PowerChina expande la presencia china sobre la red eléctrica de Chile

POWERCHINA Chile

La empresa estatal china POWERCHINA firmó el 16 de junio de 2025 en Santiago de Chile, dos contratos de ingeniería, procura y construcción con las compañías chilenas Transelec y CGE y la francesa Engie para la expansión de dos subestaciones clave del sistema eléctrico nacional. Los contratos, que se encuadran en el Decreto N°4 de 2024 del gobierno chileno, forman parte del Plan de Modernización de la Red Nacional 2020-2030 liderado por el Coordinador Eléctrico Nacional, con una inversión total de 380 millones de dólares. La adjudicación a POWERCHINA no fue automática: la empresa china derrotó en la licitación a competidores internacionales de primer nivel como Hitachi Energy y Siemens.

La operación marca un nuevo hito en la penetración de empresas chinas en la infraestructura energética de Chile, un proceso que lleva años desarrollándose en distintos frentes y que en 2025 alcanzó una nueva dimensión con la puja de China Southern Power Grid por el control mayoritario de Transelec, la mayor empresa de transmisión eléctrica del país.

Los proyectos: norte y centro-norte

Los contratos cubren dos segmentos diferenciados. El primero, denominado G15, corresponde a la expansión de una subestación de 500 kilovoltios ubicada en la región de Antofagasta, en el norte de Chile, e incluye dos subproyectos —OC01 y OC02— en la subestación Parinas. El objetivo es aumentar la capacidad de la región para transmitir energía limpia, especialmente la generada por las enormes instalaciones de energía solar y eólica que se concentran en el norte desértico del país.

El segundo, el segmento G04, comprende la modernización de las subestaciones San Juan y Algarrobal, de 220 kilovoltios, en la zona centro-norte del país. La intervención apunta a optimizar la configuración del equipamiento, mejorar la estabilidad de la red y aumentar la eficiencia operativa del sistema en esa zona.

Ambos proyectos son parte del plan nacional de actualización de la red, coordinado por el Coordinador Eléctrico Nacional. POWERCHINA ya tiene antecedentes en Chile: en 2022 completó la construcción del proyecto de transmisión y transformación de 500 kilovoltios correspondiente al pliego 26, lo que convierte a este nuevo contrato en su segundo gran proyecto en la red troncal chilena.

Un modelo tripartito: China, Chile y Europa

Uno de los aspectos más novedosos de esta operación es la arquitectura del consorcio. La participación de Engie, uno de los mayores grupos energéticos europeos, junto a empresas chilenas y la constructora china, configura lo que analistas del sector describieron como un nuevo modelo de colaboración tripartita China-Chile-Europa. Es una fórmula que se aparta del esquema más habitual de contratación directa de empresas chinas y que podría convertirse en referencia para futuros proyectos de infraestructura en la región.

POWERCHINA también incorporó un componente de localización productiva: el 35% del equipamiento clave de los proyectos será producido en Chile, con la generación de más de 600 empleos directos. Esa condición, descripta internamente como el enfoque de «estándar chino con adquisición localizada», fue uno de los factores que inclinaron la adjudicación a favor de la empresa asiática.

La huella china en el sistema eléctrico chileno

La adjudicación a POWERCHINA no puede leerse de manera aislada. En los últimos años, la presencia de empresas chinas en el sistema eléctrico chileno se ha profundizado de manera sistemática.

State Grid Corporation of China (SGCC), la mayor compañía de distribución y transmisión eléctrica del mundo, controla desde hace varios años las distribuidoras Chilquinta y CGE. Esta última, precisamente, es una de las firmas firmantes de los nuevos contratos con POWERCHINA. Por su parte, China Southern Power Grid, la segunda mayor eléctrica china, adquirió en 2018 el 28% de Transelec —la principal transmisora del país, con más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión y 79 subestaciones— y en 2025 avanzó en negociaciones para adquirir una participación mayoritaria, liderando un consorcio junto al grupo brasileño Patria Investments y un fondo soberano de Singapur.

De concretarse esa operación, la presencia china en la columna vertebral del sistema eléctrico chileno se volvería determinante: controlarían tanto la mayor transmisora del país como múltiples distribuidoras, además de ejecutar los contratos de expansión de infraestructura vía POWERCHINA.

El contexto: un sistema bajo presión

La urgencia de estas obras tiene un trasfondo que el sector eléctrico chileno no puede ignorar. El 25 de febrero de 2025, Chile sufrió un megaapagón que afectó al 98,5% de los clientes a nivel nacional. La investigación posterior de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) derivó en multas millonarias para varias empresas del sector: CGE Transmisión y Engie Energía debieron pagar 60.000 UTM cada una, equivalentes a unos 4.176 millones de pesos por empresa. Transelec, Interchile y Alfa Transmisora también fueron sancionadas en rondas anteriores. El total de multas acumuladas superó los 29.000 millones de pesos.

El apagón expuso con crudeza las vulnerabilidades de un sistema de transmisión que debe soportar una demanda creciente, la integración masiva de energías renovables variables y una infraestructura que en varios tramos requiere modernización urgente. Las obras adjudicadas a POWERCHINA responden directamente a esa necesidad.

Energía limpia y minería como motores

La expansión de la capacidad de transmisión en la región de Antofagasta tiene una lógica específica: el norte de Chile concentra la mayor parte de la capacidad instalada de energía solar del país, impulsada por la combinación de la radiación más alta del mundo en el desierto de Atacama y la enorme demanda energética de la minería del cobre. Transelec acumula una capacidad instalada de 19.648 MVA, seguida de CGE Transmisión con 8.879 MVA, y la región de Antofagasta concentra 27.373 MVA del total nacional de 112.992 MVA, la mayor de cualquier región del país.

La modernización de las subestaciones de Antofagasta no solo mejora la estabilidad de la red sino que amplía el corredor por el que circulará la energía renovable que Chile necesita para descarbonizar tanto su consumo interno como su industria exportadora.

POWERCHINA, por su parte, no limita su presencia en Chile al negocio de transmisión. La compañía también está involucrada en el diseño de sistemas de red y en el desarrollo de parques fotovoltaicos, consolidando un perfil de actor integral en la transición energética chilena que va más allá de la construcción de infraestructura puntual.

Lao
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Colaborador en ReporteAsia