En septiembre del 2020, en la reunión mensual del Politburó, se expuso sobre los nuevos descubrimientos arqueológicos en China. Al final de la presentación, el discurso del presidente Xi Jinping fue categórico: el Hombre de PEKIN antecede al Hombre AFRICANO que se expandió por el planeta.
La sinóloga Anne Cheng en sus dos conferencias sobre Arqueología y Política y Arqueología y Nacionalismo en el College de France relata este episodio. Las conferencias son de diciembre pasado, Se puede ver el video, que muestra un auditorio vacío por la pandemia, en el sitio del College de France.
La educación patriótica y el nacionalismo aumentan en intensidad en los últimos años y pueden constituirse en una dificultad para la búsqueda de una comunidad de destino compartido para la humanidad. China se sigue viendo como el centro del mundo.
Las debilidades estructurales de China y su fortaleza geopolítica
Pasando a lo concreto (Conocer la verdad por los hechos), un geógrafo concluiría que China carece de los recursos necesarios en su geografía para un desarrollo sustentable en el tiempo. En energía es el mayor importador de petróleo y carbón. Ocurre lo mismo con los minerales, de hierro y cobre, aluminio, cobalto, y lo será del litio, entre otros.
La oferta de estas materias primas está muy expandida geográficamente. Sin embargo, en alimentos y proteínas vegetales para sus producciones de cerdos, pollos y peces, América con Estados Unidos, Brasil y Argentina, son determinantes. De 350 millones de toneladas de producción de soja, estos tres países representan el 85 % y China absorbe un 30% de ese total.
La estrategia del PCCh (Partido Comunista Chino) esta concentrada en resolver estas debilidades que pueden minar su poder. La Iniciativa Belt & Road es una construcción que apunta a resolver estos problemas concretos con inversiones en infraestructura lideradas por las empresas estatales.
Mediciones comparadas internas muestran que las empresas del Estado tienen tasas de retorno sobre activos muy por debajo de las empresas privadas aunque son las mas favorecidas con subsidios directos e indirectos a través del mecanismo de las tasas de interés.
En un reciente trabajo de MERICS se exponen los objetivos del PCCh Incorporated, de expansión del control económico, la gobernanza digital y la seguridad nacional. En otro trabajo de investigación donde participa el Peterson Institute y el Kiel Institute, se describen las características de como China presta a gobiernos. La opacidad y no la trasparencia es la constante. El cuadro siguiente resume sus conclusiones.
Las cláusulas de confidencialidad y las «externalidades»
De la arqueología que sostiene la centralidad del Hombre de Pekín, pasamos a los temas que más se debaten en estos tiempos y que marcaran la agenda de la década.
China cuenta con la mayor capacidad de producción manufacturera global y va por mas independencia tecnológica, necesita recursos y su relacionamiento financiero empieza a ser cuestionado por la falta de transparencia. Esta es la opacidad que los líderes de occidente reunidos en la última semana puntualizaron, y no se limita solo a conocer los orígenes del Covid-19. Es más abarcativa.
La Teoría Financiera debería incorporar un capitulo cuando desarrolla la Evaluación de Proyectos de Inversión que contemple las características chinas, sobre el valor actual neto de las “externalidades” futuras que sostienen la expansión de las empresas del Estado chino en países subdesarrollados. Por esto, la confidencialidad de los contratos empieza a ser cada vez más cuestionada por los gobiernos.
El PCCh no tiene para sus empresas los mismos objetivos de capitalización bursátil creciente que se manifiestan en el capitalismo neoliberal. Su objetivo aparece mas relacionado con el HUBRIS (orgullo excesivo o confianza en sí mismo) manifiesto en la centralidad de China, por su origen, el Hombre de PEKIN, y por su futuro.
Es licenciado en Economía con Diploma de Honor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. Actualmente es consultor independiente, asesorando a instituciones financieras y empresas privadas de diferentes industrias. En los últimos 30 años ha desarrollado su actividad en instituciones financieras, públicas y privadas. Se ha desempeñado como Director del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Director del Banco de Corrientes, Vicepresidente del Banco de Inversiones y Extranjero (BICE) y Gerente General del Banco de Crédito Argentino, entre otras funciones. En el ámbito empresarial, dirigió la consultoría Macroeconómica, entidad especializada en economía y finanzas. Ha sido Director General del Ministerio de Hacienda de la Nación (1975-1977) y Economista Jefe de FIEL, Fundación Latinoamericana de Investigaciones Económicas (1971-1975). Desde el 2000 se ha especializado en Economía China y sus repercusiones globales y regionales.














