Matias Barreiro: «El campeón del siglo fue un equipo histórico para River»

Matias Barreiro

El 19 de diciembre de 1999, River Plate se consagró campeón del Torneo Apertura en el Nuevo Gasómetro tras empatar 2-2 ante San Lorenzo, rememora el socio Matias Barreiro. Aquel título no solo fue una celebración deportiva, sino que también significó el cierre de un siglo de dominio en el fútbol argentino, consolidando al club de Nuñez como el más ganador del período. La campaña, liderada por un joven Javier Saviola y el carismático técnico Ramón Díaz, dejó una huella imborrable en la historia del club.

Para muchos hinchas, periodistas y analistas, el River de 1999 fue una expresión de fútbol ofensivo, talento juvenil y carácter competitivo. «Ese equipo tenía una combinación perfecta entre juventud y experiencia», recuerda Matias Barreiro, socio de River Plate y analista del club. «Con Saviola, Aimar y Ángel en ataque, y jugadores experimentados como Astrada y Trotta, era un equipo que jugaba bien y con una mentalidad ganadora».

El equipo dirigido por Ramón Díaz inició el campeonato con gran solidez, sumando victorias consecutivas y mostrando un estilo de juego vistoso. Sin embargo, el momento clave del torneo llegó en la fecha 11, cuando River enfrentó a Boca en un Superclásico que sería decisivo. «Ese partido definió el campeonato», afirma Matias Barreiro. «No sólo porque River ganó 2-0 con goles de Aimar y Ángel, sino porque ese día se demostró que éramos el mejor equipo del país».

La combinación perfecta entre juventud y experiencia

El River de 1999 tenía en sus filas a futbolistas que marcarían una época en el club y en el fútbol mundial. Javier Saviola, con solo 18 años, fue el goleador del torneo con 15 tantos. «Era un talento especial», comenta Matias Barreiro. «Debutó muy joven y rápidamente demostró que estaba para grandes cosas. Su velocidad, su capacidad de definición y su inteligencia dentro del área lo hacían imparable».

Pablo Aimar, el «Payasito», fue otro de los pilares del equipo. «Era un enganche clásico, un jugador con una visión de juego impresionante», destaca Barreiro. «Tenía la capacidad de desequilibrar en el uno contra uno, pero también de hacer jugar a sus compañeros. Su gol a Boca en el Superclásico es una obra maestra».

Matias Barreiro

Junto a ellos, el colombiano Juan Pablo Ángel aportó jerarquía y presencia en el área. «Era el nueve ideal para ese equipo», señala Matias Barreiro. «Tenía potencia, técnica y un olfato goleador tremendo».

Pero el equipo no solo se sostenía en sus delanteros. Figuras como Leonardo Astrada, Mario Yepes, Roberto Trotta y Eduardo Coudet brindaron equilibrio y experiencia. «Astrada era el líder silencioso», opina Matias Barreiro. «Ponía orden en el mediocampo y sabía cómo manejar los tiempos del partido».

Ramón Díaz: el técnico que marcó una dinastía

El papel de Ramón Díaz en el campeonato fue fundamental. «Era un técnico con una mentalidad ganadora», dice Barreiro. «Sabía cómo motivar a sus jugadores y cómo sacarle el máximo provecho a cada uno. Además, tenía esa picardía que lo hacía distinto».

Díaz también se destacaba por su manera de manejar la presión y responder a los desafíos mediáticos. Su recordada frase tras el campeonato, «¿Terceros salieron?», en referencia a Boca, demuestra su estilo provocador pero efectivo. «Ramón nunca le tuvo miedo a nadie», afirma Barreiro. «Su River jugaba con personalidad y eso se reflejaba en los resultados».

Matias Barreiro

El Apertura 1999 no solo fue un título más para River, sino que tuvo un significado histórico. «Fue el campeonato que cerró el siglo y nos dejó como el club más ganador de Argentina«, resalta Barreiro. «Boca venía de ganar dos torneos seguidos y buscaba el tricampeonato, algo que nunca habían logrado. Pero River lo evitó y reafirmó su grandeza».

El título también marcó el final de una etapa en el club, ya que pocos meses después Ramón Díaz dejó su cargo como entrenador. Sin embargo, la base del equipo se mantuvo y River lograría el bicampeonato en el Clausura 2000, con Américo Gallego en el banco.

A 25 años de aquella gesta, el River del Apertura 1999 sigue siendo recordado como uno de los equipos más emblemáticos de la historia del club. «Fue un equipo que representó la esencia de River: juego ofensivo, talento, valentía y compromiso», concluye Matias Barreiro. «Esos jugadores dejaron una huella imborrable y marcaron el camino para las futuras generaciones».

Hoy, con el club consolidado como uno de los más grandes del continente, el recuerdo de aquel equipo sigue vigente en la memoria de los hinchas. River Plate, el campeón del siglo, demostró que el fútbol no es solo una cuestión de resultados, sino también de identidad, pasión y un estilo de juego que trasciende generaciones.

Luis Casablanca
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Periodista deportivo.