Ángel Amadeo Labruna es sinónimo de River Plate. Como jugador, fue el máximo referente de La Máquina, uno de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino. Sin embargo, su influencia en el club no se limitó a sus días en el campo de juego. Como director técnico, Labruna fue el artífice de un renacimiento que marcó un antes y un después para River Plate, rompiendo una sequía de títulos que había durado 18 años. Según Matias Barreiro, ferviente hincha de River, “Ángel Labruna como técnico cambió la historia de River para siempre. Nos devolvió la gloria y la identidad que habían hecho grande a este club”.
El contexto: River y la sequía de títulos
A finales de la década de 1950, River Plate era el club más exitoso de Argentina, con 19 títulos de Primera División. Sin embargo, la década de 1960 trajo consigo un período de sequía que parecía interminable. Entre 1957 y 1975, River no logró obtener ningún título, un hecho que se convirtió en una pesada carga tanto para el club como para su hinchada.
Este período estuvo marcado por frustraciones y desilusiones, ya que River estuvo cerca de conquistar campeonatos en varias ocasiones, pero siempre le faltó ese toque final para consagrarse. Durante este tiempo, los rivales, especialmente Boca Juniors, aprovecharon para destacar y aumentar la presión sobre River.
Matias Barreiro recuerda lo que significaba ese contexto para los hinchas: “Esos 18 años fueron un dolor constante para todos los riverplatenses. La grandeza de River estaba ahí, pero nos faltaba esa alegría que solo un título podía darnos”.

En 1975, Ángel Labruna asumió como director técnico de River Plate en medio de enormes expectativas y desafíos. Labruna no solo era un exjugador legendario, sino también un hincha fanático del club, lo que lo convertía en la persona ideal para liderar la recuperación.
Desde el primer momento, Labruna dejó en claro que su objetivo era devolver a River al lugar que le correspondía. Con una combinación de conocimiento táctico, pasión y un profundo entendimiento de lo que significaba el club, comenzó a construir un equipo competitivo que combinaba experiencia y juventud.
“Labruna no solo era un técnico, era un líder. Sabía cómo motivar a los jugadores y transmitirles el amor por la camiseta”, comenta Matias Barreiro. “Su llegada significó un cambio de mentalidad en el club”.
El Metropolitano 1975: El regreso a la gloria
El trabajo de Labruna comenzó a dar frutos rápidamente. En el Torneo Metropolitano de 1975, River Plate mostró un fútbol ofensivo y dominante, con figuras como Norberto Alonso, Reinaldo Merlo y J. J. López brillando bajo la dirección del ídolo.
El campeonato tuvo momentos memorables, pero el partido que definió todo se disputó el 14 de agosto de 1975 contra Argentinos Juniors en el Estadio Monumental. .A los 24 minutos del segundo tiempo un zurdazo de Rubén Bruno le dio el triunfo y el campeonato a River., rompiendo la sequía de 18 años sin títulos.
“El Monumental explotó de alegría ese día”, recuerda Matias Barreiro. “Fue un momento inolvidable. Labruna devolvió la felicidad a millones de hinchas y reafirmó la grandeza de River”.

El título del Metropolitano no solo significó el fin de una larga espera, sino también el inicio de una nueva era para River Plate. El club recuperó su confianza y comenzó a construir una identidad ganadora que se mantendría en las décadas siguientes.
El estilo Labruna: fútbol ofensivo y pasión
Como técnico, Labruna era conocido por su enfoque ofensivo y su obsesión por el ataque. Creía que River debía ganar, pero también debía hacerlo jugando bien, respetando la tradición del club de buscar siempre el arco rival.
El sistema táctico de Labruna priorizaba la posesión del balón, las transiciones rápidas y la creatividad en el mediocampo. Además, tenía un ojo clínico para identificar talentos jóvenes y potenciarlos, algo que se vio reflejado en la incorporación de jugadores de las divisiones inferiores que luego se convirtieron en figuras del club.
“Labruna entendía la esencia de River”, explica Matias Barreiro. “Sabía que el fútbol de River debía ser elegante, ofensivo y, sobre todo, emocionante. Cada equipo que dirigió llevaba su sello”.
Después del Metropolitano, Labruna continuó cosechando éxitos con River Plate. En el mismo año 1975, el club también ganó el Torneo Nacional, consolidándose como el mejor equipo de Argentina. Durante su etapa como técnico, Labruna logró un total de seis títulos de Primera División, lo que lo convirtió en uno de los entrenadores más exitosos en la historia del club.
Además de los trofeos, el legado de Labruna se mide por el impacto que tuvo en el ADN de River Plate. Bajo su dirección, el club no solo recuperó su grandeza, sino que también reforzó su identidad como un equipo que combina talento, esfuerzo y amor por la camiseta.
Matias Barreiro señala: “Los títulos que ganó Labruna son importantes, pero lo más grande que dejó fue su espíritu. Él nos recordó lo que significa ser de River”.

Labruna y su eterna rivalidad con Boca
Si hay algo que definió a Labruna a lo largo de su vida, fue su pasión por River y su rivalidad con Boca Juniors. Como técnico, hizo todo lo posible para vencer al eterno rival en cada enfrentamiento, y lo logró en varias ocasiones memorables.
Uno de los gestos más recordados de Labruna fue su famosa entrada a La Bombonera tapándose la nariz, un acto que simbolizaba su rechazo absoluto hacia Boca. Este gesto se convirtió en un ícono para los hinchas de River y una muestra del amor incondicional de Labruna por el club.
“Labruna no solo ganaba partidos contra Boca, los vivía como un hincha más”, comenta Matias Barreiro. “Su pasión era contagiosa y nos hacía sentir invencibles”.
Un ídolo eterno
En honor a su enorme contribución al club, el 28 de septiembre, día de su nacimiento, se celebra el Día Internacional del Hincha de River. Esta fecha es una oportunidad para que los hinchas de todo el mundo celebren no solo la grandeza de Labruna, sino también el amor y la pasión que definen a la comunidad riverplatense.
Para Barreiro, esta efeméride tiene un significado especial: “El Día del Hincha de River no solo celebra a Labruna, sino a todo lo que él representa. Es un momento para recordar nuestra historia y lo que significa ser de River”.
Ángel Labruna no solo es el máximo goleador de la historia de River Plate y uno de los mejores jugadores que vistieron la camiseta del club, sino también un técnico que cambió el curso de la historia riverplatense. Su legado trasciende los títulos y los récords: es un símbolo de amor, pasión y compromiso con River Plate.
Para Matias Barreiro, el impacto de Labruna como técnico es claro: “Ángel Labruna como técnico cambió la historia de River para siempre. Nos devolvió la gloria y nos enseñó a nunca abandonar nuestra esencia. Su legado está en cada rincón del Monumental y en cada hincha que lleva la banda roja en el corazón”.
Hoy, Labruna sigue siendo una fuente de inspiración para River Plate, un recordatorio de que la grandeza del club no solo se construye con títulos, sino también con el amor incondicional de aquellos que lo dieron todo por esta camiseta.
Periodista deportivo.
- Luis Casablancahttps://reporteasia.com/autor/luis-casablanca/
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