Dos aviones de la Fuerza Aérea de Autodefensa partieron de Japón para preparar la posible evacuación de ciudadanos japoneses del Líbano, donde aumentan las tensiones entre Israel y el grupo militante Hezbolá, apoyado por Irán.
Dos aviones de transporte C-2 partieron de la base aérea de Miho, en la prefectura occidental de Tottori, con destino a Jordania y Grecia, según informó el Ministerio de Defensa. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, unos 50 japoneses se encuentran en Líbano.
El Ministerio de Defensa formó una unidad operativa conjunta de 500 miembros después de que el entonces Ministro de Defensa Minoru Kihara ordenara a las ASDF el 27 de septiembre que enviaran los aviones. Había estado pidiendo permiso a otros países para volar a través de su espacio aéreo.
Si se hace necesaria una evacuación, el nuevo ministro de Defensa, Gen Nakatani, dará la orden y los ciudadanos japoneses serán transportados a bordo de los aviones C-2 a un país cercano.
«No hemos recibido ninguna información sobre víctimas o heridos japoneses», declaró el jueves en rueda de prensa el secretario jefe del Gabinete, Yoshimasa Hayashi.
La situación en Líbano ha empeorado rápidamente, y las fuerzas israelíes anunciaron el martes que habían iniciado operaciones terrestres «limitadas y localizadas» contra Hezbolá, con sede en Líbano, en su primera invasión terrestre de Líbano desde 2006.
La noticia se produjo tras las mortíferas detonaciones de localizadores y walkie-talkie contra miembros de Hezbolá y los ataques aéreos israelíes contra la sede del grupo en Beirut, la capital libanesa, en los que murió su líder, Hassan Nasrallah.
En represalia, Irán lanzó el martes misiles balísticos contra Israel.
Japón, que depende en gran medida de las exportaciones de crudo de Oriente Próximo, ha seguido tradicionalmente una estrategia de «diplomacia equilibrada» entre las naciones árabes e Israel, respaldada por Estados Unidos, aliado de Tokio en materia de seguridad.
Hasta la fecha, Japón ha llevado a cabo operaciones de transporte aéreo de sus ciudadanos al extranjero en ocho ocasiones, dos de ellas desde Israel, tras el ataque por sorpresa perpetrado hace un año por el grupo militante palestino Hamás.
La postura del gobierno japonés
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón emitió un comunicado donde manifestaba su profunda preocupación por el reciente ataque de misiles balísticos lanzados por Irán contra Israel el 1 de octubre. El canciller Iwataya Takeshi condenó enérgicamente la escalada del conflicto, alertando sobre el deterioro de la situación y el impacto que podría tener en la estabilidad de la región, fundamental para los intereses japoneses.
El gobierno japonés ha instado a todas las partes involucradas a tomar medidas inmediatas para calmar la situación. La paz y la estabilidad en Oriente Próximo son cruciales para Japón, dado su alto grado de dependencia energética de los países exportadores de crudo en la región. Japón ha reiterado la importancia de evitar una mayor escalada del conflicto, abogando por soluciones diplomáticas que prevengan más violencia.
Además, Japón se comprometió a redoblar sus esfuerzos diplomáticos y proteger a sus ciudadanos en el extranjero. El país está preparado para tomar todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los japoneses residentes en áreas afectadas por el conflicto, mientras continúa promoviendo la estabilidad y la paz en la región a través del diálogo y la cooperación internacional.













