Es poco probable que el presidente chino Xi Jinping acepte la invitación de Donald Trump para asistir a su ceremonia de investidura el próximo 20 de enero, debido a protocolos diplomáticos y precedentes históricos. Desde que asumió como líder máximo de China, Xi nunca ha asistido a un evento de transición presidencial en el extranjero, y las visitas de este tipo generalmente requieren meses de preparación.
Según un informe de CBS News, Trump extendió la invitación a Xi poco después de ganar las elecciones en noviembre, en un gesto que podría interpretarse como un intento de iniciar su mandato con un enfoque directo hacia las relaciones con China. Sin embargo, Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declinó comentar sobre la invitación, limitándose a evitar confirmar o desmentir la información.
El protocolo diplomático en Estados Unidos tampoco contempla la participación de jefes de estado extranjeros en ceremonias de investidura presidencial. Registros de Washington desde 1874 muestran que ningún líder extranjero ha asistido a estas ceremonias, aunque es común que dignatarios y diplomáticos internacionales representen a sus países en estas ocasiones. Por ejemplo, en 2009, el entonces embajador chino en Estados Unidos, Zhou Wenzhong, asistió a la toma de posesión de Barack Obama como representante del gobierno chino.
La posible ausencia de Xi en la investidura de Trump no sería inusual y se alinea con las prácticas establecidas por ambas naciones. Mientras tanto, los analistas consideran que la interacción entre ambos líderes podría postergarse hasta que Trump asuma formalmente la presidencia y establezca un marco más claro para sus relaciones con China, en un contexto marcado por tensiones comerciales y estratégicas.







