Los vehículos automóviles representaron el 6,2% del total de importaciones argentinas en 2025, según datos de Trade News basados en registros del INDEC, convirtiéndose en uno de los rubros de mayor peso individual en las compras externas del país. En enero de 2026, las importaciones de vehículos de pasajeros registraron un salto interanual del 106,6%, el mayor crecimiento de cualquier categoría de bienes en el mes. Ese volumen —decenas de miles de unidades ingresando al país cada mes— no llega a las concesionarias por ninguno de los modos convencionales de transporte de carga. Los automóviles se mueven en buques Roll-on/Roll-off, conocidos como RoRo, una modalidad especializada en la que los vehículos ingresan al buque sobre sus propias ruedas por una rampa de acceso y se distribuyen en cubiertas internas sin necesidad de grúas ni equipos de elevación. Las terminales que operan esa modalidad en Argentina —principalmente los puertos de Buenos Aires y Zárate— tienen infraestructura específica para ese tipo de buque y procedimientos propios de inspección, despacho y nacionalización. Seabird Argentina opera en ese segmento como agente de carga con experiencia en la coordinación de importaciones de vehículos y autopartes desde los principales corredores de origen: Brasil, México y en menor medida Europa y Asia.
Cómo funciona la logística RoRo
El transporte Roll-on/Roll-off tiene características operativas que lo diferencian de forma significativa del transporte en contenedor. Los buques RoRo tienen cubiertas internas interconectadas por rampas, similar a la estructura de un estacionamiento de varios pisos flotante, donde los vehículos se distribuyen según su tamaño y peso bajo la supervisión de la tripulación especializada del buque. La carga y descarga se realiza por rampas que conectan el buque con el muelle, lo que requiere que las terminales portuarias tengan acceso de nivel adecuado y espacio de maniobra suficiente para los vehículos en tránsito.
Del lado documental, la importación de vehículos tiene requerimientos específicos que van más allá del despacho aduanero estándar. Cada unidad tiene su propio número de chasis que debe coincidir con la documentación de embarque, los certificados de homologación deben acreditar que el vehículo cumple con las normas técnicas argentinas, y en el caso de vehículos importados desde fuera del Mercosur, deben pagarse los aranceles correspondientes sobre el valor CIF de cada unidad. Para importaciones masivas —decenas o cientos de unidades en un mismo buque— esa gestión documental individual es un proceso de alta demanda operativa que requiere coordinación precisa entre el agente de carga, el despachante y las autoridades de ARCA en la terminal portuaria.
El corredor con Brasil: el principal origen de los vehículos importados
Brasil es históricamente el principal origen de las importaciones de vehículos de pasajeros y de carga de Argentina, con una participación que en los años de mayor intercambio automotriz supera el 60% del total importado. La integración del sector automotriz en el marco del Mercosur generó durante décadas un esquema de complementación donde Argentina produce ciertos modelos y Brasil otros, y ambos mercados se abastecen mutuamente. Ese esquema sufrió tensiones en 2025 por la apertura del régimen de importaciones que permitió el ingreso de vehículos desde fuera del Mercosur —especialmente chinos y europeos— pero el corredor bilateral sigue siendo el más activo para el transporte RoRo en la región.
Seabird Argentina opera en ese corredor con presencia propia en Santos —el principal puerto de exportación de vehículos de Brasil— y en São Paulo —donde se concentran las plantas de los fabricantes que producen los modelos que se exportan hacia Argentina. Esa estructura le permite coordinar el embarque desde origen, gestionar la documentación ante la Receita Federal en el puerto de Santos y hacer el seguimiento del buque RoRo hasta su arribo a las terminales de Buenos Aires o Zárate, donde coordina el despacho de importación y la entrega de cada unidad al importador.
Las autopartes: el otro flujo del corredor automotriz
Junto con los vehículos terminados, el corredor automotriz Argentina-Brasil moviliza un volumen significativo de autopartes: motores, cajas de cambio, sistemas de suspensión, componentes electrónicos y piezas de carrocería que se intercambian entre plantas de producción de ambos países. Las autopartes viajan mayormente en contenedores —no en buques RoRo— y tienen sus propios requerimientos documentales: clasificación arancelaria específica, certificados de origen bajo el régimen de complementación automotriz del Mercosur y en algunos casos licencias de importación previas al embarque.
Seabird Argentina gestiona ese flujo de autopartes como parte de su operación regular en el corredor con Brasil, combinando el modo marítimo en contenedor para las piezas de mayor volumen con el modo aéreo para los repuestos urgentes que las plantas de producción necesitan en plazos que no admiten los tiempos de tránsito del barco. Esa combinación de modos —marítimo y aéreo— coordinada desde la misma estructura operativa es la solución que los importadores del sector automotriz demandan para gestionar un inventario de piezas que no puede tener interrupciones sin detener la línea de producción.







