», con el objetivo de fortalecer las relaciones históricas entre ambos países.

Rusia ha sido un aliado clave de la familia Assad durante más de 50 años, brindando apoyo militar y diplomático a Damasco, particularmente desde el inicio de la guerra civil en 2011. A principios de este mes, el Kremlin reiteró su interés en mantener una Siria unificada y «amistosa», ya que considera que la inestabilidad en el país puede desestabilizar todo Oriente Medio.

Reconfiguración militar rusa en Siria

Ante los recientes acontecimientos, Moscú ha comenzado a replegar sus tropas de los frentes en el norte de Siria y de las regiones montañosas controladas por la comunidad alauita, de la que proviene la familia Assad. Sin embargo, Rusia mantiene su presencia en sus dos principales bases militares en la costa mediterránea:

  • La base aérea de Hmeimim, en la provincia de Latakia.
  • La base naval de Tartous, el único puerto ruso en el Mediterráneo.

La permanencia de estas bases sugiere que Rusia no abandonará completamente su presencia en Siria, sino que buscará ajustar su estrategia para mantener su influencia en el nuevo panorama político.

Con la caída de Assad, el Kremlin deberá redefinir su papel en Siria y asegurarse de que su alianza con el nuevo gobierno de Sharaa le permita conservar sus intereses geopolíticos y militares en la región.

 

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