El cine coreano como ejemplo de desarrollo

Hancine festival de cine coreano
Octava edición del Han Cine, el festival de cine coreano en Argentina.

Durante el mes de septiembre, el Centro Cultural de la República de Corea con sede en Buenos Aires llevó a cabo el 8° ciclo de cine coreano, mejor conocido como HANCINE.

Que el ciclo lleve el nombre de HANCINE no es casual. “Se pensó bastante el nombre del festival en su momento” comenta Gabriel Pressello, a cargo de gestión cultural y prensa del Centro Cultural. “Más que un ciclo o muestra, es un festival porque desborda la pantalla: charlas, seminarios, exhibiciones presenciales y virtuales, concursos y competencias de diseño y reseñas. Luego de varias consultas y alguna especie de focus group, nos quedamos con HANCINE por ser fácil de pronunciar, reconocible y con referencia a Corea”, señala Pressello.

Durante la inauguración del 8º Ciclo de Cine Coreano en Argentina.

¿Qué significa el término «han»?

Lo cierto es que el término han es muy complejo de traducir y no resulta posible ligarlo a una única definición. Es, por un lado, la manera en que los coreanos del sur se denominan a sí mismos. Por otro lado, han también alude a una forma de lamento, emoción, angustia y sensación de injusticia que se asocia profundamente a la cultura coreana y, sobre todo, a su historia de luchas durante el siglo XX.

Entonces, en combinación con otras sílabas, han aporta hoy a la definición de lo que es “coreano”, por ejemplo, hansik (gastronomía coreana), hanbok (vestimenta coreana) o hangul (alfabeto coreano).

Sobre el Festival

Si bien la inauguración del festival 2021 fue presencial y con protocolos, continuó el formato estrenado el año pasado de distribución digital a través de la plataforma CINE.AR PLAY, debido a la pandemia.

El evento fue presencial y estuvo distribuido digitalmente a través de CINE.AR.PLAY

“El proceso de adaptar el ciclo presencial a la versión digital fue más difícil de lo pensado. Primero porque articular con instituciones nuevas para trabajar siempre es un desafío, pero además hacer un formato virtual no es descargar y darle play a películas. Es readaptar formatos, trabajar en otros modos de acuerdos con distribuidores, comunicarlo de manera distinta. Tiene sus virtudes y desventajas. Es casi como hacer dos festivales diferentes”, agrega Pressello.

Entre las virtudes, se destaca sin dudas la mayor llegada a distintos rincones del país gracias a la digitalización, campo que no le es desconocido a Corea del Sur.

El director del Centro Cultural de la República de Corea en Argentina (CCC), Moonhaeng Cho, durante el inicio del Festival.

Sobre el cine surcoreano

El cine surcoreano es un ejemplo claro de una industria cultural que nació y creció en condiciones adversas, con gobiernos autoritarios que controlaban, censuraban y direccionaban según necesidad, para abrirse, aprender y aplicar el conocimiento adquirido en años recientes. Como comentáramos en una nota anterior, los años ‘90 fueron decisivos para el ingreso de actores privados a las industrias culturales y las inversiones en infraestructura. En el caso del cine, un hecho curioso acaecido en 1994 resultó fundamental para su despegue definitivo.

Lady Baco
Lady Baco (2015), una de las obras exhibidas en el Festival. Fuente: cultura.gob.ar

«en combinación con otras sílabas, han aporta hoy a la definición de lo que es “coreano”, por ejemplo, hansik (gastronomía coreana), hanbok (vestimenta coreana) o hangul (alfabeto coreano)»

Un proyecto nacional entre el Estado y los privados

Desde los años ‘70, la economía del país se concentraba en la industria pesada, pero entonces llegó a manos del presidente surcoreano Kim Young-sam, un reporte que señalaba que las ganancias de la película norteamericana Jurassic Park habían sido iguales a la venta de 1,5 millones de autos Hyundai. Esto hizo que se dimensionara la importancia del sector y pronto se estableció la Ley de Promoción de Cine, que avaló la financiación de producciones y flexibilizó las reglamentaciones para exportar, importar o realizar coproducciones.

LG
LG, uno de los grupos empresariales más importantes de Corea del Sur.

Se incentivó, además, el ingreso a la industria del cine de los chaebol (grandes conglomerados económicos) mediante exenciones impositivas. Éstos apoyaron el desarrollo de nuevas generaciones de directores y, según explica el académico Shim Doobo, llegaron a trasplantar su know-how empresarial en la industria.

«Los años ‘90 fueron decisivos para el ingreso de actores privados a las industrias culturales y las inversiones en infraestructura»

Gracias a su aporte, comenzaron a producirse films de gran calidad, y a pesar de que algunos conglomerados se retiraron de la industria por la crisis asiática de 1997, sentaron las bases para el crecimiento: las producciones surcoreanas pasaron de un 23,1% en 1996 a superar el 50% del total del mercado local en 2001.

Eventualmente, las películas comenzaron a aparecer asiduamente en festivales de prestigio, cosechando múltiples galardones.

El camino del soft power surcoreano

El público coreano prefiere las producciones locales

Este proceso de integración global podría haber resultado en un consumo exacerbado de productos extranjeros en detrimento de producciones coreanas, pero los buenos guiones y el correcto empleo de técnicas ayudaron a que los coreanos aprendieran a (y hoy prefieran) consumir su propia historia y cultura.

El libro de los peces película coreana
El Libro de los Peces (2021), del director Lee Joon-Ik, también será exhibida en el Festival. Fuente: cultura.gob.ar

Van dos ejemplos: en 2014, Myeong-ryang (Título internacional: Roaring Currents) se convirtió en la película más taquillera de la historia del país. ¿De qué trata? Es un abordaje al personaje histórico del almirante Yi Sun Shin, héroe nacional en la lucha contra los japoneses en el siglo XVI. Y en 2020, a pesar de la pandemia de Covid que afectó profundamente al sector del entretenimiento de todo el mundo, Namsanui bujangdeul (Título internacional: The Man Standing Next) alcanzó el primer lugar entre los films más taquilleros del año con su relato sobre los últimos días del presidente Park Chung-hee, asesinado por su jefe de inteligencia en 1979.

«Las ganancias de la película norteamericana Jurassic Park habían sido iguales a la venta de 1,5 millones de autos Hyundai. Esto hizo que se dimensionara la importancia del sector»

El cine es, por tanto, un canal a través del cual se expresa el han, esa emoción difícil de describir pero que se encuentra íntimamente relacionada con la identidad coreana, al punto de convertirse hoy en parte de una “marca” del país.

Parasite
Tweet del Centro Cultural de Corea de Argentina, promocionando el estreno de Parasite, en 2019. Fuente: twitter.com

Fue asimismo un pilar para el desarrollo de otras industrias culturales coreanas que hoy cosechan sus propios éxitos. La obtención del Oscar a Mejor Película en 2019 por Parasite (siendo el primer film de habla no inglesa en lograrlo) solo confirma el rumbo acertado que actores, directores, productores, inversionistas y funcionarios decidieron tomar hace ya casi tres décadas.

Acerca del autor

Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).