Irán celebra elecciones legislativas, las primeras desde las protestas del 2022

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Más de 61 millones de ciudadanos iraníes están convocados a las urnas en un momento histórico significativo: las primeras elecciones después de las masivas protestas de que ocurrieron en Irán en el 2022. Estas manifestaciones, lideradas por mujeres y marcadas por el lema «Mujer, Vida, Libertad», surgieron en respuesta a la ley del hiyab y otras regulaciones discriminatorias y opresivas. El detonante fue la trágica muerte de Mahsa Amini, una joven detenida por la policía de la moral por no cumplir adecuadamente con las normativas sobre el hiyab.

Las protestas, aunque reprimidas enérgicamente por el gobierno, han dejado un eco de demandas de cambio en la sociedad iraní. Muchos ciudadanos consideran boicotear estas elecciones como un acto de protesta, reflejando un creciente descontento político y social.

Estos comicios representan una prueba crucial para la popularidad de los clérigos en un momento de agitación política y tensión social, agravado por desafíos económicos. Sin embargo, se espera que la participación electoral sea históricamente baja, en parte debido a la descalificación de numerosos candidatos críticos con el gobierno de línea dura.

El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo religioso de Irán, fue uno de los primeros que ejerció su voto en estas elecciones parlamentarias, las cuales también incluyen la elección de nuevos miembros de la Asamblea de Expertos de Irán. Esta asamblea, compuesta por clérigos con mandatos de ocho años, tiene la responsabilidad de elegir un nuevo líder supremo en caso de dimisión o fallecimiento del actual líder, Jamenei, de 84 años.

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Unos 15.000 candidatos compiten por escaños en el Parlamento de 290 miembros, conocido formalmente como Asamblea Consultiva Islámica. Mientras que, según la ley, el Parlamento supervisa al poder ejecutivo y vota tratados, en la práctica, el líder supremo ostenta el poder absoluto en Irán.

Los partidarios de la línea dura han dominado el Parlamento durante las últimas dos décadas, con un enfoque particular en cuestiones como el uso obligatorio del hiyab para las mujeres.

El llamado al boicot de las elecciones ha aumentado en las últimas semanas, incluyendo voces prominentes como la activista por los derechos de la mujer y Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, actualmente encarcelada, quien calificó las elecciones como una «farsa».

La presión sobre el gobierno se intensifica debido a que la legitimidad de la teocracia iraní, desde su Revolución Islámica en 1979, se basa en parte en la participación en las elecciones.

Además de la elección parlamentaria, se seleccionarán los 88 miembros de la Asamblea de Expertos, que determina al líder supremo de la República Islámica en caso de vacante. Según la Constitución iraní, los comicios durarán 10 horas, extendiéndose más allá del horario oficial si hay votantes en espera en los colegios electorales.

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