Desde mayo de 2024, Corea del Norte ha intensificado su campaña de provocación contra Corea del Sur mediante el lanzamiento de miles de globos llenos de basura. Esta táctica, que comenzó como una respuesta a la propaganda anti-Pyongyang enviada por desertores norcoreanos y activistas surcoreanos hacia el norte, ha escalado hasta convertirse en una amenaza seria para la seguridad y el bienestar de los ciudadanos del sur. Hasta el 23 de septiembre, Corea del Norte ha lanzado un total de 5.500 globos en 22 ocasiones, causando daños materiales significativos y afectando gravemente a la población surcoreana.
Lo que al principio parecía ser una simple molestia se ha transformado en una situación alarmante. Los globos, cargados con desechos domésticos como papel, botellas de plástico y bolsas de vinilo, también han sido equipados con dispositivos de autodestrucción.
A causa de estos dispositivos, se han provocado al menos 20 incendios en diversas zonas de Corea del Sur. Estos incendios han afectado áreas montañosas, almacenes y fábricas, causando daños materiales que superan los 100 millones de wones (aproximadamente U$S 75.000), sin contar el costo adicional de movilizar personal militar y policial para recoger los restos de los globos y la basura.
Los globos, al caer desde gran altura, también han provocado daños en vehículos y se han convertido en una amenaza para la aviación. Según las autoridades surcoreanas, más de 100 vuelos tuvieron que desviarse o ser suspendidos debido a la presencia de los globos en las rutas aéreas, afectando a más de 18.000 pasajeros. Esta interrupción ha causado pérdidas económicas y grandes molestias entre la población del sur.
Los incidentes también han dejado a varias personas heridas. En julio, un ciclista en Seúl fue golpeado por uno de estos globos, sufriendo una contusión en el brazo. En otro incidente más reciente, ocurrido en septiembre, una mujer de 60 años fue golpeada en la cabeza por los restos de un globo, lo que la hizo caer y lesionarse la rodilla. La mujer fue diagnosticada en el hospital con esguinces en el cuello, espalda, pelvis y rodilla, con un tiempo de recuperación estimado en dos semanas.
La gobiernos locales recurren a fondos de emergencia
A pesar de la gravedad de los daños, Corea del Sur no cuenta con una legislación específica que permita compensar a las víctimas de este tipo de provocaciones por parte del Norte. Sin embargo, los gobiernos locales han recurrido a fondos de emergencia para brindar ayuda a las personas afectadas, especialmente en los casos donde los daños son mayores.
Estas medidas de emergencia reflejan la creciente preocupación de las autoridades surcoreanas, que reconocen que lo que comenzó como un acto inofensivo se está transformando en una amenaza real y peligrosa.
Corea del Norte eleva el número de crímenes castigados con la pena de muerte
El Ejército surcoreano ha advertido que, si Corea del Norte continúa escalando la situación o si se producen daños graves a los ciudadanos, se tomarán medidas militares.
Hasta ahora, las fuerzas armadas del sur han respondido principalmente con propaganda antinorcoreana, transmitida a través de altavoces instalados en la frontera desde el 21 de julio. Sin embargo, actualmente el gobierno surcoreano evalúa una posible respuesta militar si la amenaza continúa.
El Estado Mayor Conjunto (JCS, por sus siglas en inglés) de Corea del Sur ha confirmado que el 23 de septiembre se lanzó una nueva oleada de más de 150 globos desde Corea del Norte, marcando la 23ª ocasión en que se utiliza esta táctica desde el inicio de la campaña en mayo.
Alrededor de 60 fardos de basura fueron encontrados en Seúl y en la provincia de Gyeonggi, una de las áreas más afectadas por esta campaña. Aunque los globos no contenían sustancias peligrosas, el potencial destructivo de los incendios y los daños causados por su caída desde grandes alturas han generado preocupación y malestar entre los residentes y las autoridades locales.
El contexto geopolítico en la península de Corea se ha mantenido tenso durante décadas, y las provocaciones por parte de Corea del Norte son una estrategia recurrente del régimen para mostrar su descontento con las políticas surcoreanas y las acciones de los activistas en el sur. Sin embargo, el uso de globos de basura, equipados con dispositivos destructivos, representa una nueva fase en esta estrategia de presión.
Aunque el gobierno surcoreano se ha abstenido hasta ahora de tomar represalias directas, citando preocupaciones de seguridad, la posibilidad de una respuesta más contundente está sobre la mesa si la situación sigue deteriorándose.
Corea del Sur ha dejado claro que no tolerará más daños a su población, y aunque los globos no representan una amenaza militar convencional, sus efectos en la vida cotidiana y la infraestructura del país son cada vez más graves.












