Asia concentra en 2026 una proporción creciente del comercio exterior argentino en ambas direcciones del flujo. Del lado de las importaciones, China es el principal origen de las compras externas del país, con una participación que en varios meses de 2025 superó el 20% del total, por delante de Brasil y Estados Unidos. Del lado de las exportaciones, China es el principal destino de la soja y los aceites argentinos, con compras que superaron los 8.000 millones de dólares en 2025. Japón y Corea del Sur suman demanda de alimentos —especialmente carne vacuna, mariscos y productos del complejo agroalimentario— y de commodities energéticos. En conjunto, el bloque asiático representa entre el 25% y el 30% del comercio exterior argentino, la mayor proporción de cualquier región del mundo. Para los exportadores e importadores argentinos que operan en ese corredor, la distancia geográfica —entre 18.000 y 22.000 kilómetros desde los puertos argentinos hasta los principales puertos asiáticos— impone tiempos de tránsito de entre 25 y 40 días y exige una planificación logística con mayor anticipación que cualquier otro corredor. Seabird Argentina gestiona operaciones en ese corredor con cobertura multimodal y despacho aduanero integrado desde sus oficinas en Vicente López y en Brasil.
El corredor con China: el más voluminoso y el más complejo
China es simultáneamente el mayor proveedor de importaciones y el mayor comprador individual de exportaciones argentinas en el bloque asiático. Del lado importador, los productos que llegan desde China incluyen maquinaria industrial, electrónica, insumos para la construcción, textiles, productos químicos y componentes para distintas industrias. Del lado exportador, la soja —en grano, aceite y harina— domina el flujo con volúmenes que en años normales superan los 5.000 millones de dólares. A eso se suma una demanda creciente de minerales críticos: China es el principal comprador mundial de carbonato de litio y el principal procesador de cobre refinado, dos commodities en los que Argentina tiene proyecciones de exportación crecientes durante la segunda mitad de la década.
El transporte marítimo entre Argentina y China opera en tiempos de tránsito de entre 30 y 40 días dependiendo del itinerario y del número de escalas intermedias. Los buques que cubren esa ruta hacen generalmente escala en puertos del sur de Brasil —Santos o Paranaguá— antes de cruzar el Atlántico sur y rodear el Cabo de Buena Esperanza o transitar el Canal de Suez con rumbo a los puertos chinos de Shanghai, Ningbo, Tianjin o Qingdao. La reanudación gradual del tránsito por el Canal de Suez que navieras comenzaron a retomar en el primer trimestre de 2026 redujo parcialmente los tiempos de tránsito respecto a los meses de desvíos por el Cabo de Buena Esperanza, pero el volumen que circula por el canal sigue por debajo de los niveles históricos y la volatilidad de los fletes en esa ruta persiste.
Japón y Corea del Sur: mercados de alto valor para el agro argentino
Japón es el tercer destino asiático de las exportaciones argentinas y uno de los mercados más exigentes en términos de calidad y certificación sanitaria. El país importa carne vacuna argentina —con acceso habilitado bajo cuotas y certificaciones estrictas del SENASA—, mariscos, aceites vegetales y productos del complejo alimentario con estándares de inocuidad que requieren documentación detallada desde el origen hasta el punto de consumo. Corea del Sur suma demanda de carne, productos del mar y commodities energéticos, y es además uno de los principales inversores en proyectos de litio en Argentina a través de empresas como POSCO y Samsung SDI, que están construyendo cadenas de suministro directas entre los yacimientos de la Puna y sus plantas de baterías en Corea.
Para los exportadores argentinos que quieren acceder a esos mercados, la gestión de la documentación sanitaria y fitosanitaria es tan crítica como el transporte físico. El SENASA emite los certificados que habilitan el acceso a Japón y Corea para productos de origen animal y vegetal, pero esos certificados tienen plazos de validez y requisitos de presentación ante las autoridades de destino que deben coordinarse con precisión con los tiempos de tránsito del buque. Un certificado vencido o una discrepancia entre la documentación del embarque y los requisitos del mercado de destino puede resultar en el rechazo de la carga en el puerto japonés o coreano, con costos de devolución o destrucción que superan el valor del flete.
La presencia en Brasil como puerta de entrada a las rutas asiáticas
Una parte significativa de los embarques argentinos con destino asiático hace transbordo en Santos, el principal hub de conexión entre América del Sur y Asia en el sistema naviero del Atlántico sur. Los servicios directos desde Buenos Aires o Zárate hacia puertos asiáticos son limitados en frecuencia; la mayor parte de la carga se transborda en Santos o en puertos del norte de Brasil antes de embarcar en los servicios de largo alcance que conectan América del Sur con Asia. Para los agentes de carga que gestionan esas operaciones, la presencia en Santos no es opcional: es el nodo donde se coordina el transbordo, donde se gestiona la documentación entre el embarque original y el buque de largo alcance y donde se resuelven las contingencias que inevitablemente surgen cuando la carga cambia de buque.
Seabird Argentina tiene oficina propia en Santos, lo que le permite gestionar esa etapa del corredor con personal propio en lugar de corresponsales externos. En el contexto actual, en que el corredor Argentina-Asia crece en volumen y en complejidad —más minerales críticos, más acuerdos comerciales que gestionar, más exigencias sanitarias en los mercados de destino— esa presencia directa en el principal hub de conexión del Atlántico sur es un activo operativo que pocos agentes de carga con sede en Argentina pueden replicar.







