A tan solo ocho días de las elecciones presidenciales en Corea del Sur, la contienda por la Casa Azul se ha vuelto cada vez más cerrada. Los sondeos más recientes reflejan un descenso en la ventaja del candidato liberal Lee Jae-myung del Partido Democrático (DP), mientras el conservador Kim Moon-soo del Partido del Poder del Pueblo (PPP) acorta distancias. A su vez, el candidato de la emergente formación conservadora Nuevo Partido de Reforma (NRP), Lee Jun-seok, mantiene una base sólida de apoyo que añade una dosis extra de incertidumbre al escenario electoral.
El clima político se intensifica en unas elecciones marcadas no solo por el relevo del poder tras la caída del expresidente Yoon Suk Yeol, sino también por la creciente presión de definir el rumbo económico, tecnológico y diplomático de Corea en un contexto regional desafiante.
Según la última encuesta publicada por Realmeter el sábado 24 de mayo, el candidato del DP, Lee Jae-myung, obtiene el 46,6% de apoyo, seguido por Kim Moon-soo con un 37,6% y Lee Jun-seok con un 10,4%. La encuesta tiene un margen de error de ±3,1% y un nivel de confianza del 95%, lo que sugiere que cualquier cambio en los próximos días podría alterar drásticamente los resultados.
Lo que hace apenas dos semanas parecía una contienda con una clara tendencia favorable a Lee Jae-myung —quien en la encuesta del 11 de mayo lideraba con 52,1% frente al 31,1% de Kim— se ha convertido en una carrera mucho más cerrada, con un importante crecimiento del candidato del PPP y una consolidación notable de Lee Jun-seok, que ha duplicado su intención de voto en el mismo período.
Este cambio en la dinámica electoral ha encendido las alarmas en las sedes de campaña de los principales partidos, especialmente porque aún se especula con una posible fusión entre Kim Moon-soo y el NRP, que podría aglutinar el voto conservador frente a la candidatura liberal.
Desde el inicio del proceso, la atención ha estado puesta en la posibilidad de una alianza entre el PPP y el NRP. Sin embargo, el propio Lee Jun-seok ha rechazado tajantemente esa posibilidad. “Si hay una unificación, solo ocurrirá si el candidato del PPP se retira», afirmó Lee en un mensaje a los militantes de su partido.
El exlíder del PPP dejó claro que no tiene intención de abandonar la carrera y que su objetivo es competir hasta el final y ganar. Esta posición desafía los intentos del PPP de consolidar el voto de la derecha, sobre todo a pocos días del inicio de la votación anticipada, prevista para este jueves 29 de mayo.
Fuentes cercanas al PPP confirmaron que se han intensificado los esfuerzos para lograr una coalición que impida la reelección del poder liberal, pero hasta ahora sin éxito. La persistencia del NRP complica las estrategias de unificación del voto conservador, abriendo un escenario de potencial dispersión que podría favorecer al DP si logra movilizar eficazmente a sus bases.
Lee Jae-myung ha optado por una campaña intensa en las zonas clave del Gran Seúl, una región que concentra a más del 50% de los 52 millones de habitantes del país. Este lunes, el líder del DP recorrió Gyeonggi, provincia que gobernó entre 2018 y 2021, en un intento por reconectar con los votantes indecisos y reforzar su imagen como figura de experiencia y cercanía.
La jornada comenzó con una visita a la Universidad Ajou en Suwon, donde Lee dialogó con estudiantes sobre sus inquietudes laborales y educativas. Luego presentó una serie de propuestas centradas en la juventud, que incluyen becas, subsidios al empleo joven y políticas de vivienda accesible.
Durante la tarde, su equipo de campaña organizó actos en el Mercado Yeongdong de Suwon y en el campus de Jukjeon de la Universidad Dankook, en Yongin. La jornada concluirá en Namyangju, al este de Seúl, donde se espera una gran concentración de simpatizantes.
Por su parte, Kim Moon-soo enfocó su jornada en destacar su gestión como exgobernador de Gyeonggi. Visitó el campus de Samsung en Pyeongtaek, uno de los mayores complejos tecnológicos del país, cuya expansión fue impulsada durante su mandato en 2010. El mensaje fue claro: experiencia en desarrollo regional y visión industrial.
Previo a esa visita, Kim presentó sus promesas para el desarrollo regional en la sede del PPP en Cheonan y encabezó actos en Anseong, Osan, Yongin y varios distritos del norte de Seúl. Su estrategia apunta a consolidar el voto conservador en regiones industriales clave y en zonas urbanas donde el DP históricamente ha tenido dificultades.
El contexto de estas elecciones en Corea no puede comprenderse sin recordar que el actual proceso se desarrolla tras la destitución del expresidente Yoon Suk Yeol. Su fallido intento de imponer la ley marcial en medio de una crisis política terminó con su mandato, dejando a los ciudadanos con una sensación de fragilidad institucional.
En ese sentido, tanto Lee Jae-myung como Kim Moon-soo han centrado sus discursos en prometer “estabilidad”, aunque con enfoques radicalmente distintos. Mientras el candidato del DP habla de proteger la democracia y avanzar hacia un modelo económico más inclusivo, el aspirante del PPP plantea recuperar la autoridad del Estado, fortalecer el crecimiento basado en el sector privado y limitar la intervención gubernamental.
La presencia de Lee Jun-seok como tercer contendiente introduce un factor disruptivo. Apoyado por votantes jóvenes desencantados con los partidos tradicionales, el líder del NRP propone reformas estructurales en el sistema educativo, el mercado laboral y la relación del Estado con la ciudadanía. Su crecimiento en las encuestas evidencia un deseo de renovación política en amplios sectores de la población.
Con menos de una semana para el inicio del voto anticipado y apenas ocho días para las elecciones generales, el panorama electoral en Corea del Sur se presenta abierto y volátil. Si bien Lee Jae-myung mantiene una ventaja en los sondeos, el ascenso de Kim Moon-soo y la firmeza de Lee Jun-seok configuran un escenario incierto que podría resolverse por márgenes muy estrechos.
El desenlace dependerá en gran medida de la movilización territorial, la capacidad de captar el voto indeciso y la estrategia para contener o aprovechar la fragmentación del campo conservador.
Sea cual sea el resultado, Corea del Sur se encamina a un nuevo capítulo político en el que la legitimidad democrática, el desarrollo económico inclusivo y la estabilidad institucional estarán en el centro del debate nacional.
Colaboradora en ReporteAsia.














