Jacinda Ardern ha anunciado su dimisión como primera ministra y líder del Partido Laborista. Esta se hará efectiva cuando se nombre un nuevo primer ministro.
«Ser primera ministra ha sido el mayor honor de mi vida y quiero agradecer a los neozelandeses el enorme privilegio de dirigir el país durante los últimos cinco años y medio», declaró Jacinda Ardern.
«Desempeñar un papel tan privilegiado conlleva responsabilidad, incluida la responsabilidad de saber cuándo eres la persona adecuada para dirigir, y también cuándo no lo eres. Lo he dado todo por ser primera ministra, pero también me ha exigido mucho. No se puede y no se debe hacer el trabajo a menos que se tenga el depósito lleno, más un poco de reserva para esos retos imprevistos e inesperados que inevitablemente aparecen», continuó.
«Después de reflexionar durante el verano, sé que ya no tengo ese poco más en el depósito para hacer justicia al trabajo. Así de sencillo», sentenció la ex primera ministra.
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En su comunicado, Ardern explicó que además de su ambiciosa agenda, que ha tratado de abordar cuestiones a largo plazo como la crisis de la vivienda, la pobreza infantil y el cambio climático, Nueva Zelanda también ha tenido que responder a una importante incursión de bioseguridad, un atentado terrorista interno, una erupción volcánica y una pandemia mundial de las que se producen cada cien años, con la consiguiente crisis económica. Las decisiones que hubo que tomar han sido constantes y de peso.
«Estoy increíblemente orgullosa de lo que hemos conseguido en los últimos cinco años a pesar de los muchos retos que se nos han presentado. Hemos dado la vuelta a las estadísticas de pobreza infantil y hemos logrado los aumentos más significativos en ayudas sociales y en parque público de viviendas que se hayan visto en muchas décadas. Hemos facilitado el acceso a la educación y la formación, al tiempo que hemos mejorado los salarios y las condiciones de los trabajadores. Creo que la enseñanza de nuestra historia en las escuelas y la celebración de Matariki como nuestra propia fiesta nacional indígena marcarán la diferencia en los años venideros».
«Desempeñar un papel tan privilegiado conlleva la responsabilidad de saber cuándo eres la persona adecuada para dirigir, y también cuándo no lo eres»
«Y lo hemos hecho al tiempo que respondíamos a algunas de las mayores amenazas para la salud y el bienestar económico de los neozelandeses, posiblemente desde la Segunda Guerra Mundial», agregó.
Con seguridad, Ardern afirma que el Partido Laborista está increíblemente bien situado para concurrir a las próximas elecciones, ya que, según ella, son el equipo más experimentado del país y han demostrado que tienen la capacidad necesaria para responder a lo que se les presente.
«No me voy porque crea que no podemos ganar las elecciones, sino porque creo que los laboristas pueden ganarlas y las ganarán. Necesitamos un par de hombros frescos para los retos de este año y de los tres siguientes».
«En cuanto a mi tiempo en el cargo, espero dejar a los neozelandeses la convicción de que se puede ser amable pero fuerte, empático pero decidido, optimista pero centrado. Y que uno puede ser su propio tipo de líder, uno que sabe cuándo ha llegado el momento de irse», concluyó Jacinda Ardern.













