El 94% de las empresas globales espera crecimiento del comercio en 2026

Grupo Ruiz Tucumán Seabird Argentina

El comercio global enfrenta en 2026 una paradoja que los datos del Global Trade Observatory de DP World sintetizan con precisión: el 94% de las empresas vinculadas al comercio internacional espera crecimiento del intercambio este año, pero simultáneamente el 90% anticipa que las barreras comerciales aumentarán o se mantendrán en niveles elevados. El optimismo sobre el volumen convive con la certeza de que operar en ese volumen va a ser más complejo. La evidencia más contundente de esa complejidad creciente es el salto en las barreras no arancelarias: 1.731 nuevas medidas restrictivas registradas en los primeros siete meses de 2025, frente a solo 400 en 2018. Certificaciones sanitarias, exigencias de sostenibilidad, reglamentos técnicos, controles de origen, requisitos de trazabilidad digital: cada una de esas medidas es una capa adicional de documentación que los exportadores e importadores deben gestionar en cada operación, en cada mercado y para cada tipo de producto. Para las empresas argentinas que operan en comercio exterior, ese entorno no es una tendencia abstracta sino una realidad cotidiana que se traduce en mayor demanda sobre los operadores logísticos con capacidad de gestión documental integrada. Seabird Argentina, agente de carga internacional con despacho aduanero propio en Argentina y Brasil, gestiona esa complejidad en los corredores con América del Norte, Europa y el Mercosur para importadores y exportadores que no pueden permitirse errores documentales con costos directos en cada operación.

Las barreras no arancelarias como nuevo estándar del mercado

Las barreras no arancelarias —también conocidas como NTBs por sus siglas en inglés— son restricciones al comercio que no operan mediante aranceles sino mediante requisitos regulatorios: certificaciones obligatorias, controles sanitarios y fitosanitarios, exigencias de etiquetado, estándares técnicos de seguridad, requisitos de trazabilidad y, más recientemente, exigencias de sostenibilidad ambiental que algunos mercados están incorporando de forma acelerada. La Unión Europea, por ejemplo, implementó en 2025 el Reglamento de Diligencia Debida en las Cadenas de Valor Corporativas, que exige a las empresas europeas verificar que sus proveedores extranjeros —incluyendo los argentinos— cumplen con estándares mínimos de derechos laborales y ambientales. Para un exportador argentino de alimentos, aceites o minerales que quiere mantener o ampliar su presencia en el mercado europeo, esa exigencia no es opcional: es una condición de acceso.

El Global Trade Observatory señala que el 47% de los ejecutivos prevé aumento de barreras comerciales en 2026, mientras que el 43% cree que se mantendrán sin cambios. Pero hay un dato que tempera el pesimismo: el 75% de los encuestados espera que el impacto de esas barreras sea neutral o positivo para sus operaciones, lo que refleja la capacidad de las empresas para reorganizar cadenas de suministro, diversificar mercados y ajustar estrategias operativas. Esa capacidad de adaptación es precisamente lo que los agentes de carga con experiencia en múltiples corredores y con conocimiento de los requisitos específicos de cada mercado pueden aportar a sus clientes.

El 60% de los encuestados identifica las aduanas como la principal fuente de demoras

El informe de DP World identifica las aduanas y los tiempos de despacho como la principal fuente de demoras en el comercio internacional, señaladas por el 60% de los encuestados. Esa cifra tiene una traducción operativa directa: cada hora que una carga permanece retenida en una aduana —ya sea por documentación incompleta, por observaciones a la declaración o por selección para verificación física— tiene un costo para el importador o exportador. En depósitos fiscales que cobran por día, en compromisos de entrega que se incumplen, en penalidades contractuales que se activan. El tiempo de respuesta ante una contingencia aduanera no es un detalle administrativo: es una variable económica que impacta directamente sobre el resultado de cada operación.

En ese contexto, los agentes de carga que integran el despacho aduanero dentro de su propia operación —como Seabird Argentina, que opera con despacho propio ante la Aduana argentina y la Receita Federal brasileña sin tercerizar a despachantes externos— tienen una ventaja operativa concreta frente a los que coordinan esa función con terceros. Cuando la Aduana observa una declaración, Seabird Argentina actúa de forma directa: actualiza la documentación, presenta la información adicional requerida o coordina la verificación física sin esperar la disponibilidad de un proveedor externo. En el corredor con Brasil, esa capacidad de respuesta directa en los dos extremos del corredor —Buenos Aires y Santos— reduce significativamente la exposición a demoras que en un sistema con corresponsales externos pueden multiplicarse.

La resiliencia como prioridad de inversión global

Las principales decisiones de inversión que las empresas globales proyectan para 2026, según el informe de DP World, son la diversificación de proveedores —51%—, el aumento de inventarios —44%— y el friendshoring —36%—. Todas esas estrategias tienen una dimensión logística: diversificar proveedores implica gestionar más corredores de importación con más orígenes distintos; aumentar inventarios implica mayor coordinación con depósitos y terminales; el friendshoring implica construir relaciones comerciales con países con sistemas regulatorios más predecibles, lo que para Argentina representa una oportunidad concreta dado el nuevo acuerdo con Estados Unidos y el Mercosur-UE en vigencia.

Las prioridades de inversión en infraestructura que el informe identifica coinciden con las transformaciones en curso en Argentina: hubs logísticos y almacenamiento —39%—, red vial —36%—, puertos y terminales —36%— y procesos de frontera y aduanas —35%—. En el caso argentino, la privatización del Belgrano Cargas, la relicitación de la Hidrovía y la modernización aduanera comprometida en el acuerdo con Estados Unidos responden exactamente a esas prioridades. Para los operadores logísticos que trabajan en ese mercado, como Seabird Argentina, esas inversiones en infraestructura amplían las opciones disponibles para sus clientes y reducen los costos de fricción en los tramos que hoy son los menos eficientes de la cadena.

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