Cambio climático: desafíos de la articulación ASEAN-MERCOSUR

ASEAN MERCOSUR

El cambio climático se ha convertido en uno de los principales temas de la agenda política global. En la medida en que los plazos para afrontar el problema son cada vez más reducidos y sus consecuencias se hacen más notorias, se vuelven más relevantes los estudios sobre el tema. Para el caso de los países del Sur Global, los incrementos de los impactos conllevan una profundización de los problemas ya existentes en nuestras sociedades como son las desigualdades multidimensionales, la forma de vinculación con el ambiente y el engranaje productivo-comercial.

El escenario internacional actual está atravesando un momento crítico, de transformación. El mundo multipolar en el que vivimos está surcado por una globalización en crisis y por una disputa por el liderazgo mundial. Hasta el momento, la crisis de la globalización conlleva movimientos paradójicos. Mientras siguen intentándose algunos avances en mega acuerdos o iniciativas de “regionalismo del siglo XXI”, se percibe el “retorno” al proteccionismo y un inquietante ascenso de nacionalistas de derecha en diversas partes del globo.

Particularmente, el actual enfrentamiento entre China y Estados Unidos –que excede lo comercial– juega un rol fundamental en el reordenamiento geoeconómico y político a nivel mundial.

Para el caso latinoamericano, la presencia de China era algo prácticamente insignificante hasta el inicio del nuevo milenio. Con el ingreso de China a la OMC en 2001, el cambio comenzó a gestarse. Desde entonces, China se ha vuelto el primer o segundo socio comercial de los países latinoamericanos y se ha convertido en la principal fuente de financiamiento de proyectos de desarrollo regional, por encima de los organismos tradicionales como el BID o el BM.

El aumento de esta interdependencia latinoamericana hacia China, y el hecho de que los países latinoamericanos definitivamente no pueden dejar de colocar sus materias primas en el mercado chino genera, como contraparte, una presión más fuerte hacia América Latina por parte de los Estados Unidos, que siente amenazada no solo su economía sino también la hegemonía en lo que históricamente ha considerado su “patio trasero”.

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Asimismo, en el Sudeste Asiático (SEA) se perciben tensiones similares en torno al enfrentamiento China-Estados Unidos. La vecindad con China y su rol hegemónico en la región implica para ASEAN una alianza ineludible que convive con el surgimiento de contrapesos políticos dentro y fuera de la región, principalmente de India, Rusia y Estados Unidos.

Por su parte, el SEA transita transformaciones profundas relacionadas con la profundización de ASEAN como bloque, el despliegue de una nueva etapa de desarrollo económico en China, y los avances en las mega negociaciones –como el Trans-Pacific Partnership (TPP) suscrito, pero no vigente, el mencionado TTIP, y el Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) impulsado por China que vincula toda la región de Asia Pacífico (ASEAN +6).

El posicionamiento de ASEAN-MERCOSUR en el contexto de la gobernanza global del cambio climático

Para los países en desarrollo de ambas regiones (SEA y MERCOSUR), el desafío es singular ya que implica afrontar políticas de mitigación y de adaptación a la vez, con un presupuesto por lo general limitado; lo que muchas veces genera un trade-off entre las mismas.

Todos los Estado miembros de ASEAN y del MERCOSUR han ratificado el Protocolo de Kioto y han firmado el Acuerdo de París. Sin embargo (con la clara y notoria excepción de Brasil o de los vecinos del SEA, China e India), ninguno parece prefigurarse como generador de normas internacionales. En su lugar, todos se posicionan como tomadores de normas, se limitan a aceptar o contestar las normas que otros Estados generan. Por ello, la cooperación entre ambas partes resulta necesaria.

Para los países de ambas regiones el desafío es singular ya que implica afrontar políticas de mitigación y de adaptación a la vez

Ambas regiones se están haciendo preguntas similares en torno a problemáticas de seguridad alimentaria, la necesidad de una transición energética (de un modelo basado en lo fósil a un modelo de energía renovable) y de modelos de desarrollo más sustentables, que dejen de estar surcados por factores como las deforestaciones y el avance de la frontera agrícola, las prácticas extractivistas o la deficitaria regulación de empresas multinacionales, entre otras.

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Trayectorias regionales en materia de cambio climático

ASEAN es el segundo proyecto de integración regional más antiguo después de la Unión Europea. Ha cooperado en materias ambientales entre sus integrantes desde 1977, reconociendo así la importancia del tema para el desarrollo sustentable y la integración regional. Desde el Foro realizado en Singapur en 2007, ASEAN ha promovido la cooperación e integración entre sus Estados parte en cambio climático y ha identificado constantemente al cambio climático como una temática prioritaria de la organización.

Si bien los países de ASEAN formularon iNDCs bajo el Acuerdo de París, la región continúa expandiendo su capacidad de generar electricidad a base de energías fósiles, lo cual daña su reputación internacional, genera dependencia de las importaciones provenientes del Medio Oriente, y no mitiga los impactos agregados del cambio climático en la región.

Pese a su posicionamiento favorable a las normas internacionales de cambio climático, la mayoría de los países de ASEAN no han tomado roles prominentes en este campo.

Manteniéndose como tomadores de normas, la ASEAN se enfrenta a una posible pérdida de estatus si se limita únicamente a seguir lo que sus Estados miembros hacen por el cambio climático, más aún si estos Estados fallan en lograr sus iNDCs. Por ello, especialistas en la materia indican que ASEAN puede tener problemas de acción colectiva en materia de política climática internacional.

En el caso del MERCOSUR, parece que los objetivos ambientales se piensan de forma subordinada a una lógica comercial, en donde la problemática ambiental aparece relacionada con posibles distorsiones en los costos de producción (y por ende en competitividad) de los miembros de cada bloque. Es decir, existe una idea de que las medidas ambientales funcionan como una traba para el desarrollo comercial de la región, y no logra percibirse la interrelación existente entre política comercial, política ambiental/climática, y desarrollo socioeconómico.

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En materia de cambio climático, las menciones son pocas. En 2009 se propusieron lineamientos para formular un proyecto de cooperación de adaptación al cambio climático en el marco de la X Reunión de ministros de Medio Ambiente; y en 2010, en la XI Reunión, se discutió sobre la formulación de una posición conjunta para la Cumbre de Cancún sobre Cambio Climático.

la mayoría de los países de ASEAN no han tomado roles prominentes en el cambio climático

Vemos entonces que a diferencia de ASEAN, los países del MERCOSUR no tienen un acercamiento verdaderamente regional al fenómeno del cambio climático. Aunque se ha intentado, tampoco existen pronunciamientos ni posicionamientos conjuntos (como bloque) en las negociaciones internacionales de cambio climático. De hecho, su participación en estas instancias suele ser desigual, donde países como Brasil tienen un rol destacado y se posicionan como creadores de normas globales para el cambio climático.

Dado el mayor grado de consolidación institucional y de desarrollo de iniciativas que ASEAN tiene en temas de cambio climático, sus aportes podrían ser de gran valor para el bloque sudamericano. Podrían, por ejemplo, pensarse mecanismos de capacitación (foros, reuniones de alto nivel, etc.) para personal encargado de implementar y diseñar políticas ambientales y políticas económicas “más verdes”.

Por último, ambos bloques pueden fortalecer su conocimiento en el campo de la verificación de buenas prácticas agroecológicas y agropecuarias, la promoción de consumos y producciones sustentables, y certificación orgánica y ecológica de productos regionales. MERCOSUR puede aquí realizar un aporte, teniendo en cuenta que desde finales de la década de los 90 busca impulsar la Iniciativa del Sello Verde MERCOSUR.

En el caso del MERCOSUR, parece que los objetivos ambientales se piensan de forma subordinada a una lógica comercial

El desafío para ambos bloques es poder mantenerse unidos e integrados frente a la fragmentación de un orden internacional, basado en reglas, que hoy está transitando una crisis. La articulación interregional ASEAN-MERCOSUR es una oportunidad para fortalecer los sistemas de gobernanza global y generar contrapesos alternativos a esos centros de poder hegemónicos, fortaleciendo otros contenidos y canales para la cooperación entre países emergentes. Siendo la ASEAN una de mayores economías del mundo, para el MERCOSUR podría ser un impulso necesario para posicionarse más fuertemente a nivel regional e internacional.

Sin embargo, en el contexto de la actual degradación ambiental global, la reactivación del comercio MERCOSUR-ASEAN no solo puede tratarse de diversificar y agregar valor a las exportaciones de cada región. Las negociaciones comerciales bilaterales e interregionales deben nutrirse del intercambio de conocimiento sobre políticas y formas de mitigar y adaptar las producciones regionales al cambio climático. En la revisión de las iNDCs, los gobiernos de MERCOSUR y ASEAN deben enfatizar el desarrollo tecnológico y medidas efectivas, especialmente en los campos de la energía, el transporte, la seguridad alimentaria y los enclaves urbanos.

La alianza interregional en materia de cambio climático puede ser útil para ejercer una mayor incidencia en las negociaciones multilaterales, especialmente en torno a los mecanismos de financiamiento del cambio climático y los esfuerzos para transformar las matrices productivas.

Acerca del autor

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Córdoba, Argentina. Ha estudiado y vivido en Brasil y Colombia gracias a oportunidades de intercambio académico. También cuenta con un Diploma de Posgrado en Bases y Herramientas para la Gestión Integral del Cambio Climático (UNQ). Actualmente, se encuentra trabajando para HURIDOCS, como parte del equipo de Knowledge Collaboration. Ha trabajado para diversas ONGs, con foco en temas y perspectivas de derechos humanos, principalmente en roles vinculados a la gestión de alianzas y oportunidades, y el monitoreo y evaluación de proyectos. En el plano académico, sus intereses exploran los cruces entre cambio climático, derechos humanos y asuntos humanitarios, organizaciones de la sociedad civil y cooperación internacional.