El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, llegó a Hanói el martes 21 de abril para una visita de Estado de cuatro días a Vietnam, convirtiéndose en el primer jefe de gobierno extranjero recibido oficialmente por el nuevo liderazgo vietnamita tras el XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam, celebrado en enero pasado. La visita, extendida hasta el 24 de abril, apunta a profundizar la Asociación Estratégica Integral establecida entre ambos países en 2022 y tiene como eje central la cooperación en semiconductores, energía —incluida la nuclear—, minerales críticos e infraestructura.
El viaje se inscribe en una gira asiática que incluyó una escala previa en India, donde Lee se reunió con el primer ministro Narendra Modi en la primera visita de un mandatario surcoreano a Nueva Delhi en ocho años. Desde Hanói, Lee se dirige a una agenda cargada de simbolismo bilateral: será recibido por los tres líderes más poderosos de Vietnam en sucesivos días, lo que los analistas interpretan como una señal del alto valor estratégico que Hanói otorga a la relación con Seúl.
La cumbre con To Lam
El miércoles 22, Lee se reunió con To Lam, quien concentra en su persona los dos cargos más importantes del sistema político vietnamita: secretario general del Partido Comunista y presidente del Estado. La agenda incluyó una ceremonia de bienvenida oficial, reuniones en formato reducido y ampliado, la firma de memorandos de entendimiento, una rueda de prensa conjunta y un banquete de Estado. El jueves, Lee tiene programados encuentros separados con el primer ministro Le Minh Hung y con el presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man.
El encuentro entre Lee y To Lam tiene un precedente directo: el propio To Lam fue el primer líder extranjero en visitar Seúl tras la asunción de Lee como presidente, con una visita de Estado en agosto del año pasado. Que Lee ahora sea el primer visitante extranjero del nuevo liderazgo vietnamita convierte el intercambio en un gesto de reciprocidad política con carga simbólica deliberada.
El peso económico de la relación
Los números justifican la atención diplomática. Corea del Sur es el mayor inversor extranjero en Vietnam entre 154 países y territorios, con un capital registrado acumulado que llegó a 98.900 millones de dólares en 10.447 proyectos al cierre de marzo de 2026, lo que representa más del 23% del total de proyectos de inversión extranjera directa en el país. En 2025, el comercio bilateral alcanzó los 94.600 millones de dólares, un récord histórico, con un crecimiento del 9,6% respecto a 2024. En el primer trimestre de 2026 el comercio bilateral ya superó los 26.900 millones de dólares, un 30% más que en el mismo período del año anterior.
Más de 10.000 empresas surcoreanas operan en Vietnam, donde exportan partes y materiales —incluyendo semiconductores y componentes electrónicos— para ensamblaje final. Vietnam es, a su vez, el tercer socio comercial de Corea del Sur y el segundo mayor destino de sus exportaciones netas después de Estados Unidos. Para Vietnam, Corea del Sur también es la segunda fuente de turistas, con 4,3 millones de visitantes en 2025, equivalentes al 21% del total de turistas extranjeros del país.
La meta que ambos gobiernos tienen sobre la mesa es llevar el comercio bilateral a 150.000 millones de dólares para 2030, lo que implicaría un crecimiento de más del 50% respecto a los niveles actuales.
Semiconductores, energía nuclear y minerales críticos
La agenda sectorial de la visita revela las prioridades estratégicas de ambas partes en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica global. Seúl llega a Hanói con un interés explícito en tres áreas: la integración en cadenas de suministro de semiconductores y tecnología avanzada, la cooperación en energía —incluyendo la posibilidad de participación surcoreana en el desarrollo de energía nuclear civil en Vietnam— y el acceso a minerales críticos.
Wi Sung-lac, asesor de Seguridad Nacional de Lee, fue preciso en su caracterización de los objetivos: «Ante la creciente incertidumbre global, reforzaremos la comunicación para construir asociaciones de seguridad económica, incluyendo las relacionadas con la estabilidad energética, las cadenas de suministro y la cooperación en minerales críticos.»
El embajador surcoreano en Vietnam, Choi Young Sam, amplió el alcance de la visión: «La expansión activa de las empresas coreanas y la transferencia de tecnología en sectores de vanguardia como la inteligencia artificial, los semiconductores y los puertos inteligentes desempeñarán un papel fundamental en la modernización de la base industrial de Vietnam. Si la tecnología y el capital coreanos se combinan con los recursos humanos destacados y el dinámico potencial de crecimiento de Vietnam, la sinergia resultante trascenderá con creces los mercados asiáticos.»
El contexto: Vietnam redefine sus alianzas en un mundo más incierto
La visita de Lee se produce en un momento en que Vietnam maneja con particular destreza su posición entre las grandes potencias. En los días previos, To Lam había completado una visita de Estado a China —su primer viaje al exterior como líder consolidado tras el Congreso— y ahora recibe al presidente surcoreano. Es una geometría que Hanói practica con consistencia: mantener vínculos profundos con Pekín sin ceder exclusividad estratégica, y cultivar simultáneamente lazos densos con potencias medianas como Corea del Sur, Japón y la India.
Para Seúl, Vietnam representa algo más que un destino de inversión: es la plataforma de manufactura más importante para las cadenas de valor de sus grandes conglomerados —Samsung, LG, Hyundai— y un nodo crítico en la diversificación de suministros que Seoul busca acelerar ante la presión geopolítica sobre las cadenas productivas globales. La visita de Lee no es solo diplomacia: es la gestión de una interdependencia que ya mueve casi cien mil millones de dólares al año y que ambos países apuestan a llevar bastante más lejos.













