Seabird SA en el corredor energético: cómo se gestiona la logística de importación de Vaca Muerta

Seabird SA

El RIGI aprobó más de 11.675 millones de dólares en proyectos energéticos concentrados en la Cuenca Neuquina, según datos publicados hoy por GlobalPorts. Esa cifra —que incluye el oleoducto Vaca Muerta Sur, el GNL de Southern Energy y las ampliaciones de Transportadora de Gas del Sur— no es solo un indicador macroeconómico: es la hoja de ruta de la demanda logística del sector energético argentino para los próximos cinco años. Cada uno de esos proyectos requiere importación de equipos que en su mayor parte vienen del exterior, viajan en modalidades de transporte que van desde el contenedor estándar hasta el break bulk sobredimensionado, y deben llegar en tiempo y forma a yacimientos y obras ubicados a más de 1.000 kilómetros de los puertos de entrada. Seabird SA opera en ese corredor como agente de carga internacional, con más de dos décadas de trayectoria en el mercado argentino, presencia en Buenos Aires, Mendoza, São Paulo y Santos, y operaciones documentadas que cubren exactamente el tipo de carga que los proyectos RIGI del sector energético demandan.

Los casos documentados de Seabird SA en el sector energético

Seabird SA tiene dos operaciones documentadas en el corredor energético argentino que ilustran la escala y la complejidad del segmento. La primera es la importación de dos bobinas de tubing coiled desde Houston con destino a Añelo, Neuquén, a través del puerto de Galván en Bahía Blanca. El peso total de la operación superó las 215 toneladas. Desde la confirmación del embarque en origen, Seabird SA elaboró un cronograma operativo que coordinó la disponibilidad de carretones especiales con su socio en destino, garantizando la entrega en el pozo dentro del plazo requerido. Esa operación cubre el flujo más crítico del corredor energético: la importación de insumos de perforación desde proveedores norteamericanos hasta los yacimientos de la cuenca neuquina.

La segunda operación documentada es el traslado de tres rotores con pesos de entre 22.000 y 27.400 kilogramos desde Bahía Blanca hasta la terminal de Zárate para exportación a Izmir, Turquía. Seabird SA gestionó el transporte terrestre en unidades especiales, el ingreso a la terminal portuaria de Zárate y el trincado de los equipos sobre mafis para el embarque en modalidad break bulk. Esa operación cubre el flujo de exportación del corredor: componentes industriales que salen desde los puertos del Atlántico sur hacia destinos internacionales. Juntas, las dos operaciones documentadas cubren los dos sentidos del corredor energético y los dos segmentos de mayor exigencia técnica: la carga de proyecto de importación y el break bulk de exportación.

La cadena logística de un proyecto RIGI

Los proyectos aprobados bajo el RIGI tienen una cadena logística de importación que comienza mucho antes de que arranque la obra. Para el oleoducto Vaca Muerta Sur, los tubos de acero de alta especificación, las válvulas de control, los equipos de bombeo y los sistemas de automatización vienen de proveedores en Estados Unidos, Europa y Asia. Para el FLNG de Southern Energy, los módulos de proceso criogénico se fabrican en astilleros de Corea del Sur y Japón. Para las ampliaciones de Transportadora de Gas del Sur en Bahía Blanca, los intercambiadores de calor y los compresores de alta presión tienen proveedores en Alemania, Italia y Estados Unidos.

Cada uno de esos equipos llega al país en alguna modalidad de break bulk o carga de proyecto, entra por uno de los puertos del Atlántico sur —Buenos Aires, Zárate o Bahía Blanca— y debe recorrer cientos de kilómetros hasta llegar al punto de instalación. Seabird SA articula ese trayecto con un servicio que integra la reserva de bodega en el buque, la gestión aduanera en origen y destino, la coordinación del transporte terrestre hasta el punto de obra y el seguimiento del embarque en tiempo real. Esa integración —sin tercerizar ningún eslabón a operadores externos— reduce los puntos de falla en una cadena donde cada demora tiene costos directos sobre el cronograma de construcción.

Bahía Blanca como nodo central del corredor energético

Puerto Galván, en Bahía Blanca, es el principal punto de entrada de los equipos importados para Vaca Muerta y para las obras de infraestructura del polo petroquímico bonaerense. La combinación de calado adecuado para buques de carga general y break bulk, infraestructura para el manejo de cargas pesadas y conexión por ruta y ferrocarril con la cuenca neuquina lo convierte en el nodo más eficiente para la logística del sector energético en el Atlántico sur. La construcción de la terminal de exportación de Punta Colorada —a menos de 100 kilómetros de Bahía Blanca por ruta costera— amplía ese rol estratégico: el puerto bahiense será el punto de entrada de los equipos que construirán y operarán la nueva terminal petrolera, además de seguir siendo el hub de importación de insumos para Vaca Muerta.

Seabird SA tiene experiencia operativa documentada en ese puerto y en esa ruta, lo que le permite ofrecer a los clientes del sector energético una coordinación que comienza en el punto de fabricación en el exterior y termina en el punto de uso en la Patagonia. En un año en que el RIGI convierte proyectos en compromisos contractuales con cronogramas definidos, esa trayectoria documentada en el corredor Buenos Aires-Bahía Blanca-Neuquén es el activo operativo central con el que Seabird SA atiende la demanda logística del sector energético argentino.

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